Feijóo reclama 300.000 millones para revertir la degradación de las infraestructuras en España

Feijóo propone invertir 300.000 millones y un decálogo de reformas para frenar la degradación de las infraestructuras y exige responsabilidades por el accidente de Adamuz.

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El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha planteado este martes la necesidad de movilizar al menos 300.000 millones de euros con el fin de corregir la "degradación" que, a su entender, atraviesan las infraestructuras en España. En ese contexto, ha detallado una serie de compromisos, entre ellos una auditoría integral de la red ferroviaria, la recuperación de las indemnizaciones por retrasos, la garantía de un presupuesto "suficiente" para infraestructuras y la designación de "un gestor" al frente de este ámbito, y no "un corrupto ni un agitador".

"La conclusión es que España recauda como un país nórdico y no puede tener servicios como un país tercermundista y eso tiene que ser también nuestro compromiso. El dinero de los españoles se tiene que traducir en mejores servicios, no en problemas nunca antes vistos", ha afirmado.

Feijóo ha intervenido en la clausura del foro sobre infraestructuras "Pagas más, recibes menos", organizado por el PP en Getafe (Madrid), donde previamente el vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras, Juan Bravo, había moderado una mesa con especialistas del sector.

Feijóo denuncia un "fallo multiorgánico" en los servicios públicos

El líder del PP ha sostenido que España necesita "un cambio" porque, a su juicio, el país no sufre meros "pequeños fallos técnicos", sino "un fallo multiorgánico que hace que todo lo que depende de este Gobierno funcione peor". Ha enlazado esta crítica con otros ámbitos como la política de vivienda, la gestión energética tras el apagón del año pasado o los problemas detectados en las pulseras de protección de las víctimas de violencia machista.

En relación directa con las infraestructuras, ha asegurado que "están probablemente en uno de los peores momentos de los 47 años de democracia" y que, tras haber sido construidas, se encuentran ahora "en su peor momento en conservación y mantenimiento". Ha mencionado como ejemplos que los retrasos del AVE se han convertido "en algo habitual" y la aparición de "socavones" en carreteras por la falta de conservación.

Ante este diagnóstico, ha presentado un decálogo de medidas orientadas a invertir "no menos de 300.000 millones de euros para tener las infraestructuras que posibilitarían mantener un gran país", apoyándose en fórmulas de colaboración público-privada para revertir la situación actual.

Entre las primeras medidas económicas, ha detallado que se ampliará la libertad de amortización para incentivar las inversiones empresariales; se incrementarán las deducciones en I+D+I; y se modificará la Ley de Contratos con dos objetivos: reducir la burocracia en los procesos de contratación y reforzar los controles para prevenir la corrupción.

Diez compromisos del PP en materia de infraestructuras

Feijóo ha enumerado diez ejes de actuación que, según ha dicho, pondrá en marcha si llega al Gobierno. El primero pasa por situar al frente de las obras públicas a "un gestor" y no a "un corrupto" o "un agitador social". En segundo lugar, ha reivindicado la aprobación de unos presupuestos estables, alegando que "es imposible mantener y mejorar infraestructuras de un país cuando no hay un proyecto del país".

Ha recalcado que el presupuesto destinado a infraestructuras debe ser "suficiente" y ha señalado que, solo para equipararse a la media de la Unión Europea, serían necesarios 10.500 millones adicionales cada año. También ha abogado por blindar por ley que no se puedan iniciar nuevas obras sin que una entidad independiente certifique previamente que el mantenimiento de las infraestructuras ya existentes es el adecuado.

Otro de los compromisos es diseñar un plan completo de prioridades en infraestructuras, con memorias económicas y calendarios vinculantes para cada proyecto, así como "recuperar el prestigio del tren". En este ámbito, ha reclamado una auditoría de la red ferroviaria y la vuelta de las compensaciones a los usuarios por los retrasos del AVE.

Asimismo, ha defendido que la planificación ferroviaria se oriente al interés de la mayoría, que se refuerce un servicio de cercanías de calidad y se garantice el mantenimiento de la red. Ha reiterado también su intención de impulsar un Plan Nacional del Agua en el que la seguridad hídrica sea un elemento central, además de promover nuevas infraestructuras de red eléctrica y un plan urgente de accesos a la red para evitar un "apagón de oportunidades".

El último punto de su decálogo se centra en la rendición de cuentas: se ha comprometido a informar con transparencia sobre el estado real de las infraestructuras en caso de ser presidente y a que su ministro de Transportes comparezca cada tres meses en las comunidades autónomas para dar explicaciones.

El accidente de Adamuz y la "falta de mantenimiento"

Feijóo ha respaldado el análisis de uno de los expertos presentes en el acto al considerar que el accidente de Adamuz (Córdoba) es "un síntoma de una enfermedad grave" que "lamentablemente en este caso con resultado de muerte", con 46 fallecidos. Ha insistido en que detrás de este siniestro está la "falta de mantenimiento de la red de alta velocidad".

"Si olvidamos a las 46 personas que fallecieron en Adamuz, además de no tener conciencia, es que estamos olvidando que cualquiera de nosotros pueda también ser una de esas personas", ha subrayado, para remarcar que tras esta tragedia existen "gravísimas carencias de fallos continuados del Estado".

En este marco, ha exigido que el Gobierno de Pedro Sánchez pida "perdón" y asuma responsabilidades políticas mediante dimisiones, aunque ha añadido que no espera que eso ocurra porque el Ejecutivo "elude sistemáticamente cualquier tipo de responsabilidad".

Según Feijóo, España lleva "demasiado tiempo sin prestar la atención debida a las infraestructuras" porque "quien debería de gestionarlas ha estado a lo que sea", excepto a "hacer su trabajo". Ha recordado, a modo de ejemplo, las palabras del ministro Óscar Puente anunciando que el AVE iba a circular a 350 kilómetros por hora, frente a lo que él considera prioridades reales de mantenimiento y seguridad.