El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, ha señalado que “estaba sobre la mesa” el “conocimiento” de grupos disidentes “que en su momento parece que no compartieron la decisión (de ETA) de abandonar la violencia”, aunque admite que el hallazgo de “algunos materiales de carácter delicado” intervenidos a los dos arrestados en Irún acusados de terrorismo “sí causa sorpresa”, ya que “no era algo conocido, y tampoco era algo esperado”.
En declaraciones al diario Deia, recogidas por Europa Press, detalla que estos “grupos disidentes” se articulan “en torno a unas personas conocidas, concretas, que están en prisión y que han dado a conocer su pensamiento”, de modo que la presencia de estos referentes “no ha sido una sorpresa total”.
Tras subrayar que “no había ninguna orden de búsqueda y captura” sobre las personas identificadas en el control rutinario de Eskoriatza, explica que, una vez verificada la identidad de los ocupantes del coche parado, “luego se identifican una serie de materiales que llaman la atención de los ertzainas y estos se hacen con esos materiales”.
En este contexto, precisa que no es posible actuar sobre determinados efectos sin una autorización judicial previa, especialmente cuando se trata de soportes como “ordenadores o pendrives”, porque podría quedar comprometida su validez como prueba.
“Por lo tanto, la Ertzaintza ha seguido el procedimiento lógico, que es incautarse de esos materiales, solicitar una autorización judicial y realizar la comprobación pertinente y ofrecer las conclusiones al fiscal y al juez de la Audiencia Nacional”, indica.
En relación con el contenido intervenido, el consejero confirma que se alude “a unos planos que vinculan ese grupo con la posible existencia de algún zulo de ETA”, aunque hasta ahora no se haya localizado ninguno. Añade también “algunas referencias a alguna información relativa a algún policía nacional y algún guardia civil”, pero sin mención a ertzainas. En cualquier caso, recalca que “no consta que formen ningún grupo o comando organizado, no consta que hayan actuado de forma conjunta no ya en el ámbito del terrorismo, tampoco en un ámbito más social o político”.
“No ha habido deslegitimación de la violencia”
El responsable de Seguridad considera que “faltan muchos eslabones, pasos que están por dar” en “este tránsito que hemos hecho de una sociedad en la que durante 60 años se ha practicado la violencia a una en la que ha cesado”.
A su juicio, esa “parte importante de la sociedad” que en su día “ha justificado un estado de terror y el uso de la violencia”, dejó de respaldarla “de la noche a la mañana sin que nos hayan explicado la razón” de ese cambio.
“Abandonaron la violencia para la obtención de sus objetivos políticos. No ha habido una deslegitimación del uso de la violencia. Las consideraciones que se han hecho son de otro tenor, de carácter estratégico, hacen referencia a que hay una vía de lucha que se ha agotado y, por lo tanto, hay que optar por otro camino”, sostiene.
En esta línea, apunta que el siguiente paso debería ser “decir que no se debía haber usado la violencia” y, desde ahí, “podrán encontrar mil explicaciones de por qué lo hicieron, podrán ensalzar a quienes usaron la violencia y a quienes apoyaron por usarla”. “Pero tiene que quedar claro que no cabe el uso de la violencia”, remacha.
Cuestionado por si alude a EH Bildu, aclara que se refiere a “las personas que han justificado el uso de la violencia”, una “masa social” que, a diferencia de otras “personas o grupos”, no se ha “enfrentado a su pasado y han puesto en cuestión su actuación y el ejercicio de la violencia que han hecho”.
“Es una masa social que ha justificado, ha legitimado y ha impulsado el uso de la violencia. No somos conscientes de los efectos tremendos que esta etapa de violencia ha tenido en nuestra sociedad. Esto ha dejado un poso que a veces además se advierte en algunos comportamientos que se producen en la calle, en algunos lugares y yo creo que sobre esto deberíamos pensar”, reflexiona.
En cuanto a las protestas o movilizaciones que “terminan en altercados”, Zupiria vincula estos episodios al hecho de que “ha habido quienes desde la fuerza han considerado enemigos a quienes no pensaban como ellos”, y a que “había unos que querían dominar la sociedad con el uso de la violencia y consideraban a todos los demás sus contrarios y sus enemigos”, una realidad que, según advierte, “no está curada y a veces tiene expresiones violentas en la calle”.