El director gerente de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), Alfonso Novo, ha sostenido que la compañía llevó a cabo un “buen trabajo” durante la dana de 2024. “Fue ejemplar, se desarrolló con normalidad, con toda la profesionalidad exigida para un día como ese”, ha manifestado, remarcando que se “aplicaron los protocolos” y que únicamente resultó herido un vigilante jurado, sin que se registraran más lesionados ni entre la plantilla ni entre los viajeros.
En su intervención ante la comisión del Congreso que analiza la catástrofe, Novo ha detallado que todo lo ocurrido hasta las 19.40 horas “fue normal”, pero a partir de ese momento se encontraron con una coyuntura totalmente inédita para ellos. A esa hora quedó anegado el centro de mando de FGV, ubicado en el complejo Valencia Sud, a 1,2 kilómetros del Barranco del Poyo, y ha insistido en que no recibieron ningún aviso previo por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).
Ha recordado que a primera hora del día se declaró alerta naranja, que posteriormente pasó a roja, motivo por el que se decidió que no acudiera el “personal no esencial” y se cancelaron, entre otras cuestiones, las actividades de formación. “Se mantuvo exclusivamente la explotación pura y dura”, ha señalado, incidiendo en que se trata de un “servicio esencial”.
Según ha explicado, la prioridad fue la “exigencia de aplicar servicio en tanto los mecanismos fueran seguros” y “se dejó de prestar cuando no lo eran”. A su juicio, “todo el personal trabajó muy bien para poder prestar el servicio en las mejores condiciones”, y el “protocolo se aplicó a rajatabla”.
“Se adoptaron medidas preventivas desde el minuto uno y siempre se prestó servicio en condiciones seguras, cuando no lo eran, se suspendía”, ha sintetizado. La diputada del Partido Popular Belén Hoyo le ha planteado si “se reforzaron equipos en zonas sensibles y se priorizó la atención al viajero”, a lo que Novo ha contestado que sí, añadiendo que esas decisiones se “reforzaron a lo largo del día” y que, ya al final de la jornada, “se advirtió a todo el mundo de que al día siguiente lógicamente no tenían que desplazarse”.
Interrogado sobre la necesidad de revisar los protocolos, ha apostado por revisar “los mecanismos de aviso”, es decir, los sistemas de alerta. En su valoración, si hubieran recibido información sobre el desbordamiento del Poyo y el posible impacto en el centro de mando, se podrían haber “minimizado”, aunque no “evitado”, los desperfectos en las infraestructuras.
Falta de avisos previos y decisión de suspender el servicio
En esta línea, ha enfatizado que “los protocolos y el canal bidireccional con los maquinistas funcionaron perfectamente” pese a que “nadie les avisó de lo que venía” por el Poyo, ya que a las 19.30 horas solo tenían constancia del riesgo en la presa de Forata. “Si hubiéramos tenido la más mínima información de que eso podía suceder se hubiera actuado de otra manera”, ha reconocido.
El responsable de FGV ha precisado que no les llegó “ningún aviso de dana” antes del 29 de octubre, “ni de la CHJ ni de ningún otro organismo de emergencias”. Tal y como trasladó al juzgado que instruye la causa penal, “más allá de los avisos recibidos por alertas meteorológicas, sobre fenómenos atmosféricos adversos, y avisos especiales dirigidos de manera global a organismos públicos”, FGV “no recibió instrucción concreta o recomendación por la dana por parte de la Consejería de Emergencias en relación al puesto de mando”.
La interrupción del servicio se acordó a las 19.40 horas, cinco minutos después de que el centro de mando quedara inundado. Novo ha indicado: “No tengo la más mínima noción de meteorología, me fío de lo que dicen los mecanismos oficiales, pero nosotros en ningún momento recibimos el más mínimo aviso de la CHJ de que la parte de arriba tenía muchos problemas y eso tenía que venir hacia abajo. Tampoco le llegó al Cecopi por lo que yo sé”.
En este contexto, ha rechazado que un tren de Metrovalencia circulase a la altura de Paiporta por encima de un barranco prácticamente desbordado. “Eso es imposible porque todos los protocolos dicen que cuanto hay agua que supera las vías el tren debe parar. Eso es lo que se hizo”, ha asegurado, antes de añadir que ese tramo seguirá inundándose “mientras no se ejecuten las obras de CHJ”.
Asimismo, ha desmentido que acudieran “centenares de personas buscando refugio” al centro de mando. “El único tren que llegó, que se quedó en Valencia Sur, fue perfectamente asistido, se abrieron las puertas del tren y pudieron pernoctar en ese punto porque efectivamente no era seguro moverlo”, ha explicado, haciendo hincapié en que, cuando se ordenó la suspensión del servicio, se indicó a cada convoy el lugar exacto donde debía detenerse.
Relación con Transportes y polémica por los contratos de emergencia
A lo largo de esa jornada, ha relatado, mantuvo conversaciones con el secretario autonómico de Infraestructuras y Transportes, Francisco Javier Sendra, aunque no sobre la conveniencia de informar o no al presidente de la Generalitat, entonces Carlos Mazón. También ha señalado que estuvo en comunicación con el equipo del conseller de Transportes, Vicente Martínez Mus, si bien solo habló personalmente con él en dos ocasiones.
Ha indicado que desde la Consellería de Infraestructuras no les trasladaban directamente la información, ya que todos los datos se vehiculaban a través del Cecopi y de los centros de emergencias, y que tampoco se les solicitaron desde el Consell detalles adicionales sobre las incidencias del servicio, puesto que FGV ya remitía al 112 cualquier “actividad o parada” en la explotación.
El diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, ha recordado que el compareciente ocupaba el cargo de concejal de Transportes en Valencia cuando se produjo el accidente de metro de 2007, en el que murieron 43 personas, aunque Novo ha rechazado que exista paralelismo alguno entre lo que califica de “un accidente” y la tragedia asociada a la dana.
Ibáñez también le ha planteado la adjudicación “a dedo” de un contrato de 4,2 millones para las obras posteriores a la dana a CHM Obras e Infraestructuras, cuyo máximo responsable fue condenado por la trama “Gürtel” y eludió el ingreso en prisión tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía. “Eso son decisiones de carácter técnico”, ha señalado Novo, recalcando que se trata de un “contrato de emergencia” de los que están “perfectamente definidos por la ley”.