Nepal ha elevado a más de 1.900 el número de personas que continúan desaparecidas tras la gigantesca riada que arrasó el miércoles varias zonas del Himalaya próximas a la frontera con China. Los equipos de emergencia siguen incorporando nombres a los registros mientras helicópteros, militares y cuerpos de rescate buscan supervivientes entre poblaciones aisladas por el barro, los desprendimientos y la destrucción de carreteras y puentes. AP sitúa ya el balance nepalí en casi 2.000 desaparecidos y eleva a más de 570 las víctimas mortales en el conjunto de Nepal y el Tíbet.
La cifra continúa siendo provisional y está cambiando con rapidez. Los registros oficiales abiertos por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA) seguían incorporando este viernes nuevos casos comunicados por las administraciones de distintos distritos, mientras otras personas inicialmente dadas por desaparecidas aparecen clasificadas posteriormente como rescatadas, heridas o localizadas a salvo.
Más de 570 muertos entre Nepal y el Tíbet
La riada golpeó el miércoles la cuenca del Bhote Koshi, en el norte de Nepal, después de que un colapso glaciar desencadenara una enorme masa de agua, hielo, rocas y sedimentos en las montañas.
La crecida avanzó después por distintos cursos fluviales y arrasó localidades, infraestructuras y proyectos hidroeléctricos a su paso.
Associated Press contabiliza más de 570 fallecidos en el desastre, mientras Reuters situaba este viernes el balance confirmado en al menos 547 muertos en Nepal y cinco en el Tíbet chino. Las diferencias responden al momento de actualización de cada recuento y al ritmo con el que se identifican los cadáveres recuperados.
La fuerza de la corriente ha transportado cuerpos y escombros durante decenas e incluso centenares de kilómetros desde las áreas montañosas donde comenzó la emergencia.
EFE había informado horas antes de que centenares de los cadáveres recuperados todavía no habían podido ser identificados, lo que complica el cruce entre las listas de fallecidos y desaparecidos.
Miles de efectivos buscan supervivientes
Las autoridades nepalíes han movilizado a cerca de 15.000 miembros de los cuerpos de seguridad y emergencia, según AP.
Más de 3.700 personas habían sido rescatadas desde el inicio de la catástrofe, muchas de ellas mediante helicópteros porque numerosas carreteras y puentes han quedado destruidos o inutilizables.
Las dificultades de acceso siguen siendo uno de los principales obstáculos.
Hay localidades a las que únicamente se puede llegar por aire, mientras los equipos trabajan entre grandes cantidades de barro, restos de edificios, vehículos y materiales arrastrados por la corriente.
Reuters calcula que más de 90.000 personas necesitan asistencia humanitaria por las consecuencias de las inundaciones.
Cientos de extranjeros entre los desaparecidos
La tragedia tiene también una dimensión internacional.
Numerosos extranjeros se encontraban en la región porque la zona fronteriza sirve de paso para viajeros y peregrinos que se dirigen hacia el monte Kailash y el lago Manasarovar, en el Tíbet.
Los balances de las últimas horas incluyen desaparecidos de decenas de nacionalidades.
India concentra uno de los grupos más numerosos. También hay ciudadanos de Estados Unidos, Ucrania, Australia, Reino Unido, Canadá, Corea del Sur y distintos países europeos entre las personas cuyo paradero todavía se intenta confirmar.
El registro nepalí continúa actualizándose a partir de información de las autoridades provinciales, familiares y organizaciones presentes sobre el terreno.
Corea del Sur, por ejemplo, mantiene a nueve trabajadores desaparecidos y ha reclamado a Nepal que facilite el acceso de helicópteros para avanzar en su búsqueda.
Nepal rechaza por ahora equipos extranjeros de rescate
Varios países han ofrecido personal y medios para participar directamente en la operación.
Nepal, sin embargo, ha comunicado que sus propias fuerzas de seguridad pueden gestionar por ahora las tareas de búsqueda y rescate, aunque mantiene abierta la posibilidad de recibir ayuda técnica y humanitaria.
Entre los países que han ofrecido apoyo figuran India, China, Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Corea del Sur, Sri Lanka y Bangladesh.
El Gobierno nepalí sí ha realizado un llamamiento oficial para recaudar fondos destinados a la atención de los damnificados y su posterior rehabilitación. El Ministerio del Interior señala que las inundaciones han causado graves pérdidas humanas y materiales en Rasuwa, Nuwakot, Dhading y Gorkha.
El riesgo de nuevas inundaciones sigue presente
La emergencia no ha terminado.
El desprendimiento glaciar y los materiales arrastrados por la crecida han generado nuevos embalsamientos de agua en zonas montañosas, lo que obligó temporalmente a suspender algunas operaciones de rescate por el temor a una segunda avalancha de agua y sedimentos.
Las autoridades utilizan imágenes por satélite y observación aérea para comprobar la evolución de esos lagos improvisados.
Reuters informa de que las operaciones pudieron retomarse después de que los técnicos concluyeran que el riesgo inmediato era manejable, aunque la vigilancia continúa.
El desastre vuelve a mostrar la vulnerabilidad del Himalaya ante los fenómenos asociados a glaciares y lagos de alta montaña. Los científicos citados por AP apuntan al calentamiento acelerado de esta región como un factor que incrementa la inestabilidad de glaciares y laderas, aunque la atribución exacta de un episodio concreto requiere análisis posteriores.