El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, ha defendido este domingo en Gernika que “el mejor antídoto” ante las amenazas que hoy afronta la democracia es “la memoria”. La villa foral conmemora durante toda la jornada el 89 aniversario del bombardeo y, en este contexto, ha inaugurado por la mañana una escultura de hierro que la declara Lugar de Memoria.
La pieza, denominada “Lugar de la Memoria Democrática”, es un monumento de cuatro metros de altura, elaborado en acero corten, que representa una puerta de acceso a la paz. Ubicada en pleno casco urbano, se ha instalado junto a la obra “Agonía de fuego, de Nestor Basterretxea, colocada en el lugar donde cayó la primera bomba.
El homenaje se ha celebrado en la plaza San Juan Ibarra, donde se ha colocado la placa que reconoce a Gernika-Lumo como Lugar de Memoria y que ha sido descubierta por el secretario de Estado de Memoria Democrática.
Fernando Martínez ha recalcado que “la memoria es democracia” y ha subrayado la importancia de mirar al pasado para impedir que se repitan “episodios traumáticos”. Al mismo tiempo, ha alertado de las amenazas actuales vinculadas al auge de corrientes que “ponen en cuestión la propia democracia y la libertad”.
Durante su intervención, el representante del Gobierno central ha recordado que el bombardeo de Gernika fue una “masacre” ejecutada por los sublevados con el apoyo de fuerzas extranjeras como la Legión Cóndor y la aviación italiana, con la intención de “aterrorizar a la población civil” y atacar las “señas de identidad del pueblo vasco”.
Ha explicado también que la declaración de Gernika como Lugar de Memoria se enmarca en la aplicación de la Ley de Memoria Democrática y responde a un doble propósito: pedagógico y reivindicativo.
“Es fundamental que las generaciones jóvenes conozcan lo ocurrido, que sepan que esta ciudad fue bombardeada y destruida, y que comprendan el sufrimiento que se causó”, ha indicado.
En este sentido, ha remarcado que estos lugares permiten igualmente “reivindicar a quienes padecieron la violencia y defendieron los valores de la libertad”, además de “mantener vivo” el recuerdo de las víctimas y de lo que supuso aquel ataque.
Ha señalado, asimismo, que la memoria debe concebirse como “una señal de alerta” frente al presente, al remarcar que los derechos y libertades conquistados “pueden ponerse en cuestión en cualquier momento”.
Por ello, ha reiterado que conocer lo ocurrido en el pasado facilita “reflexionar sobre los desafíos actuales y reforzar la defensa de la democracia”. Para concluir, ha llamado a preservar el legado de las víctimas del bombardeo de Gernika, a las que ha descrito como “lo mejor de España y de Euskadi”, y ha insistido en que “solo a través de la memoria se pueden preservar los valores democráticos frente a las amenazas contemporáneas”.
El papel del Ayuntamiento de Gernika
El alcalde de Gernika, José María Gorroño, ha manifestado que la inclusión de la localidad en el listado de Lugares de Memoria Democrática supone “no solo un reconocimiento, sino un deber asumido ante la historia y ante la conciencia colectiva”.
Gorroño ha remarcado que la memoria democrática “no es un ejercicio retórico”, sino “un principio ético” que “interpela a las sociedades que han atravesado episodios de dolor, fractura y vulneración de derechos humanos”.
En esta línea, ha puesto el acento en que la memoria implica “la voluntad firme de no olvidar, de no negar y de no repetir”, y ha rememorado que en Gernika, “como en tantas otras localidades”, siguen presentes “las huellas indelebles de quienes padecieron la injusticia, de quienes fueron silenciados y de quienes, aun en la adversidad, sostuvieron los valores de la libertad, la dignidad y la justicia”.
El regidor ha insistido en que este reconocimiento “trasciende el pasado” y obliga a asumir “una responsabilidad activa en el presente”, advirtiendo de que “una democracia sólida no se construye sobre el olvido, sino sobre la verdad”, y que “no perdura sin memoria ni sin justicia”.
Del mismo modo, ha apuntado que Gernika es un espacio en el que las nuevas generaciones “comprenden que los derechos y libertades actuales son fruto de una historia que exige ser conocida, respetada y defendida”, y ha rematado que “honrar la memoria es, en definitiva, honrar la democracia misma”.
Gorroño ha pedido que esta declaración “no sea solo un título, sino un compromiso duradero” con “la verdad, la justicia y la dignidad de todas las personas que forman parte de la historia colectiva”.
Advertencias sobre la polarización y la intolerancia
El director de Gogora, Alberto Alonso, ha subrayado la urgencia de desarrollar políticas de memoria “activas, constantes y militantes” que consoliden los valores democráticos y respondan a los peligros actuales de “polarización y odio en la sociedad”.
Alonso ha rememorado que el ataque contra la villa se inscribió en “una estrategia sistemática”, recordando que el ejército sublevado bombardeó “más de 250 pueblos en Euskadi y más de 1.000 en toda España”. Por ello, ha insistido en la necesidad de impedir que el peso simbólico de Gernika “pueda invisibilizar a las víctimas de los 250 pueblos restantes”.
Ha recalcado igualmente que, aunque Gernika constituye “un hito simbólico”, resulta imprescindible situar aquellos hechos “dentro de una violencia generalizada”. “Es muy importante recordar desde aquí que el bombardeo fue sistemático”, ha enfatizado.
En su discurso, Alonso ha aprovechado para profundizar en el sentido de las políticas de memoria, que, en su opinión, deben contribuir a “tejer una sólida red social para la convivencia” y superar el plano puramente conmemorativo. “No sirve de nada colocar una placa o realizar una declaración institucional si no somos capaces de lograr que nuestras políticas calen de forma profunda en la sociedad”, ha apuntado.
En este marco, ha defendido la importancia de trabajar de forma directa con los centros educativos, acercarse a la ciudadanía y recurrir a canales como las redes sociales con “un lenguaje claro y directo”, al tiempo que ha recalcado que “la memoria es mucho más que mirar al pasado”.
El director de Gogora ha alertado además de que las democracias atraviesan “un momento de especial vulnerabilidad”, al afirmar que “nunca, desde mediados de los años 40, habían estado tan cuestionadas a nivel mundial como lo están hoy”. En la misma línea, ha señalado que conceptos como “genocidio, rearme o bipolaridad” han regresado al vocabulario cotidiano, mientras la guerra “ha dejado de ser un eco lejano” para volver a instalarse en Europa.
Finalmente, ha llamado la atención sobre el resurgir de comportamientos intolerantes, como “el odio al diferente o el señalamiento a quien piensa, siente o reza distinto”, e instado a recurrir a la memoria histórica para “identificar y comprender amenazas como la polarización, la falta de pluralidad o el individualismo”. “De lo contrario, no habremos sabido estar a la altura de las circunstancias”, ha concluido.
Al acto han acudido numerosos cargos políticos e institucionales, entre ellos la delegada del Gobierno en el País Vasco, Marisol Garmendia, el presidente del PNV, Aitor Esteban, el portavoz parlamentario de EH Bildu, Pello Otxandiano, así como los embajadores de Bosnia-Herzegovina, Azerbaiyán y Armenia. La ceremonia ha terminado con la proyección de un vídeo que recrea lo sucedido el 26 de abril de 1937, una ofrenda floral a las dos mujeres supervivientes del bombardeo, un aurresku de honor y la interpretación de 'Agur jauna' con un violín que sobrevivió al bombardeo de Hiroshima.