Los dirigentes de las formaciones de derecha israelíes Público Haredí y Pueblo de Israel, Moti Leitner y Ofel Winter, han asegurado que están siendo sometidos a fuertes presiones por parte de colaboradores del primer ministro Benjamin Netanyahu para que se retiren de la contienda electoral, ante el riesgo de quedarse sin representación y, de paso, restar apoyos al Likud.
Leitner sostiene que las dos grandes fuerzas ultraortodoxas, Shas y Torá Unida, le están lanzando advertencias para forzar su renuncia, una opción que descarta por completo. “No me voy a retirar, no vamos a retirarnos. El monopolio de estos dos partidos se ha terminado”, ha avisado en un comunicado difundido en redes sociales.
Winter, a su vez, ha señalado directamente a Netanyahu y a su ministro de Finanzas, el ultranacionalista Bezalel Smotrich, como los máximos responsables de los intentos de apartar a su lista de la pugna en las urnas.
En otra declaración publicada también en redes sociales, Winter ha reiterado que no piensa dar un paso atrás. “No me rendí en el pasado ni me rendiré en el futuro, porque están en juego los valores y principios que me llevaron a entrar en esta pelea”, ha dicho.
El líder de Pueblo de Israel ha remarcado que no actuará contra el primer ministro, aunque ha advertido de que tratará de imponer sus exigencias si termina siendo clave en una eventual coalición con el Likud. “No habrá cheque en blanco”, afirma Winter, que incluye en su programa electoral la expulsión de los palestinos de Gaza. “Si cumplen, contarán con nuestro apoyo. Si no, no”, ha añadido.
Los sondeos sitúan ahora mismo la competición muy igualada entre Netanyahu y el partido Yasher, encabezado por Gadi Eisenkot, en un escenario de complejas negociaciones poselectorales en el que cada escaño será determinante para alcanzar la mayoría de 61 asientos en la Knesset, el Parlamento de Israel.