¿Cómo reaccionaría Marruecos a una visita de Felipe VI a Ceuta? El precedente de los 65 días sin embajador

El presidente del Gobierno ha asegurado que el Rey viajará a la ciudad autónoma cuando "se den las condiciones", aunque la visita todavía no está organizada

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El Rey Felipe VI (c), durante la visita institucional realizada con motivo de los cien años de historia del espacio expositivo, en la sede del Instituto Geológico y Minero de España, a 28 de mayo de 2026, en Madrid (España). Diego Radamés - Europa Press
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La futura visita del rey Felipe VI a Ceuta planea sobre un escenario de interrogantes. La cuestión fue abordada este lunes durante el encuentro que mantuvieron el jefe del Estado y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un despacho en Zarzuela.

Todo, después de que el jefe del Ejecutivo sugiriera por la mañana en la Cadena Ser que el monarca visitaría la ciudad autónoma cuando "se den las condiciones". Su hipotética visita tendría pocos precedentes para anticipar la reacción de Marruecos, pero el más cercano terminó en una crisis diplomática de 65 días.

Viaje de Juan Carlos I

En noviembre de 2007, el viaje de Juan Carlos I y la reina Sofía llevó a Rabat a llamar a consultas por tiempo indeterminado a su embajador en Madrid. Casi 19 años después, la posibilidad de que el actual jefe del Estado viaje a la ciudad autónoma reaparece en un momento especialmente sensible de las relaciones con Marruecos tras la crisis migratoria de julio.

La visita, en cualquier caso, todavía no tiene fecha ni está organizada. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha explicado este martes que Pedro Sánchez y Felipe VI abordaron la situación durante su despacho, pero ha evitado revelar el contenido de la conversación.

Asimismo, Saiz ha precisado este martes que el viaje todavía no está preparado y ha negado tanto que Moncloa haya vetado a Felipe VI como que el presidente estuviera reprochando al Rey que no haya visitado antes la ciudad.

La incógnita está ahora al otro lado del Estrecho. Marruecos no ha anunciado oficialmente cómo respondería a un eventual desplazamiento del jefe del Estado español. Sin embargo, los precedentes permiten dibujar un escenario hipotético.

Marruecos retiró a su embajador en 2007

Para medir hasta dónde podría escalar la situación hay que retroceder hasta noviembre de 2007. Juan Carlos I y la reina Sofía realizaron entonces la primera visita institucional de los Reyes a Ceuta. Llegaron el 5 de noviembre, acompañados por la entonces ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, y fueron recibidos por el presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, el delegado del Gobierno y el comandante general de Ceuta. Al día siguiente viajaron a Melilla.

La reacción marroquí comenzó incluso antes de que los Reyes pisaran territorio ceutí.

El 2 de noviembre, tres días antes de la visita, el Gobierno de Marruecos anunció por instrucciones de Mohamed VI la llamada a consultas "por un periodo indeterminado" de su embajador en España, Omar Azziman. Rabat calificó el viaje de "lamentable" y volvió a referirse a Ceuta y Melilla como ciudades "ocupadas".

La decisión abrió una crisis que se prolongaría durante más de dos meses. España mantuvo el viaje. Juan Carlos I recibió el Bastón de Mando y la Llave de Oro de Ceuta y defendió en su intervención que la ciudad había crecido y prosperado dentro del "pluralismo y democracia que define a España". La agenda oficial de Casa Real conserva tanto los actos como las fotografías de aquella visita.

65 días para cerrar la crisis

El embajador marroquí permaneció fuera de Madrid durante 65 días. El desbloqueo no llegó hasta enero de 2008. El entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, viajó a Rabat y entregó a su homólogo marroquí una carta del presidente José Luis Rodríguez Zapatero dirigida a Mohamed VI.

El 7 de enero de 2008, Marruecos anunció el regreso "inmediato" de Omar Azziman a España. La propia documentación de Moncloa de aquellos días describió el episodio como una "crisis diplomática que ha durado 65 días".

La visita real, por tanto, no provocó una ruptura de relaciones diplomáticas entre los dos países, pero sí una de las respuestas formales más contundentes que Rabat podía adoptar sin llegar a ese extremo: retirar temporalmente a su máximo representante diplomático.

¿Podría repetirse ahora?

Aunque el antecedente permite identificar las herramientas que Marruecos ya ha utilizado no permite asegurar que vaya a repetirlas en 2026.

Rabat podría expresar formalmente su protesta, convocar al embajador español para transmitirle su malestar, llamar a consultas a su representante en Madrid o rebajar temporalmente determinados contactos políticos. Son instrumentos habituales de presión diplomática y algunos ya se utilizaron en 2007.

La diferencia fundamental es que hasta ahora Marruecos no ha anunciado ninguna de esas medidas ante la posibilidad de una visita de Felipe VI. Asimismo, la relación bilateral tampoco es la misma que en 2007.

España y Marruecos han profundizado durante los últimos años su cooperación en migración, seguridad, comercio y control fronterizo. Esa interdependencia ha quedado especialmente patente durante la crisis de Ceuta.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, realizó el pasado 11 de agosto la primera visita de un titular de Exteriores español a la ciudad autónoma. Allí reafirmó el compromiso del Gobierno con la "soberanía y la integridad territorial de España", al tiempo que defendió la cooperación diplomática con Marruecos para gestionar el retorno de quienes habían entrado irregularmente.

El contexto político marroquí añade otra diferencia. El posible viaje se plantea a pocas semanas de las elecciones legislativas del 23 de septiembre, lo que incrementa la sensibilidad de cualquier gesto relacionado con Ceuta y Melilla dentro del debate político del país vecino.

Sin embargo, pese al estrechamiento de las relaciones con España, Rabat mantiene su reivindicación de soberanía sobre Ceuta y Melilla, que considera parte del territorio marroquí, una posición que Madrid rechaza y frente a la que defiende la españolidad de ambas ciudades autónomas. Frente a esta reivindicación, la visita del jefe del Estado a territorio ceutí podría ser interpretada por Marruecos como una declaración de intenciones sobre la ciudad autónoma desde el Estado español.

Felipe VI nunca ha visitado Ceuta como Rey

Existe otra particularidad. Felipe VI no ha realizado una visita oficial a Ceuta desde que fue proclamado Rey en 2014.

La última presencia de un jefe del Estado español continúa siendo, por tanto, la de Juan Carlos I en noviembre de 2007. Casa Real registra aquel desplazamiento como la primera visita institucional de los entonces Reyes a Ceuta.

Ahora, casi dos décadas después, Sánchez considera que existen motivos para repetirla. El Gobierno sostiene que no ha existido ningún veto a Felipe VI y asegura que el viaje se producirá cuando las circunstancias lo permitan, aunque este martes ha reconocido que "aún no está organizada".

Hasta que exista una fecha, la reacción marroquí pertenece también al terreno de las incógnitas.