Rajoy rinde homenaje a Fátima Báñez, su competente ministra de Trabajo: “Nunca fue partidaria de la bronca”

Rajoy despide a Fátima Báñez, fallecida en el accidente de Urda, y destaca su papel clave en las reformas y su firme apuesta por el diálogo.

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Mariano Rajoy y Fátima Báñez en el acto de entrega de las Medallas de Oro al Mérito en el Trabajo EUROPA PRESS
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El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy ha rendido homenaje este jueves a su exministra de Trabajo y Seguridad Social, Fátima Báñez, fallecida en el accidente ferroviario de Urda (Toledo) en el que han perdido la vida al menos 69 personas. Rajoy ha subrayado su carácter dialogante y su inclinación por el acuerdo: “Nunca fue partidaria del enfrentamiento ni de la bronca”.

“Fátima Báñez ya no está con nosotros. Pero nos deja muchas cosas”, escribe Rajoy en un artículo de opinión publicado en ‘El Debate’ y recogido por Europa Press. Báñez estuvo al frente del Ministerio de Trabajo y Economía Social entre 2011 y 2018 en los gobiernos del líder del PP y, durante unos meses en 2016, asumió también en funciones la cartera de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

La exministra, de 59 años, viajaba en uno de los asientos del tren Iryo que este miércoles fue arrollado por un AVE de Renfe. Ambos convoyes habían partido de Madrid con destino Sevilla, ciudad a la que se dirigía Báñez para intervenir en un acto empresarial organizado por la patronal andaluza.

Trayectoria en el Gobierno y papel en las reformas

En su texto, Rajoy rememora la labor de Báñez en el equipo económico tanto en la oposición como en el Ejecutivo. “Ahí es más difícil. Antes y después de las elecciones de 2011, Fátima, figura señera de ese equipo, estuvo a mi lado. Entró en el Gobierno cuando yo lo hice y salió en el momento en que yo dejé de ser presidente”, señala el exjefe del Ejecutivo.

Rajoy la define como una dirigente “competente y muy capaz” y reivindica su protagonismo en la reforma laboral y de pensiones impulsada por su Gobierno en 2012. “Junto con otras decisiones que adoptamos entonces, ambas fueron decisivas para recuperar la economía quebrada que heredamos del Gobierno anterior y evitar el rescate europeo”, apunta, recordando que aquellas medidas provocaron dos huelgas generales. “Pero valió la pena”, añade.

Defensora del diálogo con los sindicatos

El expresidente relata cómo, tras esas protestas, fue Báñez quien le animó a retomar el contacto con las centrales sindicales. “Confieso que, después de lo vivido, yo tenía mis dudas. Pero Fátima tenía razón. Nunca fue partidaria del enfrentamiento. Tampoco de la bronca”, admite Rajoy en su artículo.

Según explica, esa búsqueda del consenso convivía con la defensa firme de las propias posiciones “cuando el interés general así lo demandaba”. En su opinión, “esa política de construir y a la vez defender lo que es necesario hacer, es responsabilidad de quien gobierna y cuando no se actúa con un mínimo de cabeza y solo se busca arrasar al adversario, sucede que la convivencia se resquebraja y el ambiente se vuelve irrespirable”.

Recuerdo personal y legado humano

Rajoy subraya también la dimensión humana de la exministra, a la que describe como una persona “buena”, “positiva” y “componedora”, capaz de resolver problemas políticos y también personales. “Una mujer además con un gran corazón. Por eso era respetada y querida por casi todos. Se lo merece y se lo ganó”, afirma.

El exmandatario rememora que “hasta ayer siguió siendo la misma” y evoca los encuentros habituales que mantenían como parte de un mismo “grupo de amigos” con el objetivo de “intentar ser un poco más felices”. “Hoy estamos tristes. Pero nos vamos a recuperar”, asegura, dedicando unas palabras a su marido, Jaime Alonso, y a sus hijos.

Rajoy concluye su despedida con un mensaje de memoria y afecto: “Recordaremos a Fátima, su simpatía, su alegría contagiosa, su generosidad. Porque recordar es lograr que vivan siempre entre nosotros los que nos han dejado y no queremos olvidar nunca”.