Médicos de familia reclaman un enfoque integral del dolor crónico y relegar los fármacos como opción inicial

La semFYC propone un abordaje integral del dolor crónico, limita los fármacos como primera opción y alerta de desigualdades de género y clase.

2 minutos

Añadir DEMÓCRATA en Google

Publicado

2 minutos

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) sostiene que, en el caso del dolor crónico sin lesiones activas de origen tumoral, infeccioso o inflamatorio, el uso de medicamentos no debería situarse en primera línea. En su lugar, plantea un abordaje biopsicosocial y multidisciplinar que combine ejercicio terapéutico, educación en dolor y acompañamiento psicológico.

Durante el XLVI Congreso de la semFYC, especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria han revisado el modelo asistencial vigente que, a su juicio, continúa focalizado sobre todo en la zona dolorosa y en el alivio del síntoma. Al mismo tiempo, denuncian que la recuperación de la funcionalidad, la prescripción de ejercicio terapéutico y el soporte psicológico no se integran de forma sistemática en la práctica clínica cotidiana.

La coordinadora del grupo de trabajo de Seguridad del Paciente de semFYC, Lourdes Luzón, subraya la urgencia de adaptar las estrategias de atención para avanzar hacia un modelo más seguro, equitativo y centrado en las necesidades concretas de cada persona.

Entre las transformaciones clave, los expertos destacan un giro de paradigma en la comprensión del dolor crónico que obligue a redefinir los objetivos terapéuticos. Con este cambio, el manejo del dolor crónico debe superar el mero alivio del síntoma y orientarse a restaurar la funcionalidad y la autonomía del paciente, con una visión más integral y menos iatrogénica.

En esta misma línea, María Muñoa, coordinadora del Grupo de Trabajo de Abordaje del Dolor Crónico, recalca que “en los casos de dolor crónico sin lesiones activas de origen tumoral, infeccioso o inflamatorio, entre otros, el tratamiento farmacológico no debería constituir el punto de partida”.

Respecto a los opioides, María Eloísa Rogero, del Grupo de Trabajo de Utilización de Fármacos de semFYC, avisa de que “los opioides no han demostrado una efectividad suficiente para justificar su uso generalizado en este contexto” y recuerda los peligros asociados, como la dependencia, la tolerancia y el incremento de la mortalidad.

Los profesionales insisten en que, cuando estos fármacos ya se han pautado, es imprescindible reevaluar su indicación y considerar una retirada progresiva, planificada y vigilada, proporcionando información y apoyo continuado a la persona afectada. El resto de medicamentos, cuando estén justificados, deberían quedar como tratamientos coadyuvantes y no como base ni eje principal del manejo del dolor.

Las desigualdades sociales y de género se hacen patentes también en la atención al dolor crónico. De acuerdo con el Barómetro de Dolor Crónico de 2022, la prevalencia en mujeres en España alcanza el 30,5 por ciento, frente al 21,2 por ciento en hombres. Además, diversos trabajos científicos señalan diferencias en la adecuación de los tratamientos incluso ante cuadros dolorosos comparables.

“No se trata únicamente de que determinados colectivos tengan una mayor prevalencia de dolor crónico, sino de que también pueden recibir una atención menos adecuada, con mayor exposición a tratamientos farmacológicos, dosis más elevadas y menor acceso a abordajes interdisciplinares”, señala Muñoa.

Estas brechas se reproducen en el acceso a pruebas diagnósticas y en las alternativas terapéuticas disponibles, afectando de manera especial a mujeres, población migrante y personas con menor nivel socioeconómico.

“Necesitamos una oferta de servicios más equitativa, accesible y coordinada, así como formar a los profesionales para identificar y reducir los riesgos de género, origen y clase social que puedan condicionar la atención y tratamiento del dolor”, ha finalizado María Varela, coordinadora del Grupo de Trabajo de Cuidados Paliativos de semFYC.