Alrededor de 146.000 manifestantes, según datos del Ministerio del Interior, y 250.000, de acuerdo con las organizaciones convocantes, han vuelto a ocupar este sábado las calles de las principales ciudades francesas en la cuarta jornada consecutiva de movilizaciones sociales. Las protestas arrancaron por el conflicto en el ámbito educativo, pero se han extendido para denunciar el encarecimiento del coste de la vida.
La participación se ha reducido a la mitad respecto al sábado anterior, cuando el Ministerio del Interior cifró en más de 320.000 las personas que se movilizaron. Pese a que la jornada se ha desarrollado de forma en general pacífica, las autoridades han comunicado ya 360 detenciones.
El Ministerio del Interior ha señalado que “las concentraciones públicas en las principales ciudades se vieron empañadas por numerosos incidentes”, con la excepción de París. Para garantizar la seguridad, el Gobierno ha desplegado a unos 70.000 agentes de policía en todo el país.
En la capital, la marcha principal ha unido las plazas de la República y de la Nación y ha congregado a decenas de miles de personas, sobre todo jóvenes, estudiantes de instituto y de universidad. La convocatoria partía de organizaciones juveniles como Sindicato de Estudiantes, FAGE, UNEF y USL, junto con los sindicatos CGT, FO, FSU, Solidarios y CFDT.
El movimiento de los Chalecos Amarillos, uno de los grupos convocantes, se ha reunido en la plaza de la Concordia de París pese a carecer de autorización. La policía ha detenido a varias decenas de participantes, que han sido sancionados con multas de 135 euros, y ha arrestado a dos de sus organizadores, Benjamin Ball y Azelma Sigaux, frente a la sede de la Asamblea Nacional.
“El hecho de que las negociaciones con el primer ministro Sébastien Lecornu comiencen el lunes en Matignon no significa que deba terminar la movilización”, ha explicado el secretario general del principal sindicato francés, la Confederación General del Trabajo (CGT), Vincent Gautheron. “Hoy es una fecha que nos permite mantener la presión”, ha explicado por su parte la portavoz del Sindicato de Estudiantes Sabrine Kharbach.
Las protestas se han reproducido en otras grandes urbes, como Lyon, donde la policía ha utilizado gas lacrimógeno para disolver a “varios cientos de personas que ocupaban espacios públicos” en una zona céntrica en la que las concentraciones estaban prohibidas, según ha indicado la prefectura. Los choques se han prolongado durante buena parte de la tarde y se han saldado con trece arrestos. Las movilizaciones se han repetido igualmente en ciudades como Toulouse, Marsella y Lille.