Wilhelmshaven evacuará a miles de vecinos tras hallar una bomba de la Segunda Guerra Mundial

Wilhelmshaven evacuará a 13.600 vecinos para desactivar una bomba estadounidense de la Segunda Guerra Mundial hallada en su arsenal naval.

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Un agente de la Policía de Alemania en una imagen de archivo Peter Kneffel/dpa
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Alrededor de 13.600 habitantes de Wilhelmshaven, en el norte de Alemania, tendrán que abandonar sus casas este martes después de localizarse una bomba estadounidense de la Segunda Guerra Mundial que aún no ha explotado.

El artefacto, de 250 kilogramos y equipado con dos espoletas --elemento de seguridad y detonación que se coloca en las bombas para activar y hacer estallar su carga explosiva--, fue descubierto durante unos trabajos en el arsenal naval de la ciudad. Según ha detallado la Policía, su neutralización obliga a establecer un perímetro de seguridad de un kilómetro a la redonda.

La operación de evacuación comenzará a las 8.00 horas (hora local) y alcanzará el barrio de Südstadt, el centro de la ciudad portuaria y la zona de Heppens. Todas estas áreas deberán estar completamente desalojadas antes de las 11.00 horas.

Como medida de protección, se habilitarán tres pabellones deportivos para acoger a los afectados como refugios provisionales, y el servicio de autobuses quedará interrumpido desde el inicio del desalojo.

Al mismo tiempo, el equipo de gestión de crisis del municipio, en coordinación con los servicios de emergencia y la empresa de transporte público, mantendrá contacto con las residencias de mayores y centros asistenciales del entorno para determinar si es preciso evacuar también estos recursos.

Situaciones de este tipo siguen registrándose en Alemania pese a que han pasado más de 80 años desde el final de la contienda. La aparición de bombas sin detonar es frecuente durante obras y excavaciones, lo que obliga a organizar amplios dispositivos de evacuación como el actual.

Uno de los episodios más recientes se produjo a mediados de julio en la ciudad de Postdam, al suroeste de Berlín, donde el hallazgo de un artefacto similar forzó el desalojo de unas 6.500 personas.