Palestina denuncia derribos en una comunidad beduina de Jerusalén y alerta de nuevos desalojos forzosos

Palestina denuncia demoliciones en Bir al Maskub, dentro del área E1, y alerta de más desalojos forzosos y del riesgo para la solución de dos Estados.

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Las fuerzas israelíes derriban la vivienda del de un preso palestino al noroeste de Jerusalén, en la Cisjordania ocupada (archivo) Salman Mohsen Alkhatib / Zuma Press / Europa Press
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El Ministerio de Exteriores palestino ha denunciado el comienzo de las demoliciones llevadas a cabo por las autoridades israelíes en la comunidad beduina de Bir al Maskub, situada en la gobernación de Jerusalén, en el centro de Cisjordania y dentro del perímetro del proyecto de asentamientos E1. La operación ha provocado la destrucción de aproximadamente la mitad de las estructuras del poblado y el desplazamiento de buena parte de sus residentes.

Según ha detallado el Ministerio, los derribos han alcanzado a cuatro agrupaciones de viviendas, mientras que el resto de edificaciones han recibido órdenes de demolición. De este modo, toda la comunidad queda expuesta a un posible nuevo desalojo forzoso, ha advertido Exteriores en un comunicado oficial.

En esta línea, las autoridades palestinas responsabilizan al actual Ejecutivo israelí de acelerar la puesta en marcha de este proyecto con el fin de consolidar hechos consumados durante el actual periodo de transición política en Israel. El comunicado sostiene que el plan busca fragmentar Cisjordania, aislar Jerusalén Este de su entorno palestino y poner en riesgo la creación de un futuro Estado palestino en las fronteras previas al 4 de junio de 1967, con Jerusalén como capital.

El Ministerio ha calificado estas actuaciones como una "grave violación del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario" y ha subrayado que vulneran resoluciones y posturas internacionales contrarias a los asentamientos, la anexión y el desplazamiento forzoso, incluidas las expresadas por la actual Administración estadounidense.

Al mismo tiempo, ha alertado de que estas políticas pueden hacer inviable la solución de dos Estados y bloquear cualquier horizonte de paz y estabilidad para la región. Ante este escenario, el Gobierno palestino ha instado a la comunidad internacional y al Ejecutivo de Estados Unidos a asumir sus responsabilidades políticas y jurídicas, y a intervenir "e inmediato para detener las operaciones de demolición" con el fin de evitar que las expulsiones se extiendan a otras comunidades beduinas del área de E1.

Las autoridades palestinas han reclamado igualmente a Israel que abandone sus planes de expansión de asentamientos, así como las medidas de anexión y desplazamiento forzoso, para impedir la creación de hechos irreversibles sobre el terreno que dificulten una salida negociada al conflicto. El objetivo último, han recalcado, debe ser el fin de la ocupación israelí y la garantía de los derechos legítimos del pueblo palestino, incluido el establecimiento de un Estado independiente con capital en Jerusalén.

Esta nueva denuncia se produce después de que el Ejército israelí haya anunciado la conclusión de la operación iniciada once días antes en Hebrón, una de las principales ciudades de Cisjordania, tras el ataque armado en el que murieron dos de sus militares.

Todo ello sucede en un contexto de repunte de la violencia por parte de colonos israelíes en Cisjordania, donde se registraron 397 agresiones entre el 1 y el 26 de octubre, la cifra mensual más alta desde el inicio de la serie estadística en 2006, de acuerdo con los datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).