Pedro Sánchez ha reivindicado este sábado la unidad de las fuerzas progresistas ante el avance de liderazgos reaccionarios y ha advertido de que la democracia atraviesa una etapa de fragilidad creciente. El presidente del Gobierno lanzó su mensaje en Barcelona, donde situó a Donald Trump como símbolo de una ola política global que cuestiona consensos democráticos básicos.
“No hay que dar la democracia por sentada”, afirmó Sánchez durante su intervención en la IV Reunión en Defensa de la Democracia, celebrada en el marco del Global Progressive Mobilisation (GPM).
Barcelona como escaparate internacional
La cita, celebrada en Fira de Barcelona Gran Via, reunió a dirigentes progresistas internacionales con el objetivo de coordinar estrategias frente al auge de la ultraderecha, la polarización política y la erosión institucional en distintas democracias occidentales.
Sánchez aprovechó el foro para defender que la respuesta no puede ser únicamente nacional, sino también internacional, mediante alianzas entre gobiernos y fuerzas políticas que compartan una agenda democrática y social.
Trump como referencia del choque ideológico
Sin centrar todo su discurso en la política estadounidense, el presidente español utilizó la figura de Trump como referencia de un modelo político basado en la confrontación, el nacionalismo y el debilitamiento institucional.
Moncloa considera que el regreso de Trump al centro del tablero internacional obliga a Europa a reforzar sus democracias y a construir una alternativa basada en cohesión social, multilateralismo y defensa de derechos.
Democracia, desigualdad y desinformación
Sánchez vinculó además la salud democrática con la lucha contra la desigualdad y la regulación del entorno digital. A su juicio, los discursos extremistas encuentran terreno fértil allí donde crece la frustración económica o se debilita la confianza institucional.
Por ello, defendió combinar crecimiento económico, protección social y nuevas reglas para las plataformas tecnológicas como parte de una misma estrategia democrática.
Mensaje al espacio progresista
El presidente también lanzó un mensaje interno al bloque progresista europeo e iberoamericano: la necesidad de mantener la unidad pese a las diferencias tácticas o nacionales.
Su intervención refuerza la estrategia del Gobierno de proyectar a España como uno de los referentes de la socialdemocracia internacional en un contexto de cambio geopolítico y reconfiguración ideológica en Occidente.