Macron cierra con Emiratos y Bahréin un refuerzo mensual de 200.000 toneladas de diésel

Francia asegura diésel extra de Emiratos, Bahréin y Arabia Saudí para frenar la tensión social y contener los precios del combustible.

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El presidente francés, Emmanuel Macron, ha conseguido garantizar un envío extra de 200.000 toneladas mensuales de diésel procedentes de Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. El entendimiento, sellado durante la gira del jefe del Elíseo por varios Estados del Golfo Pérsico, pretende asegurar el suministro energético y contener la subida de precios en las gasolineras de Francia.

Estas nuevas remesas, cuya distribución en territorio francés estará a cargo de la petrolera gala TotalEnergies, se añaden al compromiso ya asumido por Arabia Saudí para aportar 95.000 toneladas adicionales durante los meses de octubre y noviembre, según publica el diario “Le Monde”. En total, estos volúmenes de carácter extraordinario suponen “aproximadamente el 10 por ciento del consumo de diésel” del conjunto del país, de acuerdo con las estimaciones trasladadas por fuentes del Elíseo al rotativo francés.

El consejero delegado de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, que forma parte de la delegación que acompaña a Macron en este desplazamiento oficial, ha aplaudido el pacto subrayando su relevancia estratégica. “Estamos en una misión para asegurar el suministro, porque existe un riesgo. Esto tranquilizará a los franceses. No nos va a faltar diésel este invierno”, ha asegurado Pouyanné desde Abu Dabi, tras admitir que la compañía preveía una posible intensificación de las tensiones en el mercado de hidrocarburos por el “impacto de los ataques ucranianos en Rusia”.

La iniciativa del Ejecutivo galo llega en un contexto de fuerte malestar social interno, tras un fin de semana marcado por disturbios y manifestaciones alimentadas por el encarecimiento del coste de la vida. Para amortiguar el impacto económico de la guerra iniciada en febrero entre Israel, Estados Unidos e Irán, que desembocó en el bloqueo del estrecho de Ormuz, París ya había puesto en circulación diez millones de barriles de sus reservas estratégicas, una decisión que permitió abaratar el carburante en los surtidores entre 12 y 18 céntimos.

Desde la Presidencia francesa se defiende que el resultado de estas conversaciones en materia energética es fruto de la “confianza” que los socios del Golfo depositan en París como “socio fiable” para la protección de sus Estados durante la guerra.

Sin embargo, más allá de estas medidas de urgencia, el Elíseo y sus aliados árabes siguen inquietos por el bloqueo recíproco que mantienen Washington y Teherán en Ormuz. De acuerdo con “Le Monde”, las monarquías del Golfo temen una nueva escalada del enfrentamiento una vez concluyan las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, fijadas para el próximo 3 de noviembre. A su vez, la diplomacia francesa advierte del serio riesgo de que, tras siete meses de crisis, la región quede atrapada de forma duradera en “una zona gris, ni de paz ni de guerra, que alimente la inestabilidad a largo plazo”.