Las autoridades rusas han confirmado este viernes la salida desde el puerto de Primorsk, en el mar Báltico, de un petrolero cargado con diésel ruso rumbo a Estados Unidos. Se trata del primer cargamento de combustible refinado que Moscú despacha al país norteamericano desde el inicio de la invasión a gran escala de 2022, en el contexto de un polémico acuerdo entre Moscú y Washington que suaviza de forma temporal las sanciones financieras y comerciales sobre este producto energético.
“Creo que ya ha habido informes del Ministerio de Energía que indican que el primer buque cisterna, de hecho, ha partido hacia sus destinos, sus clientes, y que las entregas continuarán de forma regular”, ha afirmado el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en declaraciones a la prensa recogidas por la agencia rusa de noticias Interfax.
El representante del Kremlin contestaba así a una cuestión sobre la puesta en marcha de los compromisos bilaterales para restablecer el suministro de gasóleo ruso y sobre el calendario de las primeras remesas, después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, señalara este miércoles que en “dos o tres días” zarparía el primer buque de diésel con destino a Estados Unidos.
Ese mismo miércoles, el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, detalló que este primer buque cisterna saldría el jueves y aseguró que “le seguirán más envíos” y que otros países también volverían a recibir, posiblemente antes de que termine el año, las entregas de diésel que obtenían previamente en el marco del citado acuerdo.
El petrolero partió efectivamente este jueves y, según los datos de seguimiento marítimo recopilados por Bloomberg, tiene programado su atraque en Estados Unidos el próximo 7 de noviembre. El buque transporta en torno a 43.000 toneladas métricas de combustible ruso, un volumen que equivale a algo menos de 320.000 barriles.
El reinicio de estos flujos comerciales se produce después de que Putin y su homólogo estadounidense, Donald Trump, anunciaran a comienzos de mes un pacto para reanudar los envíos al menos hasta abril de 2027. El entendimiento ha generado el malestar del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, sobre quien Washington ha incrementado la presión en los últimos días para que ponga fin a los ataques contra refinerías rusas, condicionando para ello la entrega de armamento y tecnología.
A falta de dos semanas para las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, la Administración Trump busca con este acuerdo contener la escalada del precio del diésel y, en consecuencia, moderar la inflación, que viene golpeando directamente a sectores estratégicos como el transporte, la agricultura y la ganadería.