La Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) ha dado a conocer el documental '9'8 m/s2. La velocidad del suicidio', una obra audiovisual que aborda el fenómeno del suicidio "desde su dimensión más íntima" y "a través de la historia personal del actor y presentador Javi Martín".
Tal y como ha informado esta sociedad científica, el documental, cuya 'premier' ha tenido lugar en la sede de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, en Madrid, ofrece "una historia humana que explora el fenómeno del suicidio alejándose de las cifras institucionales para dejar paso a su lado más honesto y sincero".
Producido por Questión de Imagen Producciones, el acto de presentación ha reunido a Martín; a la presidenta de la SEPSM y directora médica del proyecto, la doctora Marina Díaz Marsá; a la psiquiatra y gerente asistencial de Hospitales CAM, la doctora Mercedes Navío; a la psiquiatra y catedrática de la Universidad de Oviedo, la doctora Pilar Saiz; al vicepresidente de la SEPSM, el doctor Antonio Ramos-Quiroga; y a Begoña Soriano, familiar de una persona fallecida por suicidio.
"Un informe puede explicar la magnitud del problema, pero un documental permite que el espectador se acerque a la experiencia humana del sufrimiento y entienda la conducta suicida deriva del trastorno mental asociado", ha señalado Díaz Marsá, quien también ha indicado que "esa capacidad de generar empatía convierte al documental en una herramienta muy valiosa para la sensibilización y la prevención, así como para entender la necesidad de contar con recursos sanitarios y con el apoyo social necesario para intervenir y tratar los trastornos que generan esta conducta".
NO ES UNA DECISIÓN IMPULSIVA
En la misma línea, ha recalcado que el suicidio "no es el resultado de una decisión impulsiva o egoísta, sino la consecuencia de un sufrimiento que llega a percibirse como insoportable en el contexto de un trastorno mental: la depresión, la psicosis, el trastorno bipolar, el consumo de sustancias o el trastorno límite de personalidad y su comorbilidad en ocasiones con los trastornos de la conducta alimentaria".
"Cuando hablamos de suicidio, solemos centrarnos en la persona que ha fallecido o que está en riesgo, pero con frecuencia olvidamos a quienes permanecen: familiares, amigos, compañeros de trabajo y profesionales que han estado implicados en su atención", ha proseguido, resaltando además que "los supervivientes pueden experimentar dolor, culpa, rabia, incomprensión y un profundo sentimiento de soledad".
Por este motivo, ha incidido en que hacen falta "más programas de apoyo específicos para ellos". En la misma presentación, Martín ha expresado su deseo de que "me gustaría que el tema del suicidio se normalizara, que se pudiera hablar con serenidad y que las personas que están pasando por esa situación no tengan miedo de pedir ayuda y que toda la sociedad entienda que esa situación es mucho más habitual de lo que la gente pueda imaginar".