Un médico británico que contrajo ébola mientras participaba en las labores de respuesta al brote declarado a mediados de mayo en República Democrática del Congo (RDC), donde se han registrado ya más de 10.600 contagios y cerca de 5.200 fallecimientos, ha sido trasladado a Reino Unido y permanece ingresado en aislamiento en un hospital de Londres.
Según ha informado el Gobierno británico en un comunicado, las autoridades de Reino Unido coordinaron con el Ejecutivo congoleño y con diversos socios sanitarios internacionales la evacuación del profesional sanitario tras confirmarse el positivo, siguiendo los protocolos establecidos de prevención y control de la enfermedad.
El paciente está siendo atendido en una unidad de aislamiento del Royal Free Hospital de Londres, descrita por las autoridades como “altamente especializada y específica diseñada para este objetivo”.
Renu Bindra, subdirectora de Respuesta de Salud Pública ante Riesgos de la Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido (UKHSA, según sus siglas en inglés), ha remarcado que las autoridades “cuentan con protocolos de control y prevención de infecciones sólidos y bien establecidos para limitar el riesgo de transmisión”.
Asimismo, ha insistido en que “el riesgo para el público en general sigue siendo bajo”, y ha reiterado que “el ébola no se propaga por el aire” y que “se contagia a través de contacto directo con los fluidos corporales de una persona que presenta síntomas”.
El brote en RDC se ha convertido en el más letal registrado en el país, superando al que tuvo lugar entre 2018 y 2020. Las proyecciones apuntan a que podría incluso rebasar al brote de 2014-2016 en África occidental, que causó 28.616 infecciones y 11.325 muertes en Guinea, Liberia y Sierra Leona, de acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En las últimas semanas se han detectado también casos en Kenia y Nigeria, este último país declarado libre del virus después de evacuar a Suiza a la única paciente asociada al foco, todos ellos vinculados al brote de RDC. Uganda, por su parte, anunció el 28 de julio que estaba libre del virus tras haber confirmado 20 casos y dos fallecidos.