Los activistas por la vivienda en Lisboa quitan sus tiendas pero optan por dormir al raso

Los manifestantes por la vivienda en Lisboa retiran las tiendas del Rossio y deciden dormir al raso para mantener la protesta y evitar otro desalojo policial.

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Varias personas participan en una manifestación en la Plaza del Rossio, en Lisboa, Portugal. Carlos Costa / Xinhua News / Europa Press
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Más de 300 personas que protestan por la crisis de la vivienda en Portugal acordaron de madrugada retirar las tiendas de campaña que habían vuelto a colocar en la céntrica plaza del Rossio, en Lisboa, y permanecer allí durmiendo al aire libre, con la intención de mantener la movilización sin exponerse a un nuevo desalojo policial.

La decisión se tomó en una asamblea popular celebrada en torno a las 0.45 horas (1.45 en España peninsular y Baleares), en la que la organización sometió a votación tres opciones: desmantelar las tiendas y dar por finalizada la protesta, retirar las tiendas y pasar la noche en la calle de forma organizada, o seguir acampados protegiendo el campamento con un cordón humano. La alternativa de dormir a la intemperie fue la más respaldada, con 338 votos, según ha señalado la agencia lusa Lusa.

Tras la votación, los asistentes comenzaron a desmontar las estructuras levantadas la noche del miércoles y se prepararon para pasar la noche pese al frío, con los termómetros marcando 13 grados, agrupándose alrededor de la estatua de D. Pedro IV.

La concentración se desarrolló sin incidentes graves y bajo la supervisión de decenas de agentes de la Policía de Seguridad Pública (PSP), que en ningún momento emitieron órdenes de desalojo. De acuerdo con Lusa, el único episodio de tensión se produjo cuando un hombre irrumpió en la protesta portando una bandera de Israel, siendo apartado de inmediato por los agentes.

Este giro en la estrategia de los manifestantes llega después de las advertencias del ministro del Interior, Luís Neves, quien ha subrayado que la Policía actuará “de forma anticipada” para impedir que este tipo de concentraciones se consoliden, insistiendo en que “las acampadas se han acabado” y en que el derecho constitucional a manifestarse debe ejercerse siempre dentro del marco legal.

Presión política y llamamiento a un pacto de Estado

El aumento de la tensión en las calles, con 55 detenidos el martes durante el desmantelamiento del primer campamento en Lisboa y cerca de 40 heridos tras una carga policial en Oporto el pasado 15 de octubre, ha incrementado la presión sobre las instituciones para encontrar respuestas políticas al encarecimiento del coste de la vida.

Ante esta situación, el presidente de Portugal, António José Seguro, ha decidido intervenir convocando para el próximo 29 de octubre a todos los partidos con representación en el Parlamento. Será la primera ronda de contactos de este tipo desde que asumió la Jefatura del Estado el pasado mes de marzo.

El objetivo del presidente es promover un gran acuerdo de Estado entre las distintas fuerzas políticas que permita consensuar medidas urgentes y también estructurales. “Un problema concreto y humano exige respuestas igualmente concretas y humanas”, ha defendido recientemente el jefe del Estado, que ha pedido a todos los partidos que pongan sobre la mesa sus propuestas para buscar puntos de encuentro que contribuyan a aliviar la emergencia habitacional.