Montenegro promete resolver sus conflictos con Croacia para despejar su entrada en la UE

Montenegro acelera la resolución de sus disputas con Croacia para no frenar su recta final hacia la adhesión como nuevo miembro de la Unión Europea.

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El primer ministro de Montenegro, Milojko Spajic, durante una rueda de prensa desde Bruselas FRANCOIS LENOIR
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El primer ministro de Montenegro, Milojko Spajic, se ha comprometido este viernes a seguir trabajando para solventar las disputas bilaterales que su país mantiene con Croacia, después de que Zagreb haya fijado una serie de condiciones que Podgorica debe atender antes de dar su visto bueno definitivo a su incorporación como nuevo Estado miembro de la Unión Europea.

“Estamos trabajando incansablemente, nuestros equipos del Ministerio de Exteriores de Montenegro y los de Croacia, para resolver cualquier posible cuestión bilateral que podamos tener”, ha asegurado Spajic en una rueda de prensa en Bruselas, tras participar en la 30º conferencia intergubernamental, en la que Montenegro ha logrado cerrar de forma provisional otros dos capítulos de negociación para su acceso al bloque comunitario.

El jefe del Gobierno montenegrino ha insistido en que su Ejecutivo “no dejará piedra sin mover” hasta alcanzar “un compromiso al estilo europeo” sobre todos los asuntos que aún separan a los dos países balcánicos, y ha subrayado que el proceso de adhesión al bloque supone “una gran oportunidad” para aproximar sus posturas.

Por su lado, Thomas Byrne, ministro de Asuntos Europeos y Defensa de Irlanda —país que ejerce la presidencia del Consejo de la UE—, se ha mostrado seguro de que las divergencias entre Montenegro y Croacia “podrán resolverse”, tras reunirse con la secretaria de Estado croata para Asuntos Europeos, Andreja Metelko-Zgombic.

“Estoy muy agradecido por el trabajo del Gobierno croata y por permitirnos lograr avances tan sustanciales”, ha indicado Byrne, que ha admitido la existencia de disputas bilaterales entre ambos países, aunque ha recalcado que se trata de una situación “normal” entre Estados vecinos.

Croacia, un freno para el candidato más avanzado

Las relaciones entre Montenegro y Croacia siguen siendo uno de los principales retos políticos que Podgorica debe encarar en su camino hacia la adhesión a la Unión Europea, ya que Zagreb tiene capacidad para bloquear cualquier progreso del proceso, que exige la aprobación unánime de todos los Estados miembro.

Croacia ha puesto sobre la mesa ocho asuntos bilaterales aún pendientes con Montenegro, relacionados, entre otros puntos, con los crímenes de guerra durante la desintegración de Yugoslavia y con conflictos territoriales y patrimoniales. Aunque en los últimos meses ambos países han logrado cerrar dos de estas cuestiones, todavía quedan varias discrepancias abiertas.

Entre las demandas croatas figura la indemnización a los prisioneros del campo de Morinj (Montenegro), donde más de 300 ciudadanos croatas fueron retenidos entre 1991 y 1992, así como la preservación de la placa conmemorativa existente en el lugar, sin que sea tapada por otras estructuras.

Asimismo, Zagreb reclama el cambio de nombre de la piscina municipal de Kotor, que actualmente lleva el nombre del jugador de waterpolo Zoran Gopcevic, quien, según Croacia, habría actuado como guardia en el campo de Morinj. A ello se suma la exigencia de esclarecer el paradero de 14 ciudadanos croatas desaparecidos.

Otra de las condiciones que Croacia vincula a la entrada de Montenegro en la UE es el enjuiciamiento de los crímenes de guerra, incluidos los casos relativos a la responsabilidad de mando, además de la solución de los litigios sobre propiedades de familias croatas, entre ellas 51 familias de Tivat y otras residentes en la bahía de Kotor.

Por último, Zagreb exige la devolución del buque escuela “Jadran”, que considera de su propiedad en virtud de los acuerdos sobre la sucesión de la antigua Yugoslavia, así como el cierre de la disputa fronteriza mediante el reconocimiento de la antigua línea divisoria entre ambas repúblicas y la firma de un acuerdo sobre la frontera terrestre.

Montenegro encara la fase final de la adhesión

Las palabras de Spajic llegan después de que la Comisión Europea haya situado esta semana a Montenegro en la fase decisiva de su proceso de adhesión, con la meta de concluir las negociaciones antes de finales de 2026, firmar el tratado de adhesión en 2027 y permitir que el país balcánico se convierta en el vigésimo octavo Estado miembro de la Unión Europea en 2028.

Este viernes, Montenegro ha avanzado un paso más hacia ese objetivo al cerrar provisionalmente otros dos capítulos de negociación, los referidos a la libre circulación de mercancías y a la seguridad alimentaria, así como a las políticas veterinaria y fitosanitaria.

Con estos progresos, el país balcánico suma ya 23 de los 33 capítulos de negociación cerrados de manera provisional, por lo que aún tiene diez por completar antes de poder dar por concluidas las conversaciones de adhesión.