Al menos 1.500 palestinos se han visto obligados a abandonar sus casas este sábado por una extensa operación militar israelí en la ciudad de Hebrón, en Cisjordania, sometida a un férreo cerco desde el viernes tras la muerte de dos soldados israelíes a manos de dos palestinos que posteriormente fueron abatidos.
El gobernador de Hebrón, Jaled Dudin, ha indicado que hay más de 200 familias desplazadas y numerosas personas que se han quedado sin refugio y deben dormir al aire libre, según ha informado la agencia oficial palestina WAFA. Ante esta situación, la gobernación de Hebrón ha decretado el estado de emergencia y ha puesto en marcha un comité de gestión de crisis para coordinar la atención a los desplazados.
Por su parte, el alcalde de Hebrón, Yusef al Yaabari, ha alertado de que la ofensiva israelí podría provocar que otras 2.500 personas se vean forzadas a dejar sus viviendas en dos barrios adicionales de la ciudad, los mismos en los que residían los presuntos atacantes, identificados como Mohamad Yaaba y Firas Yaaba. El Ejército israelí calcula que en la zona viven alrededor de 2.000 integrantes del clan Yaaba y relaciona a este grupo familiar con el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás).
Las Fuerzas Armadas israelíes han señalado que han autorizado la salida de la zona a los civiles que “han pedido la evacuación”, aunque siempre a través de puestos de control militares y tras un exhaustivo registro e interrogatorio de seguridad.
Asimismo, han comunicado la realización de al menos 200 registros en Hebrón sin localizar hasta ahora armas, aunque sí han arrestado a diez personas para someterlas a interrogatorio.
El viernes, el Ejército ya había avanzado que la operación se prolongará varios días y que está “concentrada en la zona en la que operaban los terroristas”. Los soldados han ido marcando con una X las puertas de las viviendas ya evacuadas.
Las calles de la zona afectada permanecen prácticamente vacías y apenas circulan vehículos, salvo los blindados del Ejército israelí. En una de las viviendas se ha colocado una bandera israelí, aparentemente en un edificio bajo control militar.
Las autoridades israelíes han defendido que los edificios demolidos estaban levantados de forma ilegal en la Zona C de Cisjordania, bajo control exclusivo de Israel y donde no se conceden permisos de construcción desde hace años. También han invocado “motivos de seguridad” para justificar estas demoliciones.