El canciller alemán, Friedrich Merz, ha manifestado este viernes que “habrá más cambios” en el Ejecutivo federal y en la cúpula de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) después de la remodelación acelerada desencadenada por la renuncia del jefe del bloque conservador en el Parlamento, Jens Spahn. Su dimisión llegó tras la controversia generada al conocerse que recurrió a la gestación subrogada en Estados Unidos para tener un hijo con su marido, un procedimiento prohibido en Alemania.
La remodelación, más profunda de lo que se preveía inicialmente, supone ahora una reorganización de calado tanto en el Gabinete como en la dirección del partido. “Habrá más cambios. Les informaré al respecto a su debido tiempo”, ha recalcado el jefe del Gobierno alemán en una comparecencia ante la prensa en Berlín.
Merz ha indicado que las decisiones pendientes “aún requieren unos días más e incluso un tiempo mayor, sobre todo en vista de las vacaciones de verano”. “Todas las decisiones de personal que puedo comunicarles hoy se rigen por la premisa de seguir buscando y logrando lo mejor para nuestro país”, ha subrayado.
En cuanto al reparto de cargos, ha precisado que la ministra de Sanidad, Nina Warken, asumirá la jefatura de la Cancillería que deja vacante Thorsten Frei, quien pasará a ocupar el puesto de Spahn en el Bundestag. A su vez, el secretario general de la CDU, Carsten Linnemann, le sustituirá al frente del Ministerio de Sanidad.
Por otro lado, el hasta ahora secretario de Estado parlamentario del Ministerio de Digitalización, Philipp Amthor, pasará a ocupar el puesto de ministro de Estado para la Cooperación entre el Gobierno Federal y los Estados Federados en la Cancillería, en relevo de Michael Meister.
Además, fuentes próximas al proceso señalan que se prevé que el ministro de Transportes, Patrick Schhnieder, presente su dimisión en los próximos días, lo que ampliaría aún más el alcance de los cambios.
La crisis interna estalló cuando Spahn y su marido comunicaron la semana pasada que habían sido padres mediante gestación subrogada en Estados Unidos, esquivando así la prohibición vigente en Alemania, una normativa que el propio dirigente había respaldado dentro de la CDU.
El anuncio desató el malestar de numerosos cuadros y aliados del partido y desembocó en la salida del exministro de Sanidad, que durante su mandato no flexibilizó la regulación sobre gestación subrogada y que en 2015 se había posicionado públicamente en contra de esta práctica.