El Ejecutivo panameño ha reiterado la “neutralidad” del Canal de Panamá frente al aumento de las tensiones entre Washington y Pekín y la “necesidad de preservar la estabilidad” en los corredores de tránsito marítimo, en un contexto marcado por las restricciones en el estrecho de Ormuz tras la ofensiva sorpresa lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Según un comunicado del Ministerio de Exteriores de Panamá, el titular de la cartera, Javier Martínez-Acha, remarcó en una conversación con su homólogo israelí, Gideon Saar, “la importancia de la neutralidad del Canal de Panamá como pilar para el comercio global, así como el rol estratégico del país como hub logístico internacional”.
En este contacto diplomático, el ministro también resaltó “la necesidad de preservar la estabilidad en rutas clave para el tránsito marítimo y energético” y trasladó su “preocupación” por la situación en Oriente Próximo, “reiterando su compromiso con la paz, el Derecho Internacional y la búsqueda de soluciones pacíficas en el marco de Naciones Unidas”.
El comunicado añade que “ambas partes coincidieron en fortalecer la relación bilateral y dar continuidad a la cooperación técnica en áreas como gestión de recursos hídricos y agricultura”, al tiempo que enfatiza que “Panamá reitera su vocación de diálogo, su apego al multilateralismo y su compromiso con la estabilidad y la seguridad internacionales”.
Horas antes, Estados Unidos y otros cinco países del continente americano --Bolivia, Costa Rica, Guyana, Paraguay y Trinidad y Tobago-- acusaron a China de “politizar el comercio marítimo” mediante una “presión económica selectiva” que, de acuerdo con los firmantes, “han afectado a los buques con bandera panameña” en las últimas semanas.
En su declaración conjunta, subrayaron que “Panamá es un pilar de nuestro sistema de comercio marítimo y, como tal, debe permanecer libre de cualquier presión externa indebida. Todo intento de socavar la soberanía de Panamá representa una amenaza para todos”, en referencia a la polémica por las retenciones de barcos panameños en puertos chinos.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, relacionó estos hechos con la decisión del Tribunal Supremo de Panamá de no renovar las concesiones de las terminales portuarias de Balboa y Cristóbal a la compañía china CK Hutchison, tras lo cual las autoridades panameñas asumieron el control de dichas instalaciones, en línea con las peticiones formuladas desde Washington.