María Corina Machado regresa a Venezuela tras casi diez meses fuera del país

La líder opositora y premio Nobel de la Paz vuelve a territorio venezolano después de meses de obstáculos para regresar. Su llegada supone un nuevo desafío para el Gobierno de Delcy Rodríguez y para la estrategia de transición impulsada por Estados Unidos, que hasta ahora había mantenido a Machado al margen de las negociaciones políticas

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La líder opositora venezolana, María Corina Machado, durante un desayuno informativo organizado por Fórum Europa, en el Four Seasons, a 20 de abril de 2026, en Madrid (España). Mateo Lanzuela - Europa Press
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La líder opositora venezolana María Corina Machado ha regresado este domingo, 25 de octubre, a Venezuela después de permanecer casi diez meses fuera del país y de haber intentado volver sin éxito en al menos siete ocasiones. La dirigente, galardonada con el Premio Nobel de la Paz de 2025, ha confirmado su regreso a través de las redes sociales, donde ha publicado un breve mensaje dirigido a los ciudadanos venezolanos: "Estoy aquí, con ustedes". Su retorno supone un acontecimiento relevante para el proceso de transición política abierto tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado enero y se produce en un momento de incertidumbre sobre el calendario electoral y el futuro del Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez.

Según ha adelantado El País, Machado ha conseguido entrar en territorio venezolano después de varios meses de gestiones políticas y diplomáticas en las que se habían frustrado diferentes intentos de regreso por vía aérea, marítima y terrestre. La dirigente llevaba desde diciembre de 2025 fuera de su país, cuando salió clandestinamente para viajar a Noruega con motivo de la concesión del Nobel de la Paz. Por el momento, no han trascendido todos los detalles del itinerario utilizado para regresar ni las condiciones en las que se ha producido su entrada, aunque la confirmación de su presencia supone un cambio significativo para la oposición venezolana, que reclama elecciones libres y una renovación de las instituciones.

Siete intentos fallidos antes de conseguir regresar a Venezuela

El retorno de María Corina Machado pone fin a una sucesión de intentos frustrados que habían provocado tensiones entre su entorno, el Gobierno venezolano y las autoridades estadounidenses. Durante los últimos tres meses, la dirigente trató de regresar en al menos siete ocasiones, con desplazamientos organizados desde Estados Unidos, Panamá y Curazao. Algunas operaciones se cancelaron por supuestas averías, otras quedaron bloqueadas por problemas con los permisos y varias no llegaron a completarse por motivos que no han sido aclarados públicamente.

Uno de los episodios más destacados se produjo en septiembre, cuando Machado intentó regresar tres veces en apenas 24 horas coincidiendo con la participación de Delcy Rodríguez en la Asamblea General de Naciones Unidas. Según informó entonces la agencia Reuters, los planes contemplaban tanto una travesía marítima desde Panamá como vuelos hacia islas próximas a Venezuela, pero ninguno pudo completarse. Su equipo denunció que se estaba impidiendo el regreso de la dirigente, aunque no identificó de manera concluyente a los responsables de cada cancelación.

La relación con Washington ha sido uno de los elementos centrales de este proceso. De acuerdo con informaciones de Reuters y El País, funcionarios estadounidenses habían recomendado a Machado aplazar su vuelta por motivos de seguridad, especialmente después de los terremotos que sacudieron Venezuela en junio. La líder opositora consideraba, sin embargo, que su presencia en el país era fundamental para participar directamente en las decisiones sobre la transición política. Las autoridades estadounidenses no han confirmado públicamente haber impedido todos los intentos de regreso y el presidente Donald Trump negó en su momento haber dado personalmente instrucciones para bloquear su entrada.

Un desafío para Delcy Rodríguez y para la estrategia de Washington

El regreso se produce en un escenario político profundamente transformado desde comienzos de año. Delcy Rodríguez ejerce la Presidencia interina de Venezuela desde enero de 2026, después de que una operación militar estadounidense terminara con la captura de Nicolás Maduro. Desde entonces, el país atraviesa un proceso de transición condicionado por la relación entre el Ejecutivo chavista, la Administración de Donald Trump y los distintos sectores de la oposición.

Aunque Machado es una de las principales figuras opositoras, su movimiento, Vente Venezuela, había quedado fuera de las conversaciones impulsadas con respaldo estadounidense para reorganizar las instituciones del país. Las negociaciones mantenidas entre representantes del Gobierno de Rodríguez y otros dirigentes opositores incluyen propuestas para renovar el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral, dos organismos cuya composición y funcionamiento resultan fundamentales para la celebración de futuros comicios.

Una de las principales discrepancias gira en torno al calendario electoral. El proceso negociador contempla la posibilidad de celebrar primero elecciones regionales y municipales y dejar las presidenciales para una fase posterior. Machado, por el contrario, ha reclamado acelerar la convocatoria de elecciones presidenciales, al considerar que los ciudadanos deben poder decidir cuanto antes quién dirigirá el país después de la salida de Maduro.

Su presencia en Venezuela introduce así un nuevo elemento en unas conversaciones que, hasta ahora, se habían desarrollado sin la participación directa de su organización. El regreso tampoco garantiza que Machado vaya a incorporarse a la mesa de negociación ni que las autoridades modifiquen el calendario previsto, pero sí le permite actuar políticamente desde el territorio venezolano y reforzar el contacto con sus seguidores.

El chavismo había advertido de posibles consecuencias por su regreso

La vuelta de Machado también plantea interrogantes sobre su seguridad personal y la reacción del Gobierno venezolano. Durante los últimos meses, dirigentes del chavismo habían lanzado advertencias sobre las posibles consecuencias legales de su retorno, después de acusarla de respaldar la intervención militar estadounidense que terminó con la captura de Maduro. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, llegó a insinuar públicamente que las autoridades preparaban una respuesta ante su eventual llegada, aunque sin concretar las medidas.

Por su parte, representantes del Gobierno de Delcy Rodríguez habían negado anteriormente que existiera una prohibición oficial para que Machado regresara. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, aseguró en septiembre que las autoridades venezolanas no estaban impidiendo su entrada, una versión que contrastaba con las denuncias de la oposición sobre los obstáculos encontrados en sus distintos intentos de viaje.

La llegada de Machado no supone, por sí misma, que se hayan despejado las amenazas políticas o judiciales que pesaban sobre ella. Su situación dependerá de las decisiones que adopten las autoridades venezolanas y de la evolución de las relaciones entre Caracas y Washington, especialmente en un momento en el que Estados Unidos mantiene una influencia decisiva sobre las negociaciones de transición.

La dirigente opositora busca recuperar protagonismo ante unas elecciones todavía sin fecha

María Corina Machado abandonó Venezuela en diciembre de 2025, después de pasar más de un año en la clandestinidad tras las controvertidas elecciones presidenciales de julio de 2024. La dirigente había sido inhabilitada para concurrir a aquellos comicios y terminó respaldando la candidatura de Edmundo González Urrutia, a quien la oposición considera vencedor de la votación frente a Nicolás Maduro. El resultado anunciado por las autoridades electorales venezolanas fue cuestionado internacionalmente y la oposición presentó actas para sostener su denuncia de fraude.

Desde el extranjero, Machado ha mantenido contactos con responsables políticos y diplomáticos para defender una transición que desemboque en elecciones con garantías. Sin embargo, la ausencia prolongada del país había limitado su participación directa en las negociaciones, mientras otros representantes de la oposición ganaban presencia en los contactos con el Gobierno interino.

La preparación de los futuros comicios constituye una de las principales prioridades de su formación. Según informó Reuters el pasado 23 de octubre, Vente Venezuela trabaja en una aplicación destinada a recopilar información de los venezolanos residentes en el extranjero, con el objetivo de facilitar su incorporación al registro electoral cuando las instituciones competentes permitan actualizarlo. El proyecto cobra especial importancia en un país del que han salido millones de ciudadanos durante los últimos años.

Aunque Machado ha defendido la necesidad de celebrar elecciones presidenciales antes de julio de 2027, todavía no existe una fecha oficial para la convocatoria. La reforma de los organismos electorales, las garantías para la participación de las distintas fuerzas políticas y la situación de los venezolanos residentes en el exterior continúan siendo algunas de las cuestiones pendientes.

El regreso de María Corina Machado abre así una nueva etapa en la política venezolana. Después de casi diez meses fuera del país y siete intentos fallidos de retorno, la dirigente vuelve con el propósito de recuperar protagonismo en la oposición y participar en la definición del futuro institucional de Venezuela. Su presencia supone también un nuevo factor de presión para el Gobierno de Delcy Rodríguez y para las negociaciones respaldadas por Estados Unidos, cuyo resultado y calendario siguen abiertos.