El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha descrito como “rutinaria” la presencia en Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, un desplazamiento inesperado que tiene lugar en pleno aumento de las tensiones entre Washington e Irán y con el proceso de paz para Ucrania totalmente bloqueado.
Durante una entrevista con el locutor de radio conservador Glenn Beck, Trump ha afirmado sobre Ratcliffe: “Está ahí y es algo casi rutinario: odio decepcionar a la gente. Nos gustaría ver un final a la guerra en Ucrania; es una guerra que nunca habría comenzado si yo fuera presidente”.
El exmandatario republicano ha rechazado que el desplazamiento del responsable de la CIA tenga como objetivo lanzar un aviso directo al Kremlin sobre las líneas rojas de la OTAN ante una posible agresión o maniobra desestabilizadora. Esa hipótesis había ganado peso tras recordarse el viaje que realizó a Rusia el entonces director de la CIA William Burns pocos meses antes del inicio de la invasión rusa de Ucrania.
Trump también ha negado que Ratcliffe se encuentre en la capital rusa para advertir al Gobierno de Vladimir Putin de los riesgos de ayudar a Irán a esquivar el nuevo paquete de sanciones. “No es ninguna de las anteriores”, ha zanjado durante la conversación radiofónica.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, confirmó el día anterior que Ratcliffe no tiene en agenda un encuentro con el presidente ruso, Vladimir Putin. “Todo lo que puedo decir es que ha habido contactos a través de los servicios de Inteligencia”, dijo el representante presidencial.
El viaje del jefe de la CIA se produce apenas un día después de que el Departamento del Tesoro estadounidense anunciara una nueva ronda de sanciones contra Teherán y en un contexto de estancamiento total de las conversaciones para poner fin a la guerra en Ucrania.