La industria tecnológica exige en el Congreso una estrategia de Estado para la innovación disruptiva

Sector tecnológico y científico urge en el Congreso una política de Estado que impulse la innovación disruptiva y convierta el conocimiento en industria y empleo.

4 minutos

Comparecencia conjunta en el Congreso de COTEC, BIST, AseBio, AESEMI y Farmaindustria. JUAN BARBOSA

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Escrutado: 99.90% Votantes: 4.218.032 Participación: 64.85%

Votos

Partido Escaños Votos Porcentaje
PP 53 -5 1.735.819 41.60%
PSOE-A 28 -2 947.713 22.71%
VOX 15 +1 576.635 13.82%
ADELANTE ANDALUCÍA 8 +8 401.732 9.62%
PorA 5 = 263.615 6.31%
SALF 0 = 105.761 2.53%
PACMA 0 = 25.056 0.60%
100x100 0 = 14.753 0.35%
ANDALUCISTAS-PA 0 = 12.319 0.29%
ESCAÑOS EN BLANCO 0 = 9.281 0.22%
JM+ 0 = 7.961 0.19%
PCPA 0 = 5.849 0.14%
FE de las JONS 0 = 4.962 0.11%
MUNDO+JUSTO 0 = 4.696 0.11%
PARTIDO AUTÓNOMOS 0 = 3.693 0.08%
NA 0 = 3.012 0.07%
HE> 0 = 2.134 0.05%
PCTE 0 = 1.777 0.04%
PODER ANDALUZ 0 = 1.076 0.02%
29 0 = 741 0.01%
ALM 0 = 646 0.01%
ANDALUSÍ 0 = 532 0.01%
IZAR 0 = 502 0.01%
JUFUDI 0 = 396 0.01%
IPAL 0 = 360 0.01%
CONECTA 0 = 329 0.01%
SOCIEDAD UNIDA 0 = 237 0.01%

Escaños (109)

Mayoría: 55
PP 53 escaños
PSOE-A 28 escaños
VOX 15 escaños
ADELANTE ANDALUCÍA 8 escaños
PorA 5 escaños

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Representantes de COTEC, el Barcelona Institute of Science and Technology (BIST), la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), la Asociación Española de la Industria de Semiconductores (AESEMI) y Farmaindustria han reclamado este martes en el Congreso de los Diputados una política de Estado específica en materia de innovación disruptiva.

Durante su comparecencia conjunta ante las Comisiones de Ciencia e Innovación y de Industria, han remarcado que España dispone de capacidades científicas, tecnológicas e industriales suficientes como para aspirar a un papel mucho más destacado en la nueva ola tecnológica global, pero continúa encontrando obstáculos a la hora de transformar ese conocimiento en empresas competitivas, propiedad intelectual, tejido productivo y empleo cualificado.

En este escenario, han incidido en que la innovación disruptiva no puede seguir abordándose como un asunto puramente científico o ligado a un solo sector, sino que es imprescindible articular las “condiciones necesarias” para que el conocimiento generado en España “pueda transformarse en empresas competitivas, propiedad intelectual, capacidad industrial y empleo cualificado”.

Así lo ha expresado el director general de AseBio, Ion Arocena, quien ha afirmado que el contexto actual representa una “nueva oportunidad histórica”, pero también un “riesgo evidente”. Ante ello, los comparecientes han apelado a evitar los errores de la revolución digital de los años 90, cuando Europa produjo conocimiento e investigación de gran calidad, pero no consiguió consolidar las plataformas tecnológicas e industriales derivadas de esa transformación.

“La pregunta ya no es únicamente dónde se produce la investigación científica; la pregunta es dónde se crearán las industrias del futuro”, ha señalado para defender, tras ello, que tecnologías como la biotecnología deben situarse en el centro de una nueva política industrial orientada a reforzar la competitividad, la autonomía estratégica y la soberanía tecnológica de España y Europa.

Brecha entre la ciencia y los tratamientos disponibles

La presidenta de Farmaindustria y directora general de Amgen Iberia, Fina Lladós, ha alertado sobre las debilidades que persisten en las fases intermedias de la investigación, tomando como referencia el ámbito biomédico. Ha indicado que se mantiene una distancia considerable entre un descubrimiento científico prometedor y su llegada como tratamiento efectivo a los pacientes, un proceso que puede prolongarse más de 10 años y que atraviesa múltiples etapas de validación, financiación y regulación.

“Entre el descubrimiento científico y la consolidación de una tecnología industrial existe un recorrido largo y extremadamente complejo. España sigue sin contar con mecanismos suficientemente robustos para acompañar ese tránsito”, ha señalado para apuntar las consecuencias económicas y estratégicas que tiene esto.

“Porque cuando un país no logra transformar conocimiento científico en capacidades industriales propias, acaba financiando innovación que posteriormente otros territorios convierten en empresas, producción avanzada y liderazgo tecnológico”, ha explicado.

A este respecto, ha subrayado que “la innovación disruptiva exige mecanismos de acompañamiento muy distintos de los utilizados en sectores tecnológicos de maduración rápida”.

Por su parte, el director general de BIST, Eduard Vallory, ha recalcado que las instituciones de investigación constituyen una pieza esencial de la innovación disruptiva, ya que en ellas se generan nuevos activos de conocimiento con potencial transformador. Por ello, ha instado a configurar las condiciones adecuadas para que ese conocimiento emerja, madure, se valorice y pueda transferirse de forma eficaz a empresas existentes o a nuevas iniciativas industriales.

En esta línea, ha planteado explorar modelos inspirados en Cambridge Enterprise, Oxford Innovation o EMBL-EM con el fin de reforzar la capacidad de las instituciones públicas de investigación para gestionar activos de innovación con mayor agilidad. Paralelamente, ha defendido la creación de entornos regulatorios de prueba que permitan ensayar estos modelos con marcos normativos más flexibles y adaptados a la innovación disruptiva, evitando las actuales rigideces administrativas del sector público.

Regulación y política industrial para tecnologías disruptivas

El gerente de AESEMI, Alfonso Gabarrón, ha puesto el foco en que la innovación disruptiva se desarrolla en escenarios de alta incertidumbre tecnológica, con largos plazos de maduración y riesgos financieros que no pueden afrontarse con herramientas convencionales. En este sentido, ha insistido en que la evaluación de una tecnología emergente no puede regirse por los mismos criterios que se aplican a una empresa ya consolidada.

“La innovación disruptiva ocupa un espacio intermedio que no encaja plenamente ni en la política científica tradicional ni en la política industrial convencional”, ha señalado.

El director general de Cotec, Jorge Barrero, ha concluido la intervención conjunta enfatizando la urgencia de articular en España una política industrial eficaz frente a los desafíos globales actuales, que incorpore las tecnologías disruptivas como eje central de la soberanía tecnológica española y europea.

“La velocidad de la estrategia de competitividad de Estados Unidos y China es enormemente superior a la de Europa. No podemos permitirnos competir con instrumentos y marcos normativos de hace tres décadas”, ha finalizado.