Trump afirma que entre los amish no vacunados no hay casos documentados de autismo en 330 años

Trump vuelve a cuestionar las vacunas y las vincula con el autismo, citando a la comunidad amish pese al rechazo de las autoridades sanitarias.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (archivo) CASA BLANCA
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a sembrar dudas sobre la seguridad de las vacunas al vincularlas otra vez con el autismo. Para sostener su postura, ha recurrido al argumento de que en 330 años no se habría registrado ningún caso documentado de autismo entre los amish que rechazan la vacunación.

“330 años después no hay ni un solo caso publicado explícitamente documentado de un niño amish no vacunado con autismo”, ha publicado Trump en redes sociales, insistiendo en su tesis de que la inmunización infantil estaría relacionada con este trastorno del desarrollo.

En su mensaje, el dirigente estadounidense alude a la presentación 7336 del Congreso Internacional de Investigación del Autismo celebrado en 2010. Según la interpretación que hace Trump de ese trabajo, el documento señala que “se ha documentado autismo en niños amish”, pero “no hay ningún caso publicado y explícitamente documentado de autismo y cero vacunas”. Pese a la falta de estadísticas precisas, se estima que la mayoría de los amish —en torno a 400.000 personas en Estados Unidos— rechazan los programas de vacunación.

El 24 de agosto, Trump ya había pronosticado una disminución de la “epidemia” de autismo, un trastorno que él mismo ha vinculado reiteradamente a las vacunas. “Vais a ser testigos de una gran diferencia en la tasa de autismo, que es como una epidemia”, afirmó entonces durante un acto público celebrado en la Casa Blanca.

En esa misma intervención, el presidente recomendó a los padres modificar el calendario vacunal de sus hijos y espaciar las inyecciones. Defendió la idea de sustituir una única dosis por varias administraciones más pequeñas, los llamados “pinchazos pequeños”, una propuesta que las autoridades sanitarias han rebatido de forma constante, negando cualquier conexión entre las vacunas y el autismo.

“Instamos vehementemente a que cuando consigas las dosis para vuestros hijos pequeños, creo que tiene que ver con prevenir el autismo, tienes que pedir al médico que le pongan cinco dosis pequeñas en lugar de una grande”, ha explicado el magnate, manteniendo su recomendación pese al rechazo de la comunidad científica.

Frente a estas afirmaciones, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recuerdan que “hasta la fecha los estudios siguen demostrando que las vacunas no están relacionadas” con el autismo, respaldando la seguridad de los calendarios vacunales actualmente en vigor.