El Gobierno ha decidido declarar los destacamentos penales vinculados a la construcción del tren Madrid-Burgos como lugar de memoria democrática, al considerar su "significación histórica" por el uso de mano de obra penada durante las obras de esta infraestructura en el franquismo y "los sufrimientos padecidos por las víctimas".
La resolución, difundida este jueves en el Boletín Oficial del Estado (BOE), detalla la ejecución del ferrocarril directo entre Madrid y Burgos, concebido como un proyecto estatal en el siglo XX con el objetivo de acortar la distancia y el tiempo de viaje entre la capital y las provincias del norte del país.
Según recoge el BOE, las obras "estuvieron condicionadas por el contexto social y la evolución del país" a lo largo de más de cuatro décadas. La construcción se prolongó entre 1926 y 1968, año en que la línea fue finalmente inaugurada.
En los años de la posguerra, el trazado Madrid-Burgos recurrió "al empleo sistemático de mano de obra penada, que se encontraba recluida en diversos destacamentos penales situados a lo largo de las secciones de construcción del ferrocarril".
En 1939, el Ministerio de Obras Públicas del régimen franquista optó por reactivar la finalización de una infraestructura que había quedado paralizada y, para ello, "se decidió utilizar mano de obra reclusa a través del sistema de Redención de Penas por el Trabajo del Patronato de la Merced con la finalidad de llevar a cabo obras de explanadas, construcción de túneles, viaductos, estaciones, apeaderos, muelles de mercancías y carreteras de enlace".
Muchos de estos trabajadores habían sido arrestados y condenados por consejos de guerra a la pena capital por 'adhesión a la rebelión'. Sin embargo, a buena parte de ellos, trasladados a los destacamentos penitenciarios, "se les dio la oportunidad de reducir sus condenas a través del trabajo forzado en las obras públicas del Estado".
Alrededor de 6.000 presos en los destacamentos
Este fue el destino de numerosos obreros implicados en la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos. De acuerdo con los datos del Gobierno, "entre 1941 y 1955 alrededor de 6.000 presos habían redimido sus penas en la construcción de esta línea ferroviaria". Estos reclusos fueron alojados en destacamentos penitenciarios como Fuencarral, Colmenar Viejo, Chozas de la Sierra (Soto del Real), Miraflores de la Sierra, Bustarviejo, Valdemanco y Garganta de los Montes, hasta sumar un total de once instalaciones.
Los presos eran destinados a las tareas de mayor dificultad y riesgo, "como la extracción de piedra o la perforación de los túneles, en situaciones penosas ante la falta de elementos de protección". A ello se añadía que los destacamentos penales levantados para acoger a esta mano de obra penada se construyeron con materiales "sumamente deficientes, a menudo construidos por ellos mismos, y sin las más mínimas condiciones de salubridad y habitabilidad".