Pashinián intensifica su pulso con la Iglesia Apostólica y ordena investigar a su jerarquía

Pashinián endurece su choque con la Iglesia Apostólica Armenia y ordena investigar a su cúpula en plena crisis por Nagorno Karabaj y las cesiones a Azerbaiyán.

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El líder de la Iglesia Apostólica de Armenia, Karekin II Europa Press/Contacto/Alexander Patrin
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El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, ha dado un nuevo paso en su enfrentamiento con la Iglesia Apostólica Armenia, encabezada por Karekin II, al anunciar la apertura de una investigación sobre la cúpula eclesiástica. El jefe del Gobierno acusa a la jerarquía religiosa de sedición tras las duras críticas lanzadas por la institución a raíz de la pérdida de la región de Nagorno Karabaj y de las concesiones territoriales realizadas a Azerbaiyán.

“Siguiendo mis instrucciones, se está preparando un informe sobre la profunda crisis sistémica que ha surgido en la Santa Iglesia de Armenia, la cual expone decenas de hechos que demuestran que Ktrich Nersisyan (Karekin II) ha excluido a la Santa Iglesia Apostólica Armenia del círculo canónico, con todas las consecuencias que esto conlleva”, ha señalado el dirigente armenio ante el Parlamento.

Pashinián, que no reconoce a Karekin II como máxima autoridad de la Iglesia y le reprocha actuar al margen de las normas internas y vulnerar el derecho canónico, ha indicado que solo aceptará reunirse con él si se aviene a debatir el paquete de reformas planteado por el Ejecutivo.

El último gran choque entre ambas partes se produjo cuando la Iglesia relevó de su cargo al obispo Gevorg Saroyan, considerado próximo al primer ministro, por supuesta mala conducta e incumplimiento de sus obligaciones clericales. El prelado recurrió la medida ante un tribunal civil, que terminó ordenando a la institución religiosa su restitución.

Aun así, la Iglesia se negó a reincorporar a Saroyan. A continuación, la Fiscalía presentó cargos contra Karekin II y otros seis obispos por obstrucción a la Justicia y presunto abuso de poder. Los acusados rechazaron cualquier irregularidad y defendieron que los jueces civiles no tienen competencia para intervenir en este tipo de asuntos internos.

La ruptura entre Pashinián y la cúpula eclesiástica se agravó tras el desenlace del conflicto por Nagorno Karabaj y las posteriores cesiones de territorio a Azerbaiyán. Figuras religiosas de peso, como el arzobispo Bagrat Galstanyan, lideraron multitudinarias protestas contra la estrategia de paz del Gobierno, que, por su parte, acusa a los altos mandos de la Iglesia de actuar como emisarios de Moscú.

Galstanyan, al frente del Movimiento Tavush por la Patria, se encuentra actualmente en arresto domiciliario tras ser imputado por organizar disturbios masivos e intentar hacerse con el poder durante las movilizaciones. Aunque el arzobispo dejó en suspenso sus responsabilidades pastorales para convertirse en referente de la oposición, siguió operando desde la estructura eclesiástica amparada por la Santa Sede de Etchmiadzin.

En el trasfondo del choque laten visiones del papel de la Iglesia radicalmente contrapuestas. La jerarquía eclesiástica defiende que los sacerdotes, como cualquier otro ciudadano, tienen el derecho y la obligación de pronunciarse sobre cuestiones de interés nacional, mientras que el primer ministro sostiene que la institución religiosa debe limitarse a la esfera espiritual y no intervenir en la vida política del país.