La vida de una familia saharaui: con DNI español, refugiados en Argelia y sin patria reconocida en España

Una familia saharaui con DNI español vive como refugiada en Argelia mientras sus hijos afrontan la apatridia y la exclusión de la regularización en España.

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Abdalahe Nayem Mahafud, un saharaui con documentos españoles nacido en el Sáhara en su casa en los campos de refugiados de Tinduf (Argelia) EUROPA PRESS

Abdalahe Nayem Mahafud, un saharaui con documentos españoles nacido en el Sáhara en su casa en los campos de refugiados de Tinduf (Argelia) EUROPA PRESS

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Abdalahe Nayem Mahafud vino al mundo en 1950 en Villa Cisneros, en el entonces Sáhara español, territorio que desde 1976 permanece bajo ocupación marroquí. La situación que vive su familia es similar a la de muchos saharauis y ha vuelto al primer plano tras la regularización de inmigrantes aprobada por el Gobierno y el hecho de que los saharauis hayan quedado excluidos de este proceso.

Pese a disponer de documentación que acredita su condición de español, lleva medio siglo como refugiado en Tinduf (Argelia). Allí reside con cuatro de sus ocho hijos, mientras que los otros cuatro viven en España. De estos, dos ya han logrado el reconocimiento de apátridas y los otros dos aguardan desde hace más de dos años una respuesta a su solicitud.

Abdalahe conserva cuidadosamente su pasaporte español, emitido durante la dictadura de Franco y utilizado una única vez, cuando viajó de Madrid a Argel antes de asentarse definitivamente en Tinduf en marzo de 1976. También guarda su libro de familia, expedido por las autoridades españolas, donde figuran su esposa y la primera de sus ocho hijos.

Entre sus papeles, mantiene igualmente una fotocopia de su DNI y una carta que lo acredita como intérprete de árabe para la administración española, firmada por el entonces gobernador general de la “provincia del Sáhara”, Fernando de Santiago y Díaz de Mendívil, además de otro documento que demuestra su paso por la Armada.

Papeles que pueden abrir la puerta a la ciudadanía

Estos documentos, rescatados por una vecina tras encontrarlos esparcidos después del saqueo de su casa por tropas mauritanas durante la toma de La Güera, podrían convertirse en su futuro en un 'pasaporte' a la nacionalidad española si llegara a prosperar la proposición de ley registrada por Sumar. Esta iniciativa plantea reconocer la ciudadanía española a quienes nacieron en la que fue la provincia 53 de España, pero permanece paralizada en la Comisión de Justicia del Congreso por decisión del PSOE.

“Dudo que se apruebe”, admite en declaraciones a Europa Press, aludiendo a la estrecha relación entre el Ejecutivo del PSOE y Marruecos. Abdalahe recuerda que “los saharauis fueron parte de España”, por lo que no ve “inconveniente” en solicitar la nacionalidad si se abre esa vía, máxime cuando también podrían beneficiarse sus hijos y nietos, e incluso disfrutar de la “doble nacionalidad” si algún día el Sáhara alcanzara la independencia.

De carácter muy curioso, sigue de cerca la actualidad internacional, especialmente lo que afecta a su antigua tierra y a la situación de los saharauis en España. Sabe que quienes han pedido el estatuto de apátrida no podrán acogerse al proceso de regularización en marcha impulsado por el Gobierno.

Dos de sus hijas, que llevan más de 15 años residiendo en España, ya han sido reconocidas como apátridas. En cambio, otros dos hijos que llegaron hace algo más de dos años “siguen esperando”. Cada vez que preguntan por el estado de su expediente reciben la misma respuesta: “todavía no”, explica, subrayando la dureza de esta incertidumbre.

Abdalahe confiesa que su anhelo sería poder regresar a su casa en La Güera, donde vivía cuando España abandonó el territorio. “A mi edad no creo que vuelva al Sáhara y me dé tiempo a disfrutar de la reconstrucción de la patria”, reconoce con evidente tristeza.

Acepta que “es difícil transmitir amor por una tierra que no se conoce” a los más jóvenes, que “no están en esto y buscan su vida en otro sitio”. Sin embargo, cuando se le pregunta qué desea para el futuro de sus nietos, responde que le gustaría que pudieran regresar al Sáhara, ya que “un inmigrante siempre es ajeno, es mejor estar con tu familia y en tu tierra”.

“Los españoles no nos traicionaron”

Pese a todo lo vivido, tiene claro que “el pueblo español no traicionó a los saharauis” en 1975. “Quien estaba informado de la situación de los saharauis era el Gobierno de Franco y no hizo nada, se dejó presionar por Estados Unidos y Marruecos”, lamenta, insistiendo en que el único “culpable” del giro hacia el plan de autonomía marroquí para el Sáhara es el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y no la ciudadanía española.

En cuanto a las últimas negociaciones impulsadas por Estados Unidos y la ONU en torno a ese plan de autonomía, se muestra profundamente desconfiado. “No veo nada bueno ahí”, afirma, recalcando que si Rabat concede autonomía a los saharauis “también se la tendría que dar a los rifeños” y remarcando que “los saharauis no van a aceptar una autonomía falsa”.

Su hija Fatimetu nació ya en Tinduf. Igual que su padre, vive en el campo de refugiados de Auserd con su marido, Abdulahi Ahmed Salek, uno de los últimos saharauis nacidos en la provincia 53, en 1975.

Ella también tiene claro que, si se abre la opción de solicitar la ciudadanía española, lo hará pensando sobre todo en sus hijos, “porque los niños son nuestra esperanza”. Reconoce que no le importaría mudarse a España, donde pasó varios veranos en su adolescencia gracias al programa Vacaciones en Paz. Ahora espera que su hijo mayor, Didi, de 10 años, pueda disfrutar de la misma oportunidad.

No todos desean vivir en España

Su marido comparte la idea de pedir la nacionalidad española por el futuro de sus hijos, pero aclara que él no contempla instalarse en España. Abdulahi vivió entre 1989 y 2003 en Cuba, donde estudió optometría, y actualmente trabaja en el centro oftalmológico del hospital de Rabuni, financiado por el programa Ojos del Sáhara de la ONG española Ojos del Mundo.

En una situación similar están Sidahamed Mohamed y Mohamed Fadel, que tampoco se plantean mudarse a España aunque algún día obtuvieran la nacionalidad. Nacidos en 1945 y 1946 en el antiguo Sáhara español, ambos regentan pequeñas tiendas contiguas en el campamento de Auserd.

Sidahamed trabajó primero para la empresa española Cubiertas y Contratas y después en la Policía Territorial del Sáhara. En 1975, con la retirada de la administración española, le abonaron lo pendiente y le despidieron. En declaraciones a Europa Press, insiste en que no regresará si no hay independencia y que eso “está en manos de Dios”.

Asegura que siente aprecio por los españoles y tiene un hijo residiendo en España, pero rechaza la idea de obtener la nacionalidad. “Lo que hizo España es una vergüenza”, denuncia, en referencia a la salida en 1976 que abrió la puerta a la ocupación marroquí del Sáhara.

Por su parte, Mohamed considera que los españoles les “vendieron a Marruecos” y, aunque él y toda su familia disponen de documentación española, tampoco querría instalarse en España. “Si España quiere dar la nacionalidad que se la dé a todo el pueblo saharaui”, reclama.

También se muestra contrario al plan de autonomía. “Si Marruecos quería la autonomía para el Sáhara que lo hubiera planteado en 1975”, sostiene, admitiendo que le gustaría poder volver algún día a la tierra donde nació y donde trabajó como ganadero.