Los líderes de la UE abordan energía, Ormuz y Ucrania en su primera cumbre sin Orbán

Los líderes de la UE se reúnen en Chipre para tratar la crisis energética por Ormuz, la guerra en Oriente Próximo y el apoyo político y financiero a Ucrania.

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El presidente del Consejo Europeo, António Costa, con varios líderes de los Veintisiete durante una cumbre reciente en Bruselas. ALEXANDROS MICHAILIDIS

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, con varios líderes de los Veintisiete durante una cumbre reciente en Bruselas. ALEXANDROS MICHAILIDIS

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Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se reúnen este jueves en Chipre para estudiar por primera vez las posibles medidas inmediatas planteadas por Bruselas con el fin de contener la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Próximo, que mantiene cerrado el estrecho de Ormuz. La cita, de carácter informal, estará igualmente condicionada por las tensiones geopolíticas con Estados Unidos y China y por la necesidad de definir con mayor claridad las prioridades económicas y de seguridad del bloque.

El encuentro tiene lugar en un contexto especialmente delicado en Oriente Próximo, después de que en los primeros compases del conflicto una base británica situada en la isla sufriera una incursión con drones atribuidos a Irán, lo que hizo saltar las alarmas en la UE. Entonces, varios Estados miembros, entre ellos España y Francia, enviaron medios navales en apoyo de Chipre, poniendo de manifiesto la urgencia de precisar cómo debe activarse y garantizarse la operatividad de la cláusula de defensa mutua prevista en el artículo 42.7 de los Tratados, invocada solo una vez hasta la fecha por Francia tras los atentados de 2015. Los líderes abordarán este asunto de forma limitada y no se esperan decisiones de calado.

En el contexto de la guerra desencadenada tras la ofensiva contra Irán lanzada de manera unilateral por Estados Unidos e Israel, los mandatarios tendrán ocasión de intercambiar puntos de vista con la región en una sesión del segundo día de la cumbre en la que participarán los líderes de Jordania, Siria, Líbano, Egipto y del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Aunque la agenda no lo menciona de forma explícita, será también la primera vez que los Veintisiete se vean a nivel de jefes de Estado y de Gobierno desde que Alemania e Italia bloquearan el martes, en una reunión de ministros de Exteriores, la opción de adoptar medidas comerciales contra Israel por la violencia y la vulneración de derechos fundamentales en Gaza, Cisjordania y Líbano.

Aquel debate fue impulsado por España, Irlanda y Eslovenia mediante una carta en la que pedían reflexionar sobre la conveniencia de que la UE rompa el Acuerdo de Asociación con Israel. La iniciativa sumó el respaldo de otros socios dispuestos al menos a una suspensión parcial de ese marco, como Francia y Suecia, a la vista de que la situación no solo no mejora, sino que ha empeorado con los ataques a Líbano y el incremento de la violencia en Cisjordania. Falta por ver si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, u otros dirigentes optan por llevar la discusión al máximo nivel político, aunque fuentes del Ejecutivo subrayan que, desde que en febrero de 2024 reclamó las primeras medidas, el jefe del Ejecutivo español “no ha dejado de insistir en ello públicamente”.

AUSENCIA DE ORBÁN Y APOYO A KIEV

La cumbre estará marcada igualmente por la ausencia del primer ministro saliente de Hungría, Viktor Orbán, que tras 16 años en el poder y después de haber impulsado un giro iliberal en su país, ha decidido no presentarse al que habría sido su último Consejo Europeo antes de que el líder opositor, Péter Magyar, asuma el cargo. De este modo, Orbán evitará dar explicaciones directamente al resto de socios por las filtraciones de documentos confidenciales de la UE que su Gobierno habría trasladado al régimen de Vladimir Putin. Tras su derrota electoral, el todavía jefe del Ejecutivo húngaro ha aflojado, no obstante, su estrategia de bloqueo dentro de los 27.

Los líderes europeos llegan a la cita tras haber logrado en las últimas horas sortear el veto de Budapest al préstamo europeo de 90.000 millones de euros a Kiev y al último paquete de sanciones contra Rusia, dos expedientes encallados durante meses por la oposición de Orbán y que han puesto en evidencia las dificultades de la UE para avanzar cuando se requiere unanimidad en asuntos sensibles. La reunión arrancará el jueves por la tarde con un intercambio con el presidente de Ucrania, Vlodomir Zelenski, que previsiblemente instará a los dirigentes europeos a dar pasos concretos en el proceso de adhesión de su país al club comunitario, un asunto que sigue sin generar consenso sobre los plazos y el ritmo de la integración.

ENERGÍA Y PRÓXIMO MARCO PRESUPUESTARIO

En el frente interno, los mandatarios compartirán sus primeras valoraciones sobre el paquete inicial de medidas que la Comisión Europea ha presentado para contener el encarecimiento de la energía y la incertidumbre en el suministro de combustibles provocada por la crisis en el estrecho de Ormuz. De acuerdo con los cálculos de Bruselas, en solo 52 días de conflicto la UE ha tenido que asumir un sobrecoste de 24.000 millones de euros en sus compras energéticas. Además, advierte de la necesidad de vigilar los riesgos de desabastecimiento de combustibles fósiles, especialmente queroseno para la aviación y diésel, si la situación se prolonga.

Los jefes de Estado y de Gobierno abordarán también, sin tomar aún decisiones, cuáles deben ser las grandes prioridades del próximo marco financiero plurianual posterior a 2027. Aunque todavía es pronto para fijar cifras para el presupuesto 2028-2034, las capitales quieren garantizar que el siguiente MFP esté alineado con el nivel de ambición política de la Unión. El debate que debía haberse producido en el Consejo Europeo de marzo quedó pospuesto, de modo que esta será la primera discusión de fondo entre los 27 al máximo nivel desde que Bruselas presentara el pasado verano su propuesta, que establece un techo de gasto del 1,26%.

Países como España reclaman ir más allá y elevar el límite al menos hasta el 2%, al considerar insuficiente el planteamiento actual. El Gobierno español tampoco respalda el paquete de nuevos recursos propios diseñado por la Comisión, al entender que carece de la ambición necesaria para responder a los desafíos que afronta la UE. Además, critica que el futuro fondo de competitividad concentre en exceso su orientación en defensa y seguridad, y defiende que se destinen más recursos a ámbitos como la transición digital, el impulso de la Inteligencia Artificial, la política energética o las interconexiones.