La oposición a Netanyahu inicia conversaciones para impulsar un Gobierno de cambio en Israel

La oposición a Netanyahu abre negociaciones para formar un Gobierno de emergencia nacional y explora una mayoría alternativa apoyada en la Knesset.

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El líder opositor, Gadi Eisenkot, cuyo partido Yashar obtuvo 21 escaños y quedó como segunda fuerza política del país, con sus potenciales aliados de B'Yachad, Naftali Bennett y Yair Lapid; y Los Demócratas, Yair Golan; así como Avigdor Lieberman. YASHAR
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Los principales dirigentes de los partidos que integran el bloque contrario a Benjamin Netanyahu han decidido este martes iniciar un proceso de conversaciones para intentar alumbrar un nuevo Gobierno en Israel que desplace del poder al actual primer ministro, apelando a “la clara mayoría parlamentaria” con la que aseguran contar.

Según un comunicado conjunto difundido tras el encuentro, “los líderes de los partidos están coordinados y actuarán de inmediato para sustituir al Gobierno del 7 de octubre por un Gobierno de emergencia nacional y hacer efectivo la clara mayoría parlamentaria existente en la Knesset”. A la reunión han asistido el jefe del bloque opositor, Gadi Eisenkot, cuyo partido Yashar logró 21 escaños y se consolidó como segunda fuerza política, junto a sus posibles socios de B'Yachad, Naftali Bennett y Yair Lapid; y Los Demócratas, Yair Golan; además de Avigdor Lieberman, de Yisrael Beitenu.

Los participantes han expresado así su “pleno compromiso” con la voluntad de cambio expresada en las urnas por la ciudadanía israelí, “que votaron de manera clara y contundente a favor del cambio y en contra de la continuidad del actual Gobierno”.

Durante la cita, los distintos líderes confirmaron su apoyo a Eisenkot como alternativa a Netanyahu y acordaron que sus respectivos equipos negociadores comiencen a elaborar borradores para un pacto de coalición y un programa de Gobierno que marque las prioridades políticas de un eventual Ejecutivo.

Entre las bases comunes que han salido a relucir figura el reconocimiento de Israel como un estado democrático y judío, el compromiso con los principios de la Declaración de Independencia de 1948 que dio origen al estado judío, así como el reconocimiento de Hamás como organización terrorista y la necesidad de desmantelar sus capacidades militares y poner fin a su dominio en la Franja de Gaza.

No obstante, siguen sin concretarse los pasos para articular la mayoría que reivindican, apoyada en los partidos árabes Lista Conjunta y Raam, que suman 19 escaños y se perfilan como decisivos para cualquier relevo en el poder.

Pese a esta correlación de fuerzas en la Knesset, Eisenkot descarta por ahora negociar acuerdos con las formaciones árabes, mientras que Lieberman sostiene que es posible levantar un Ejecutivo sólido sin recurrir a estos partidos.

En contraste, Yair Golan sí se muestra dispuesto a cooperar con la principal fuerza árabe, Lista Conjunta, y ha mantenido contactos con sus dirigentes antes de reunirse con los líderes opositores judíos.

Los responsables de los principales partidos opositores judíos han coincidido en criticar la campaña “peligrosa” del oficialista Likud, a la que acusan de intentar deslegitimar el resultado de las elecciones y la labor del Comité Central Electoral, después de que el partido de Netanyahu denunciara un supuesto fraude en beneficio de las listas árabes, acusaciones que las autoridades electorales israelíes han rechazado.