El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el líder de Vox, Santiago Abascal, han formalizado este lunes en el Senado un acuerdo que abarca 23 circunscripciones, con la meta de asegurar una mayoría amplia que haga frente a la candidatura unitaria registrada por PSOE, Frente Amplio y fuerzas de izquierdas territoriales en la Cámara Alta el pasado 16 de octubre. En virtud de este entendimiento, Vox no concurrirá en seis provincias y el PP renunciará a hacerlo en tres.
En el caso del Partido Popular, la formación no presentará listas en Guipúzcoa, territorio en el que lleva 26 años sin conseguir un senador, ni tampoco en Gerona y Tarragona, dos provincias donde los 'populares' nunca han logrado representación en el Senado.
Vox, por su lado, ha decidido no registrar candidatura propia en seis provincias: Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares. En estas demarcaciones, el PP incorporará en sus listas un aspirante independiente propuesto por Vox, de manera que los 'populares' cederán “la segunda o tercera posición” en la candidatura.
Además, el partido de Santiago Abascal solo presentará un candidato en otras catorce provincias: Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén. En las veintitrés provincias restantes, Vox mantendrá su presencia habitual y competirá en el Senado con normalidad.
En estas 14 circunscripciones, “el votante del PP podrá escoger a los tres candidatos del PP” y el elector de Vox “tendrá ocasión de elegir al candidato de Vox y a dos de la papeleta de la lista del Partido Popular”, según ha detallado el secretario general de los 'populares', Miguel Tellado.
Objetivo común: reforzar la mayoría en el Senado
PP y Vox han llevado a cabo conversaciones discretas para articular una fórmula conjunta en la Cámara Alta que permita a los 'populares' conservar la mayoría absoluta y acercarse a los tres quintos de los escaños, umbral que habilita para decidir nombres en la renovación de órganos como el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).
Desde Vox subrayan que ambas formaciones “son formaciones políticas muy diferentes, con discursos muy distintos”, pero insisten en que “no es ningún secreto” que comparten “en la necesidad de expulsar a la organización criminal de Pedro Sánchez de las instituciones”.
El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha recalcado que su partido estará “siempre a la altura de lo que necesita España”. “El próximo 29N nos jugamos mucho más que unas elecciones. Pedro Sánchez lo sabe y va a intentar mantenerse en el poder de una forma u otra”, ha advertido.
A su juicio, ante el intento de Sánchez de “asaltar todas las instituciones de la mano de extremistas y radicales”, en este caso el Senado, han “pedido responsabilidad y altura de miras a todo el mundo” porque creen “de verdad que España y la democracia está en juego”.
Tellado defiende “una colaboración inteligente” entre PP y Vox
El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha definido este pacto como “muy buena noticia” para España y ha puesto en valor el “entendimiento” alcanzado para configurar las listas al Senado desde “la generosidad, la altura de miras y desde el sentido de Estado”.
Según ha remarcado, PP y Vox han sabido ver “desde posiciones generosas” cómo “maximizar los votos del cambio” en el país. “Es una colaboración inteligente y los millones de españoles que quieren cambio se sentirán orgullosos y satisfechos de este punto de encuentro”, ha sostenido Tellado en rueda de prensa.
“El entendimiento entre los dos partidos tiene el objetivo de proteger la mayoría del centro derecha en el Senado frente a los muros y los movimientos de la izquierda radical para arrebatársela”, ha afirmado el 'número dos' del PP. A su entender, con este acuerdo asumen que la Cámara Alta es “imprescindible para avanzar en el proceso de reconstrucción nacional que necesita” España.
Vox aspira a conformar grupo propio en la Cámara Alta
Tellado ha incidido en que, a diferencia de lo que ocurre con Frente Amplio, en el acuerdo entre PP y Vox “no hay dos partidos que se diluyen”. “Aquí nadie renuncia a sus propias siglas”, ha remarcado, para señalar que lo que se ha cerrado es “una colaboración para frenar en seco a la extrema izquierda en el Senado”.
Respecto a la posibilidad de que Vox alcance grupo propio, Tellado ha recordado que eso “depende” de si la formación de Abascal llega a los 10 senadores. El Reglamento del Senado fija en 10 escaños el mínimo necesario para constituir grupo parlamentario.
“Hoy Vox tiene 5 diputados por designación autonómica, creo recordar, y por lo tanto depende de los que obtenga como resultado de la votación en las urnas”, ha añadido el 'número dos' de los 'populares'. En 'Génova' consideran que Vox podrá alcanzar los 10 escaños en la Cámara Alta y garantizarse así grupo propio.
Negociaciones discretas entre Feijóo y Abascal
PP y Vox llevaban más de una semana analizando fórmulas para responder a la candidatura de coalición para el Senado registrada por PSOE, Frente Amplio y las izquierdas territoriales. Las conversaciones se han desarrollado con gran reserva y, en las últimas horas, Feijóo y Abascal han dado el visto bueno definitivo al acuerdo, según fuentes 'populares'.
Tras conocerse el movimiento del bloque de izquierdas, que inscribió su coalición a última hora del 16 de octubre, el líder de Vox ofreció al PP explorar un acuerdo similar, con la idea de optimizar el voto y contener el avance de la izquierda en la Cámara Alta.
Poco después, Feijóo confirmó que ambas formaciones estaban trabajando en un pacto, argumentando que sería “un error facilitar el control” del Senado al “sanchismo” y sugiriendo la fórmula de la cesión de senadores por designación autonómica. El viernes confirmó contactos con Abascal sobre esta cuestión y aseguró que, si Vox se retiraba de algunas provincias, el PP correspondería “ese gesto”.
Desde ambas formaciones han reconocido en los últimos días que uno de los objetivos centrales pasa por alcanzar una mayoría de tres quintos en el Senado (161 escaños), lo que les permitiría desbloquear la renovación del Tribunal Constitucional (con cuatro vocales pendientes) y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Por ello, el control de la Cámara Alta se ha convertido en una pieza clave de la actual campaña electoral.