Pezeshkian asegura que “defenderá con firmeza” la postura de Irán ante la Asamblea General de la ONU

Pezeshkian viaja a la ONU decidido a “defender con firmeza” la postura de Irán en plena escalada regional tras la ofensiva de EE.UU. e Israel.

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El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, durante una reunión del Gobierno en la capital, Teherán (archivo) Iranian Presidency / Zuma Press / Europa Press
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El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha reiterado este martes su compromiso de “defender con firmeza” las posiciones de Teherán durante su viaje a Nueva York para asistir a la Asamblea General de Naciones Unidas, en pleno auge de la crisis en Oriente Próximo tras la ofensiva sorpresa lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país.

“Defenderemos con firmeza las posiciones de Irán en los foros internacionales”, ha afirmado antes de partir hacia Estados Unidos, subrayando que los asuntos que expondrá ante la ONU “son una expresión de la opresión iraní, los crímenes cometidos y la desconfianza que se ha generado” tras dicha ofensiva.

El mandatario ha insistido en que Irán “fue en múltiples ocasiones a la mesa de negociaciones y firmó acuerdos”, pero que “todo el mundo vio cómo los compromisos no fueron respetados y los escritos fueron violados (por parte de Estados Unidos)”, según ha informado la televisión pública IRIB.

En este contexto, ha señalado que “no se puede obligar a la gente a obedecer. Lo que sucede en Gaza, Palestina, Siria, Yemen, Irán y otros lugares refleja la realidad que observa la gente en todo el mundo”, acusando a “los enemigos” de “bloquear todas las vías posibles para forzar a la nación iraní a rendirse”.

Ha añadido que “los enemigos bloquean todas las vías posibles para forzar a la nación iraní a rendirse. Al no haber logrado sus objetivos por medios militares, intentan actuar a través de otras vías (...) y tratan de sacar el máximo provecho de nuestras debilidades para llevarnos a una situación de debilidad y a la rendición desde el interior”.

Paralelamente, el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, ya se encuentra en Nueva York y ha recalcado que su presencia “tiene lugar tras la cobarde guerra desatada por Estados Unidos y el régimen sionista”, que ha generado “un estado de guerra” en toda la región.

Ha explicado que “es natural que nuestro objetivo principal sea estar presentes en una plataforma internacional de gran envergadura para defender la legitimidad, los derechos y los intereses del pueblo iraní. Naciones Unidas constituyen la mayor plataforma internacional”, aunque ha admitido que “el grado de éxito” de la organización a la hora de “lograr sus objetivos de establecer la paz, la seguridad y la justicia” sigue “a debate”. No obstante, ha destacado que la ONU “ofrece a los países una tribuna para transmitir sus posturas y mensajes al mundo”.

Araqchi ha avanzado que, dada la coyuntura actual, la Asamblea General servirá este año “para denunciar la opresión sufrida por el pueblo iraní y para honrar a los mártires de Irán” por la ofensiva estadounidense-israelí, entre ellos el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, muerto en los primeros momentos del conflicto junto a otros altos cargos.

El jefe de la diplomacia iraní ha criticado que haya Estados que “se arrogan el derecho a actuar a su antojo” en el escenario internacional, “sin mostrar respeto alguno por las instituciones internacionales, el Derecho Internacional ni la conciencia colectiva de la humanidad”.

“Vemos que un régimen criminal como el régimen sionista tiene las manos totalmente libres para actuar a su antojo y, lamentablemente, los países occidentales y europeos, que se consideran abanderados de los Derechos Humanos y del Derecho Humanitario, guardan silencio ante esta situación”, ha denunciado.

Asimismo, ha lamentado que “no hemos visto ninguna condena seria por parte de estos países respecto a lo que ocurre en Palestina, Gaza, Líbano e Irán, ni sobre los crímenes cometidos; en cambio, basta con que surja algún problema en un rincón de un país como Irán para que derramen lágrimas de cocodrilo, suspiren y se lamenten”.

Por este motivo, ha admitido que “es natural que no quede confianza alguna en una organización influida por estos países”, en alusión a la ONU, y ha subrayado la necesidad de abrir un debate sobre “cómo recuperar esta confianza” y explicar a la comunidad internacional “cómo se ha perdido la confianza en Naciones Unidas y cómo podría restaurarse”.