El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado este miércoles que volvería a ordenar la guerra contra Irán, a pesar del duro revés sufrido por el Partido Republicano en las elecciones legislativas celebradas la noche anterior. La derrota, que ha sido vinculada por su "número dos", JD Vance, y otras figuras políticas al encarecimiento del coste de la vida derivado del conflicto iniciado a finales de febrero, no ha hecho que el mandatario se replantee su decisión.
"Lo de Irán teníamos que hacerlo y seguimos haciéndolo. Ahora mismo tenemos un flujo tremendo de petróleo saliendo de Ormuz. Al principio, no había nada. Y probablemente esa sea la razón principal (de la derrota electoral), el precio, no la guerra, el precio", ha señalado en declaraciones a la prensa.
En esta línea, ha subrayado que "si tuviera que volver a hacerlo, lo haría de nuevo porque, a largo plazo, es la única solución: no se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear".
El actual inquilino de la Casa Blanca ha reconocido que la guerra "provocó una ligera subida del precio de la gasolina a corto plazo", aunque acto seguido ha remarcado que, si se hubiera permitido que Irán desarrollara un arma nuclear —y, por tanto, no se hubieran lanzado ataques sobre territorio iraní—, "puede que todo lo que ves aquí deje de existir".
"Lo hice basándome en eso. No hay otra opción. Quizá esto podría ser realmente lo único que se haga", ha insistido Trump, quien también ha afirmado que "me llevaré bien con los demócratas a menos que quieran ser destructivos". "Quieren hablar de las cosas y está bien", ha manifestado.
Interrogado sobre las palabras del vicepresidente de Estados Unidos, el presidente ha asegurado que sabe "cómo se siente" Vance y que ambos han conversado al respecto. Además, ha vuelto a defender su estrategia frente a Teherán, recalcando que en Washington eran conscientes de las repercusiones que acarrearía. "Lo sabíamos. Ya lo sabía antes de entrar (en Irán) Les hemos impedido que tengan un arma nuclear, y nunca la tendrán", ha reafirmado.
Trump también ha descartado destituir al secretario de Defensa, Pete Hegseth, al sostener que "está haciendo un gran trabajo" al frente de las Fuerzas Armadas estadounidenses y ha añadido que "sería muy popular" como senador.
Las 'midterms' han supuesto un serio revés para los republicanos, después de que los demócratas hayan cumplido los pronósticos más favorables al hacerse con el control de ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos y encadenar victorias históricas en las elecciones a gobernador en estados clave como Texas, Ohio o Georgia.