Un tribunal tanzano exime al líder opositor del cargo de traición pero le condena por incitación política

Un tribunal de Tanzania absuelve a Tundu Lissu del cargo de traición, pero le declara culpable de incitación por sus llamamientos contra las elecciones de 2025.

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Bandera de Tanzania en San Petersburgo, Rusia (archivo) Maksim Konstantinov / Zuma Press / Europa Press
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El principal dirigente opositor de Tanzania, Tundu Lissu, ha sido hallado culpable de incitación en el proceso abierto tras su arresto en abril de 2025, aunque el tribunal le ha exonerado del delito de “traición”, por el que podía enfrentarse a la pena de muerte.

En su resolución, el órgano judicial responsable del caso ha concluido que la Fiscalía no aportó evidencias suficientes que sostuvieran la acusación de traición contra Lissu, de 58 años y líder del Partido de la Democracia y el Desarrollo (Chadema, por sus siglas en suajili). Por ello, le ha absuelto de ese cargo al estimar que no quedó acreditado que tratara de intimidar a las autoridades con sus manifestaciones públicas.

No obstante, el tribunal sí ha dado por probado que sus intervenciones en actos de campaña constituyeron un delito de “incitación”, después de que llamara a impedir o alterar la celebración de las elecciones generales de 2025 al sostener que estarían viciadas por el fraude, según informa el diario tanzano ‘The Citizen’.

Chadema denuncia desde hace años una campaña de hostigamiento por parte del Gobierno tanzano, al que responsabiliza de descalificaciones arbitrarias y de ordenar a las fuerzas de seguridad una represión violenta contra sus simpatizantes y aspirantes a cargos públicos. El partido enmarca en este contexto el proceso contra Lissu, quien en esta causa se arriesgaba a una condena a muerte.

El opositor, abogado de profesión y que se ha defendido a sí mismo durante la vista oral, ha mantenido en todo momento su inocencia. Ha sostenido que sus declaraciones se inscribían en una campaña política a favor de una reforma constitucional y electoral, y ha añadido que fueron sacadas de contexto para poder imputarle.

Lissu es una de las figuras más reconocibles de la oposición tanzana y fue candidato en las presidenciales de 2020, en las que quedó en segundo lugar por detrás del entonces presidente, John Magufuli. Tras sobrevivir a un intento de asesinato en 2017, se exilió y regresó posteriormente al país africano para concurrir a dichos comicios.

En aquella cita electoral, Magufuli obtuvo cerca del 83% de los sufragios --frente al 12,8% de Lissu-- y el partido gobernante se hizo con el 99% de las papeletas, lo que llevó al opositor a denunciar un fraude masivo y a abandonar de nuevo el país, alegando que recibía amenazas de muerte que ponían en peligro su integridad.

Magufuli murió en marzo de 2021 y fue reemplazado por su entonces vicepresidenta, Samia Suluhu Hassan, quien anunció un proceso de diálogo con la oposición. Este gesto animó a Lissu a regresar a Tanzania e intentar poner en marcha una nueva candidatura presidencial, iniciativa que quedó truncada tras su detención el año pasado, a pocos meses de las elecciones.

Suluhu Hassan, del gobernante Partido de la Revolución (CCM, por sus siglas en suajili), se impuso entonces en las urnas --y fue elegida por primera vez mediante voto popular-- con más del 97,6% de los apoyos, después de la descalificación de Chadema y de la retirada de la candidatura de Luhana Mpina, aspirante de la también opositora Alianza para el Cambio y la Transparencia (ACT-Wazalendo).

Los comicios desencadenaron una ola de protestas que fue duramente reprimida por las fuerzas de seguridad. Según la investigación de una comisión tanzana, los incidentes dejaron al menos 500 fallecidos, aunque la oposición sostuvo que el balance real era muy superior, en un clima de alarma reiterada por varias organizaciones no gubernamentales.