El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lidera este fin de semana en Barcelona una agenda diplomática orientada a consolidar alianzas con líderes progresistas de todo el mundo, con un mensaje común en defensa del multilateralismo y en contra de la guerra en Irán, en un contexto de creciente tensión internacional marcado por las posiciones del presidente estadounidense Donald Trump.
Este viernes 17 de abril, Sánchez y el presidente de Brasil, Lula da Silva, copresiden la cumbre bilateral entre ambos países, la primera de este nivel entre España y un país latinoamericano. En ella participarán una decena de ministros de cada Ejecutivo y se prevé la firma de acuerdos en ámbitos como la economía, la agenda social, la innovación y la transformación digital, según fuentes de Moncloa.
La cita, al más alto nivel institucional, eleva el estatus de las relaciones diplomáticas entre España y Brasil, impulsadas por la sintonía política que ambos mandatarios han venido mostrando en los últimos años.
Sánchez ha viajado en varias ocasiones a Brasil y Lula ha visitado La Moncloa en dos ocasiones, primero en 2021 como expresidente y posteriormente en marzo de 2024 tras su regreso al poder.
Ambos líderes han expresado su rechazo al conflicto en Irán iniciado por Estados Unidos e Israel y han defendido la necesidad de preservar un orden internacional basado en reglas, con un papel central para la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Reunión en defensa de la democracia
El sábado tendrá lugar la IV Reunión en Defensa de la Democracia, una iniciativa impulsada por España y Brasil que reunirá en Barcelona a dirigentes progresistas de distintos continentes, entre ellos el presidente de Colombia, Gustavo Petro; la presidenta de México, Claudia Sheinbaum —en una visita que simboliza el deshielo de las relaciones bilaterales—; y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
También participarán representantes de países como Uruguay, Sudáfrica, Irlanda, Lituania o Albania, sumando en total unos 30 dirigentes entre jefes de Estado, vicepresidentes, ministros y embajadores.
Los debates se articularán en torno a tres grandes ejes: la defensa del multilateralismo y las instituciones democráticas; el impacto de la desinformación y las tecnologías digitales; y el auge del extremismo y la desigualdad.
El encuentro da continuidad a las tres reuniones anteriores celebradas en el marco de la Asamblea General de la ONU en 2024 y 2025, y en Santiago de Chile en julio de 2025, consolidando una agenda común en defensa del sistema internacional basado en normas.
España y Brasil lanzaron esta iniciativa en 2024 con el objetivo de responder al aumento de la polarización, la desinformación y el extremismo, fenómenos que consideran una amenaza directa para la cohesión social y la estabilidad democrática.
Una respuesta progresista global
El fin de semana se completa con un acto de carácter político, la ‘Global Progressive Mobilisation’, organizada por el PSOE, que reunirá a varios líderes internacionales, entre ellos Lula y Sheinbaum, para lanzar un mensaje conjunto contra la guerra.
Aunque desde el partido subrayan que no se trata de un evento dirigido contra Donald Trump, sí persigue proyectar una alternativa progresista ante los desafíos globales actuales.
La cita se produce en un contexto internacional especialmente tenso, con la Casa Blanca elevando el tono frente a diversos líderes internacionales, incluidos algunos aliados tradicionales, por su negativa a respaldar la intervención militar en Irán.
Sánchez acude a este encuentro tras una visita oficial de cuatro días a Pekín, donde ha reforzado las relaciones con China, país al que el Gobierno español señala como un actor clave para facilitar una salida diplomática al conflicto.