Mapfre ante las elecciones de Brasil: por qué el real y los tipos importan para su negocio

Brasil vota este domingo en unas elecciones especialmente relevantes para Mapfre. El país es uno de los grandes motores internacionales de la aseguradora española y aportó 136 millones de euros de beneficio en el primer semestre de 2026. El resultado de las urnas puede acabar influyendo sobre dos variables decisivas para el grupo: la cotización del real y unos tipos de interés que, paradójicamente, perjudican la venta de algunos seguros pero elevan la rentabilidad de sus inversiones

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Cristo del Corcovado, situado en Río de Janeiro (Brasil). KAZUO OKUBO/EMBRATUR
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Las elecciones presidenciales de Brasil no son únicamente un acontecimiento político para Mapfre. El país se ha convertido en una de las principales fuentes de beneficios de la aseguradora española fuera de su mercado doméstico, por lo que cualquier movimiento importante en la economía brasileña termina teniendo reflejo en sus cuentas. Los brasileños votan este domingo 4 de octubre en la primera vuelta de unas presidenciales protagonizadas por el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, con los sondeos apuntando a la posibilidad de una segunda vuelta el 25 de octubre si ningún candidato supera el 50% de los votos válidos. 

Para Mapfre, más que el nombre concreto del vencedor, importará cómo interpreten los mercados el programa económico que termine aplicándose y su efecto sobre las cuentas públicas, la inflación, el real brasileño y los tipos de interés. Lula ha defendido durante la campaña un mayor protagonismo de las políticas sociales y del Estado, mientras Bolsonaro plantea recortes del gasto y privatizaciones. Brasil llega además a las urnas con una deuda pública superior al 82% del PIB y con la sostenibilidad fiscal como una de las grandes preocupaciones de los inversores. 

Brasil aportó 136 millones a Mapfre en solo seis meses

La importancia del mercado brasileño queda reflejada en los últimos resultados de la compañía. Mapfre obtuvo en Brasil 136 millones de euros de beneficio neto durante el primer semestre de 2026, un 4,3% más que un año antes, frente a los 624 millones ganados por el conjunto del grupo. Las primas brasileñas alcanzaron los 2.249 millones de euros, un 4,1% más en términos reportados, y la rentabilidad sobre recursos propios se situó en un elevado 25,1%. 

El ejercicio anterior había sido todavía más significativo. Brasil cerró 2025 con un beneficio récord de 268 millones de euros, un 5,1% más, y un ROE del 27,6%. Las primas alcanzaron 4.320 millones, aunque descendieron un 10% en euros debido, en buena medida, a la depreciación del real. En moneda local la caída fue bastante menor, del 3,5%. Ese contraste resume uno de los riesgos principales que afronta Mapfre cada vez que cambia el clima político y financiero en Brasil. 

Por qué el real importa tanto a Mapfre

Mapfre vende pólizas y cobra primas en reales, pero presenta sus cuentas consolidadas en euros. Eso significa que la evolución del negocio brasileño puede ser positiva dentro del país y, aun así, parecer peor cuando las cifras se convierten a la moneda europea si el real se deprecia. También sucede lo contrario: una moneda brasileña más fuerte aumenta automáticamente el valor en euros de primas y resultados obtenidos en Brasil.

Los resultados de 2025 ofrecen un ejemplo claro. Mapfre atribuyó parte de la caída del 10% de las primas brasileñas expresadas en euros a una depreciación del real del 6,7%. En el primer semestre de 2026 ocurrió el movimiento inverso: la compañía explicó que sus primas en Brasil aumentaron un 4,1% en euros gracias a la apreciación de la moneda brasileña, pese a que en reales el volumen del negocio había disminuido un 0,7%. 

Por eso una reacción brusca del mercado después de las elecciones puede modificar la imagen contable de Mapfre incluso antes de que cambie significativamente el número de pólizas vendidas. Un real fuerte beneficia la conversión de los resultados brasileños a euros; uno débil hace exactamente lo contrario. No implica necesariamente que el negocio subyacente vaya mejor o peor, pero sí puede alterar las cifras que finalmente reciben los accionistas.

Los tipos tienen un efecto doble

La segunda variable fundamental son los tipos de interés. El Banco Central de Brasil redujo en septiembre la tasa Selic en 25 puntos básicos, hasta el 13,75%, encadenando su quinto recorte consecutivo. Pese a esta relajación, Brasil continúa teniendo unos tipos extraordinariamente elevados en comparación con las principales economías desarrolladas. 

Para Mapfre eso genera un efecto aparentemente contradictorio. Por un lado, los tipos altos perjudican determinados negocios aseguradores. La compañía ha reconocido que encarecen los créditos y reducen la contratación de seguros ligados a la financiación, lo que está afectando especialmente a los ramos de Agro y Vida Riesgo. Cuando financiar un coche, maquinaria agrícola o cualquier otra adquisición resulta más caro, se formalizan menos préstamos y también disminuyen algunas pólizas asociadas a ellos. 

Por otro lado, los mismos tipos elevados favorecen una de las principales fuentes de ingresos de cualquier aseguradora: la cartera de inversiones. Mapfre recibe las primas de sus clientes antes de tener que pagar muchos de los siniestros y compromisos futuros, y mientras tanto invierte una parte importante de ese dinero, principalmente en renta fija. Cuanto mayor es la rentabilidad de los bonos y otros activos, mayor puede ser el resultado financiero generado por esa cartera.

Mapfre lo ha señalado expresamente. En 2025, el resultado financiero de su negocio de No Vida en Brasil aumentó un 12,1% gracias a los elevados tipos de interés, y durante el primer semestre de 2026 la compañía volvió a destacar que la rentabilidad financiera seguía creciendo por ese mismo motivo. 

Tipos altos: menos negocio, pero más rendimiento de las inversiones

La situación explica por qué para Mapfre no existe una respuesta sencilla a la pregunta de si una bajada de tipos en Brasil es positiva o negativa. Un descenso gradual puede estimular el crédito, la compra de vehículos, la inversión de las empresas y la contratación de seguros asociados, algo favorable para el crecimiento del negocio. Sin embargo, también significa que los nuevos bonos que compre la aseguradora ofrecerán, con el tiempo, rentabilidades inferiores.

El efecto final dependerá de la velocidad del movimiento. Si los tipos bajan porque la inflación está controlada, las cuentas públicas generan confianza y la economía crece, Mapfre podría compensar una menor rentabilidad financiera con más actividad aseguradora. Una caída rápida de los tipos acompañada de debilidad económica o tensión fiscal plantearía un escenario diferente, especialmente si provoca también una depreciación del real.

El Banco Central brasileño se encuentra precisamente en esa situación de equilibrio. Tras reducir la Selic hasta el 13,75%, ha mantenido un discurso prudente porque la inflación continúa por encima del objetivo y las perspectivas fiscales siguen siendo una fuente de incertidumbre. 

El mercado vigila las cuentas públicas después de las elecciones

Ahí es donde las elecciones vuelven a entrar en la ecuación. Los inversores prestarán atención a las primeras señales sobre gasto público, impuestos, déficit, deuda y relación con el Banco Central. Un deterioro de las expectativas fiscales puede presionar al real y obligar a mantener tipos altos durante más tiempo; una mejora de la confianza podría reforzar la moneda y facilitar una relajación monetaria más sostenida.

Brasil tiene además una particular sensibilidad a los tipos. A finales de agosto, el 52,7% de la deuda pública brasileña estaba vinculada a la Selic, un nuevo máximo reciente, lo que significa que mantener el precio del dinero elevado incrementa también el coste de financiación del propio Estado. 

Eso explica que las propuestas económicas de Lula y Bolsonaro sean observadas mucho más allá de Brasilia. Las elecciones pueden modificar las expectativas sobre el déficit y la deuda, esas expectativas afectar al real y a los bonos brasileños y, finalmente, esos movimientos llegar hasta las cuentas de una multinacional española como Mapfre.

La rentabilidad técnica da a Mapfre un importante colchón

La aseguradora no depende exclusivamente de las condiciones financieras. Una de las fortalezas actuales de su negocio brasileño es precisamente su rentabilidad aseguradora, es decir, lo que gana directamente mediante las primas y los siniestros antes de tener en cuenta las inversiones.

El ratio combinado de No Vida en Brasil se situó en 73,8% durante el primer semestre de 2026. Este indicador relaciona los siniestros y gastos con las primas: cuanto más se mantiene por debajo del 100%, mayor es, en términos generales, el margen técnico de la aseguradora. Seguros Generales registró un ratio todavía más bajo, del 65,7%, mientras Automóviles continuó siendo el área más complicada, con un 102,4%. 

Este colchón permite a Mapfre afrontar con mayor fortaleza posibles movimientos adversos de la moneda o de los tipos. Brasil no aporta únicamente elevados rendimientos financieros: su actividad aseguradora también se encuentra entre las más rentables del grupo.

Brasil ya es estratégico para Mapfre en Latinoamérica

La exposición adquiere todavía más importancia porque Mapfre acaba de convertirse en la mayor aseguradora de Latinoamérica por volumen de primas, con 11.044 millones de dólares y una cuota regional del 5,1% durante 2025, según su servicio de estudios. Brasil es una pieza central de esa posición y también uno de los mercados que más puede alterar las cifras regionales debido al tamaño de su economía y a la volatilidad del real. 

Por eso Mapfre seguirá las elecciones de este domingo con una lógica diferente a la de un partido o un votante. La aseguradora no necesita únicamente saber quién gobernará Brasil, sino qué ocurrirá después con la confianza inversora, el real, la inflación, la Selic y el crédito. Esas variables decidirán cuánto valdrán en euros sus beneficios brasileños, cuánto podrá ganar con sus inversiones y cómo evolucionará la contratación de seguros.

Brasil ha demostrado en los últimos ejercicios que puede ofrecer a Mapfre una combinación excepcional de rentabilidad técnica y financiera. Las elecciones abren ahora un nuevo periodo de incertidumbre: si el real se mantiene fuerte y los tipos bajan de forma ordenada, el grupo puede beneficiarse de una recuperación del negocio sin perder de golpe el rendimiento de su cartera; si aumentan las dudas fiscales y la moneda se debilita, la traducción de esos beneficios a euros volverá a convertirse en un viento en contra.