Los ministros de Exteriores de la OTAN se dan cita este jueves y viernes en la ciudad sueca de Helsingborg para analizar cómo impulsar con mayor rapidez sus inversiones en defensa, en un contexto de creciente presión de Estados Unidos para que los aliados europeos asuman una parte más equitativa del esfuerzo de seguridad en el continente, en una reunión condicionada por los planes de Washington de reducir el contingente de tropas desplegadas en Europa.
El encuentro de los jefes de la diplomacia aliada, que servirá de preparación para la cumbre que la Alianza Atlántica celebrará en julio en Ankara (Turquía), abordará igualmente la necesidad de garantizar una ayuda sustancial y sostenida a Ucrania, así como los últimos movimientos de la guerra en Oriente Próximo y el impacto para los aliados del bloqueo del estrecho de Ormuz.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha precisado este miércoles que, en la primera reunión de la Alianza que Suecia acoge desde su adhesión en 2024, los ministros discutirán cómo materializar el plan de inversión en defensa pactado en la cumbre de La Haya y la urgencia de aumentar la capacidad industrial militar "a ambos lados del Atlántico".
"Cumplir no significa solo ajustar el presupuesto, sino garantizar que las inversiones generen capacidades, para que nuestras Fuerzas Armadas tengan lo que necesitan para disuadir y defenderse. Más defensa aérea y antimisiles, más capacidades de ataque de largo alcance, más drones, más munición y mayores reservas", ha señalado en una comparecencia ante la prensa en Bruselas.
Para el también ex primer ministro neerlandés, esto implica que los socios de la OTAN deben ser capaces de "producir más rápido y a mayor escala", si bien ha admitido que, por ahora, la industria armamentística no está aumentando su producción al ritmo necesario para absorber los "cientos de miles de millones adicionales en gasto" que se están destinando a defensa.
Cita marcada por el repliegue militar de Estados Unidos
La reunión estará especialmente condicionada por el debate sobre el futuro del despliegue militar estadounidense en Europa, después de que la Administración de Donald Trump haya ordenado la retirada de 5.000 efectivos de Alemania y detenido el envío de otros 4.000 militares a Polonia, en un nuevo gesto de presión de Washington para que los socios europeos asuman una responsabilidad mayor en materia de defensa.
En este escenario, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio --que regresa a la mesa aliada tras ausentarse del último encuentro--, tiene previsto defender ante sus homólogos la necesidad de incrementar el gasto militar y avanzar hacia un reparto de cargas más equilibrado dentro de la OTAN.
Sobre esta cuestión, Rutte ha asegurado que la retirada gradual de tropas estadounidenses del territorio europeo no le resulta inesperada, al tiempo que ha defendido que se llevará a cabo "de manera estructurada" y "gradual" y que no alterará los actuales planes de defensa de la Alianza Atlántica en el continente.
"Sabemos que se producirán ajustes. Estados Unidos tiene que pivotar más hacia, por ejemplo, Asia, y esto ocurrirá con el tiempo de manera estructurada", ha indicado el secretario general, enmarcando estas decisiones en un proceso más amplio de redistribución de responsabilidades dentro de la organización, en el que Europa y Canadá asuman "un papel más importante".
"Así que esto era de esperar, creo que es completamente lógico", ha añadido Rutte, que ha puesto en valor el aumento del gasto militar de los aliados europeos y canadienses desde la cumbre de la OTAN de La Haya, lo que ha llevado a que todos los Estados miembro se comprometan a destinar el 2% de su PIB a defensa.
Apoyo a Ucrania y efectos del cierre de Ormuz
Los ministros aliados aprovecharán también la cita para escenificar de nuevo su respaldo a Ucrania en una sesión a la que asistirá el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, invitado a la cena de trabajo del jueves en el castillo de Sofiero, en Helsingborg.
Rutte ha avanzado que los aliados debatirán cómo asegurar una ayuda "sustancial, sostenible y predecible" a Kiev, ajustada a las prioridades fijadas por las autoridades ucranianas, así como el funcionamiento de los instrumentos creados por la OTAN para canalizar apoyo militar urgente sobre el terreno.
Durante la reunión se prevé igualmente la adopción de informes sobre los avances del Plan de acción para la Vecindad Sur y la aprobación de un documento frente a las acciones híbridas de Rusia contra países aliados, según han señalado fuentes de la organización.
Las mismas fuentes han subrayado que una eventual operación de la OTAN para desbloquear el estrecho de Ormuz no figura en la agenda, aunque Rutte ha explicado que los ministros intercambiarán análisis sobre la situación en Oriente Próximo y las repercusiones para la economía global del cierre de esta ruta clave para el transporte marítimo de petróleo.
En este marco, el secretario general ha resaltado que varios aliados, entre ellos Francia, Bélgica, Países Bajos, Italia, Alemania y Reino Unido, ya han enviado medios navales y aéreos a la región con el objetivo de garantizar la libertad de navegación y mantener abierto el tránsito marítimo.
También ha admitido que los socios europeos y Canadá "han escuchado la llamada a la acción de Estados Unidos", que había expresado su malestar por lo que consideraba una implicación insuficiente de algunos aliados en la guerra en Oriente Próximo.
Del mismo modo, ha respaldado los esfuerzos diplomáticos de Washington para impedir que Irán acceda a armas nucleares, al tiempo que ha acusado a Teherán de tratar de "tomar como rehén la economía global" con sus amenazas sobre el estrecho, algo que ha calificado como "un ataque directo" contra la libertad de navegación y el comercio internacional.