La presidencia del Consejo de la UE plantea un tijeretazo del 8% al próximo presupuesto europeo

Irlanda propone un presupuesto de la UE 2028-2034 de 1,62 billones, con un recorte del 8% centrado en competitividad y acción exterior, pero blindando PAC y cohesión.

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La presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea ha puesto este sábado sobre la mesa una nueva propuesta para el marco financiero 2028-2034 que implica recortar en torno a 141.000 millones de euros el plan inicial de la Comisión Europea, lo que equivale a un ajuste cercano al 8% y deja el volumen global de las cuentas en 1,62 billones de euros.

El documento de compromiso rebaja así la propuesta de Bruselas, que ascendía a 1,76 billones de euros a precios constantes de 2025 (1,98 billones a precios corrientes), y concentra el esfuerzo especialmente en las rúbricas de competitividad y seguridad, con la intención de acercar posturas entre los Veintisiete sobre el tamaño del próximo presupuesto plurianual.

El texto, que aún debe ser objeto de negociación entre los Estados miembro, llega justo antes del Consejo Europeo de la próxima semana, en el que los jefes de Estado y de Gobierno volverán a examinar las cuentas para los próximos siete años con la meta de encarrilar un acuerdo antes de que concluya 2026.

El nuevo esquema intenta cuadrar las demandas de Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Austria, Finlandia y Suecia, que pedían reducir en "varios cientos de miles de millones de euros" la propuesta de la Comisión, con las posiciones de países como España y Francia, que reclaman un presupuesto "más ambicioso" que no merme políticas clásicas como la Política Agraria Común (PAC) o los fondos de cohesión.

"Hemos escuchado los llamamientos de muchos Estados miembro para reflejar las realidades fiscales de nuestra Unión Europea y elaborar un presupuesto responsable", ha afirmado el ministro irlandés para Asuntos Europeos y Defensa, Thomas Byrne, en una comparecencia en Bruselas, donde ha admitido que cerrar un consenso obligará a moderar el incremento de gasto planteado inicialmente por el Ejecutivo comunitario.

El mayor tijeretazo en términos absolutos se concentra en el capítulo de competitividad, prosperidad y seguridad, cuya dotación baja de 522.205 a unos 456.000 millones de euros, es decir, una reducción cercana al 13% frente al plan de Bruselas, aunque sigue suponiendo más del doble de los recursos dedicados a estas prioridades en el presupuesto actual.

Dentro de este bloque, uno de los programas más afectados es el Fondo Europeo de Competitividad, que pierde alrededor del 11% de los fondos previstos, mientras que Horizonte Europa, el programa de investigación e innovación de la UE, ve recortada su asignación en casi 15.000 millones de euros, hasta los 140.000 millones.

El ajuste alcanza igualmente a la rúbrica de resiliencia, seguridad, industria de defensa y espacio, que se reduce en unos 15.000 millones de euros, así como al Mecanismo Conectar Europa, destinado a financiar infraestructuras estratégicas de transporte y energía, que cede más de 10.000 millones, y al programa de movilidad educativa Erasmus+, cuya dotación cae en torno a 1.500 millones.

La PAC y la cohesión, blindadas en lo esencial

Frente a estos recortes, la presidencia irlandesa conserva sin cambios, respecto al anterior borrador de negociación, las principales asignaciones de la Política Agraria Común y de la cohesión, dos de los capítulos más sensibles y cuya protección han defendido países como España, Italia, Francia y Portugal.

En concreto, las ayudas directas a la renta de agricultores y ganaderos se mantienen en 261.013 millones de euros, mientras que la política de cohesión económica, social y territorial se sitúa en 410.080 millones, las mismas cifras contempladas en la propuesta presentada en junio por la anterior presidencia chipriota, que ya había introducido ligeros aumentos sobre el diseño inicial de la Comisión.

El conjunto del capítulo que agrupa agricultura, cohesión, pesca, desarrollo rural y seguridad sí registra una rebaja de algo más del 3%, hasta los 914.179 millones de euros, pero el ajuste se concentra en otros instrumentos y reservas comunes, sin tocar las asignaciones nacionales fijadas para cada Estado miembro.

Fuerte ajuste en la acción exterior de la UE

Otro de los recortes más significativos afecta a la acción exterior de la Unión, cuya dotación disminuye un 17% respecto a la propuesta comunitaria, hasta los 157.000 millones de euros, aunque la presidencia irlandesa subraya que esta cifra todavía supone un incremento del 31% en comparación con el presupuesto vigente.

La reducción impacta sobre todo en el instrumento 'Global Europe', que canaliza buena parte de los fondos de cooperación al desarrollo, vecindad y ampliación, con recortes en las partidas destinadas a distintas regiones, entre ellas África subsahariana, Oriente Próximo y Norte de África, así como América Latina y el Caribe.

No obstante, el borrador mantiene intactos los recursos previstos para la recuperación y reconstrucción de Ucrania, así como una reserva de 25.000 millones de euros a precios corrientes para ayuda humanitaria, dos prioridades que, según ha explicado Byrne, cuentan con amplio apoyo entre los socios.

Debate sobre nuevos ingresos propios

Además del lado del gasto, la propuesta irlandesa revisa el paquete de nuevas fuentes de ingresos para sufragar el próximo presupuesto, uno de los puntos más delicados por las reticencias de varios gobiernos a elevar sus aportaciones nacionales.

Dublín plantea un conjunto de recursos propios con el que aspira a recaudar unos 55.000 millones de euros anuales, que incluye elevar del 75% al 90% la parte de los ingresos del mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM) que se destina al presupuesto comunitario, así como introducir de manera gradual la contribución ligada al comercio de derechos de emisión para determinados Estados miembro.

La presidencia mantiene también las ideas de la Comisión para crear nuevas contribuciones asociadas a las grandes empresas, el tabaco y los residuos electrónicos, pero deja fuera las alternativas defendidas por la Eurocámara para gravar a las grandes plataformas digitales, las criptomonedas y las apuestas en línea.

Tramo final de la negociación y rechazo alemán

Con este nuevo texto, los Veintisiete entran en una fase decisiva de la negociación, en la que deberán salvar la brecha entre los defensores de una mayor disciplina presupuestaria y quienes sostienen que la Unión necesita reforzar su capacidad financiera para asumir sus nuevas responsabilidades.

"Nadie va a conseguir todo lo que quería en ninguna propuesta, pero creemos que hay algo para todos los Estados miembro", ha apuntado el ministro irlandés, que ha recalcado que el documento no es el desenlace de las conversaciones, sino un punto de partida para lograr un compromiso.

La propuesta será analizada este martes por los ministros de Asuntos Europeos antes de llegar al Consejo Europeo del 15 y 16 de octubre, con el objetivo de cerrar un acuerdo político en diciembre.

En una de las primeras reacciones, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha cargado contra el último planteamiento presupuestario al considerar que "no es una base para el acuerdo".

"El presupuesto de la UE debe ser asequible para quienes soportan la mayor parte de la financiación", ha defendido. "Todos deben contribuir a los ajustes necesarios, ya que priorizar y modernizar el gasto del presupuesto de la UE es una tarea que nos incumbe a todos", ha añadido.

Alemania y otros contribuyentes netos, como Países Bajos, Suecia y Austria, han venido reclamando una rebaja de varios cientos de miles de millones de euros en el proyecto de presupuesto comunitario.