Trump podría afrontar un tercer 'impeachment' tras la victoria demócrata en las midterms

Con ambas cámaras en manos demócratas, se abre la vía para una nueva acusación contra Trump, aunque su destitución seguiría siendo muy difícil

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El presidente estadounidense, Donald Trump | Tierney L Cross -Pool via CNP / Zuma Press / Europ
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La victoria demócrata en la Cámara de Representantes y el Senado abre un nuevo escenario para Donald Trump: la posibilidad de afrontar un tercer impeachment. La oposición tendrá capacidad para investigar su gestión e impulsar una acusación formal, aunque controlar el Congreso no garantiza los votos necesarios para apartarlo de la Casa Blanca.

El propio Trump había advertido de ese riesgo. El 6 de enero, ante congresistas republicanos, vinculó las elecciones de mitad de mandato con su continuidad política: “Encontrarán una razón para someterme a un impeachment”, aseguró, según recogió ABC News. La advertencia anticipaba una batalla que ahora dependerá de las pruebas, de las decisiones demócratas y de la posición de los republicanos. 

Qué es un impeachment y por qué no significa destitución

El impeachment es el mecanismo constitucional por el que el Congreso puede exigir responsabilidades a un presidente por conductas graves cometidas en el ejercicio del poder. La Cámara de Representantes formula la acusación y el Senado decide si lo condena.

Por tanto, que un presidente sea sometido a impeachment significa que ha sido acusado formalmente por la Cámara. Puede seguir en el cargo si el Senado lo absuelve, como ocurrió con Trump en sus dos procesos anteriores. 

La Constitución de EEUU contempla como causas la traición, el soborno y otros “delitos y faltas graves”. Esta última expresión tiene un alcance debatido y permite examinar abusos graves del poder presidencial. Perder unas elecciones o aplicar políticas impopulares no constituye, por sí solo, una causa de impeachment. 

Qué causas se han planteado contra Trump

El debate no parte de cero. Durante su segundo mandato ya se han presentado iniciativas para acusarlo. Sus contenidos permiten identificar posibles líneas de investigación, aunque son alegaciones de sus promotores, no hechos acreditados por una condena del Senado ni cargos asumidos automáticamente por todo el Partido Demócrata.

En abril de 2025, el congresista demócrata Shri Thanedar presentó siete artículos de impeachment que incluían estas acusaciones:

  • Obstrucción de la justicia y vulneración del debido proceso, por actuaciones relacionadas con deportaciones, incumplimientos de órdenes judiciales y uso del Departamento de Justicia.
  • Invasión de las competencias presupuestarias del Congreso, por bloquear fondos y desmantelar organismos establecidos por ley.
  • Abuso de las facultades comerciales y amenazas contra otros países, en relación con los aranceles y determinadas iniciativas internacionales.
  • Represalias contra críticos, medios y abogados, que su propuesta vinculaba con vulneraciones de la libertad de expresión.
  • Irregularidades en la creación y funcionamiento del DOGE, el organismo de eficiencia gubernamental asociado a Elon Musk.
  • Soborno y corrupción, por presuntos beneficios personales y políticos derivados del ejercicio del cargo.
  • Concentración de poder y vulneración de los límites constitucionales.

La resolución desarrollaba, entre otros asuntos, las acusaciones de desobediencia a los tribunales, retención de fondos aprobados por el Legislativo y utilización de poderes públicos para obtener beneficios privados. Un eventual proceso tendría que concretar qué conductas se investigan, qué pruebas las respaldan y por qué justifican una acusación constitucional. 

También el congresista Al Green presentó en agosto de 2026 otra iniciativa. En ella acusaba a Trump de permitir abusos de las agencias migratorias ICE y CBP y de tolerar la falta de rendición de cuentas por actuaciones violentas. Esas acusaciones figuran en la comunicación oficial con la que Green anunció su propuesta. 

¿Existe una decisión demócrata de llevarlo a juicio político?

Las iniciativas individuales no equivalen a un compromiso del partido de abrir un nuevo proceso contra Trump. La conducta de los demócratas antes de las elecciones demuestra que el asunto también genera divisiones estratégicas en el partido.

El 15 de septiembre, la Cámara aprobó archivar la resolución de Green por 232 votos frente a 147, con 47 congresistas que votaron “presente”. El resultado dejó sin recorrido aquella iniciativa y evidencia que presentar artículos de impeachment no garantiza que prosperen.

La nueva mayoría cambia la capacidad parlamentaria para actuar. La decisión de utilizarla para acusar a Trump requerirá, además, reunir apoyos dentro del grupo demócrata y acordar los cargos.

Cómo sería el proceso y qué mayorías harían falta

El procedimiento tiene dos escenarios distintos: la acusación en la Cámara de Representantes y el juicio en el Senado.

 
Fase Qué sucede Mayoría necesaria
Investigación Se examinan conductas, documentos y testimonios. Habitualmente interviene el Comité Judicial de la Cámara de Representantes. Depende de las decisiones y reglas parlamentarias aplicables.
Acusación formal La Cámara de Representantes vota los artículos de impeachment. Su aprobación supone la acusación formal del presidente. Mayoría simple.
Juicio político El Senado juzga al presidente. Representantes de la Cámara ejercen la acusación y el presidente del Tribunal Supremo preside el juicio. Dos tercios de los senadores presentes para condenar: 67 votos si participan los 100.
Destitución Si el Senado condena al presidente, pierde el cargo y el vicepresidente asume la Presidencia. Es consecuencia de la condena; no requiere una votación adicional.


La investigación y la elaboración de los cargos suelen pasar por el Comité Judicial, aunque no existe una única secuencia obligatoria para todos los casos. Una vez aprobados los artículos, la Cámara designa a los representantes que defenderán la acusación ante el Senado. En un juicio contra un presidente en ejercicio preside el presidente del Tribunal Supremo. 

La diferencia decisiva está en los votos: si participan los 100 senadores, hacen falta 67 para condenar. Ganar el Senado con una mayoría ordinaria permite controlar su actividad, pero no alcanzar automáticamente ese umbral constitucional. 

Las nuevas mayorías, además, asumirán sus funciones con el Congreso que comienza el 3 de enero de 2027. La victoria electoral no modifica de inmediato la composición de las cámaras actuales.

Los dos precedentes de Trump

Trump ya conoce la diferencia entre ser acusado y ser condenado.

En diciembre de 2019, la Cámara aprobó su primer impeachment por abuso de poder y obstrucción al Congreso, relacionado con las presiones a Ucrania para que investigara a Joe Biden. El Senado lo absolvió en febrero de 2020. 

En enero de 2021, fue acusado de incitación a la insurrección tras el asalto al Capitolio. En el juicio posterior, 57 senadores votaron a favor de condenarlo y 43 en contra. Hubo más votos favorables que contrarios a la condena, pero no los dos tercios exigidos. Volvió a ser absuelto.

¿Ha sido destituido algún presidente de EEUU?

Ningún presidente estadounidense ha sido destituido mediante un procedimiento de impeachment. Andrew Johnson, acusado en 1868, y Bill Clinton, acusado en 1998 por perjurio y obstrucción a la justicia, también fueron absueltos por el Senado.

Richard Nixon constituye un precedente diferente: dimitió el 9 de agosto de 1974, en pleno escándalo Watergate, antes de que el pleno de la Cámara votara su acusación. Por eso, aunque se había abierto el procedimiento, no llegó a ser formalmente sometido a impeachment. 

Qué pasaría si Trump fuera destituido

En el hipotético caso de una condena a Donald Trump la Presidencia pasaría al vicepresidente, conforme a la 25.ª enmienda. No se convocarían automáticamente elecciones presidenciales ni asumiría el cargo el líder de la mayoría demócrata.

La victoria demócrata permite impulsar investigaciones y una eventual acusación. Para convertirla en destitución, la clave sería reunir una mayoría de dos tercios en el Senado: una exigencia que obliga a distinguir entre tener los votos para acusar a Trump y tenerlos para apartarlo del poder.