El antiguo campo de concentración de La Magdalena en Santander es declarado Lugar de Memoria Democrática

El antiguo campo de concentración de La Magdalena en Santander es reconocido como Lugar de Memoria Democrática y se integrará en circuitos memoriales.

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Fachada de las Caballerizas de la peníndula de la Magdalena en la ciudad de Santander (Cantabria). EUROPA PRESS
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El Boletín Oficial del Estado ha difundido este lunes la resolución de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática por la que se reconoce como Lugar de Memoria Democrática el antiguo campo de concentración de La Magdalena, situado en la península del mismo nombre, en Santander.

La declaración afecta al inmueble donde se instaló el campo, las antiguas Caballerizas del Palacio de La Magdalena, que en la actualidad funcionan como residencia de estudiantes.

La resolución se comunicará a las personas y entidades directamente afectadas y el inmueble quedará inscrito en el Inventario de Lugares de Memoria Democrática.

La condición de Lugar de Memoria Democrática surte efecto desde este lunes 26, fecha de publicación en el BOE. Contra la resolución --a la que se opuso el Ayuntamiento de Santander--, que agota la vía administrativa, cabe presentar recurso de reposición ante el mismo órgano en el plazo de un mes desde su publicación, o bien acudir directamente a la vía contencioso-administrativa ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.

En materia de protección, el texto especifica que no se fijan medidas singulares distintas de las garantías generales para asegurar la conservación del lugar.

Asimismo, con un objetivo conmemorativo, de homenaje, pedagógico y reparador, la Administración General del Estado promoverá la elaboración de materiales audiovisuales y digitales explicativos y fomentará la colocación de placas, paneles o distintivos memoriales interpretativos, así como la señalización de un punto de reconocimiento de las víctimas, con los datos necesarios para facilitar el conocimiento público de lo sucedido.

El Portal web de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática recogerá su geolocalización y una ficha con fotografías y audiovisuales.

Además, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática pondrá en marcha mecanismos institucionales para incorporar este lugar de memoria a circuitos internacionales vinculados a procesos de construcción de memoria democrática similares.

El campo de concentración de La Magdalena

La resolución de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática recuerda que el régimen franquista mantuvo operativo el antiguo campo de concentración de La Magdalena desde finales de agosto de 1937 hasta noviembre de 1939. Al término de la Guerra Civil existían en España 188 campos de reclusión, y uno de los más relevantes fue el de La Magdalena.

Tras el colapso del Frente Norte, aislado del resto de la zona republicana y sin salida hacia Francia, el mar se convirtió en la única vía de huida. Miles de combatientes republicanos derrotados quedaron atrapados en Cantabria y la magnitud de las rendiciones -unos 50.000 soldados solo en la provincia- superó la capacidad de las fuerzas franquistas.

Ante esta situación, las autoridades franquistas habilitaron espacios de internamiento en los principales recintos disponibles de la capital, entre ellos la Península de La Magdalena.

El campo se organizó en las caballerizas del Palacio de La Magdalena. Aunque su capacidad máxima era de 600 prisioneros, llegó a concentrar a más de 1.600.

Las condiciones de vida eran extremadamente duras: los internos padecían hambre, frío, hacinamiento y enfermedades como el tifus, la sarna o la tuberculosis. La mortalidad fue elevada, y los testimonios señalan que muchos cadáveres eran abandonados en la orilla del mar para que las corrientes los arrastraran; otros, posiblemente, fueron ejecutados dentro del propio recinto.

El campo de La Magdalena desempeñó un papel estratégico: tras la caída de Euskadi, se convirtió en el principal centro de internamiento para sospechosos políticos y militares republicanos, a menudo sin juicio ni garantías. Los prisioneros podían permanecer retenidos durante meses antes de ser interrogados, y muchos fallecían antes de llegar a ese momento.

Fue, además, uno de los primeros campos de concentración creados por el franquismo y el más fotografiado, ya que sirvió de modelo para la implantación de otros recintos similares en todo el país. Desde sus inicios, el régimen lo utilizó como instrumento de propaganda.