Tshisekedi acusa a Kabila de traición y reclama unidad nacional ante el avance rebelde en RDC

Tshisekedi acusa a Kabila de traición, denuncia injerencia ruandesa y llama a la unidad política y militar ante el avance rebelde en la RDC.

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El presidente de República Democrática del Congo (RDC), Félix Tshisekedi Michael Brochstein / Zuma Press / Europa Press
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El presidente de República Democrática del Congo (RDC), Félix Tshisekedi, ha cargado duramente contra su antecesor, Joseph Kabila, tras asumir este último el mando del Frente para la Refundación de la Nación, una escisión de la Alianza del Río Congo (AFC-M23). El jefe del Estado ha pedido a su mayoría en el Parlamento cerrar filas frente al desafío político y militar que atraviesa el país.

Durante una reunión celebrada este sábado en Kinshasa con representantes de la Unión Sagrada de la Nación, la plataforma política y parlamentaria que sostiene al Gobierno, Tshisekedi ha acusado a Kabila de volverse contra el país que dirigió durante 18 años. “Joseph Kabila es un cobarde”, ha declarado, según recogen medios congoleños.

El mandatario ha explicado que los servicios de Inteligencia llevaban más de dos años advirtiendo sobre las intenciones de su predecesor y ha interpretado su reciente movimiento como prueba de que “nunca amó” realmente a la nación. Ha añadido que la presión militar y las sanciones internacionales habrían forzado al expresidente a salir de la sombra para dar una apariencia congoleña a una ofensiva que Tshisekedi atribuye a Ruanda.

En esta línea, el presidente ha arremetido también contra el jefe de Estado ruandés, Paul Kagame, al que responsabiliza de haber dañado durante décadas la imagen exterior de la RDC, minado sus instituciones y facilitado el expolio de sus recursos naturales.

Pese a la gravedad del momento, Tshisekedi ha subrayado que el Gobierno mantiene la situación bajo control y ha exigido disciplina y cohesión a sus socios de la Unión Sagrada. Al mismo tiempo, ha reclamado un esfuerzo financiero adicional para sostener las operaciones militares en el este del país y sacar adelante los proyectos previstos para su actual mandato de cinco años, en un contexto ya tensionado por la moción de censura contra el ministro de Agricultura por supuesta mala gestión.

En el plano político, el presidente ha avanzado que la próxima semana se nombrará al equipo encargado de organizar el diálogo nacional. Además, ha dejado abierta la puerta a continuar en el cargo más allá de 2028, cuando expira su mandato, siempre que cuente con el respaldo de la ciudadanía. “Si el pueblo lo quiere”, ha recalcado, defendiendo que su misión es “encaminar al país por el buen camino, para establecer una paz verdadera y duradera”.

A mediados de octubre, Joseph Kabila fue designado líder de un nuevo movimiento político-militar que integra al Movimiento 23 de Marzo (M23) y sucede a la Alianza Río Congo (AFC): el Frente para la Refundación de la Nación (FRN). Con ello, ha consolidado su papel en el escenario insurgente frente a su sucesor en la Presidencia, Félix Tshisekedi.

La declaración fundacional del FRN sostiene que “la crisis que atraviesa RDC es esencialmente endógena y deriva de la irresponsabilidad y las malas elecciones de Kinshasa, por una parte, y su ilegitimidad a raíz de las caóticas elecciones de 2023”. El documento señala igualmente a Tshisekedi como responsable de la “fragilización de las instituciones, la persistencia de la inseguridad (...) y del continuo deterioro de las condiciones de vida” de la población.

El regreso de Kabila al primer plano

La puesta en marcha del FRN marca el retorno a la escena política de primera línea de Kabila, de 55 años, quien dirigió la RDC entre 2001 y 2019, cuando traspasó el poder a Tshisekedi, entonces principal figura de la oposición, tras unos comicios pospuestos durante años en medio de acusaciones de que intentaba perpetuarse en el cargo.

Kabila accedió a la Presidencia en 2001 después del asesinato de su padre, Laurent Kabila, a manos de uno de sus escoltas. En 2006 ganó las primeras elecciones democráticas celebradas desde la independencia de Bélgica, aunque su etapa en el poder estuvo rodeada de denuncias por violaciones de Derechos Humanos y represión de activistas y opositores.

Más tarde, Tshisekedi acusó a Kabila de apoyar al M23 después de que el grupo rebelde se hiciera con el control de Goma y Bukavu, en el marco de su fulgurante avance por el este del país, que elevó la tensión ante el riesgo de un enfrentamiento directo entre la RDC y Ruanda.

Kabila abandonó el país en 2023 y regresó en 2025 a Goma, ciudad actualmente bajo dominio del M23. Posteriormente fue condenado en rebeldía a la pena de muerte por el Tribunal Superior Militar de la RDC por crímenes de guerra, traición y participación en una insurrección, al ser considerado el “líder indiscutible” de la AFC, brazo político del M23 ahora sustituido por el RFN.