La Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor (SEMDOR) ha puesto en marcha la campaña “Yo trato el dolor”, una acción con la que pretende poner en valor la labor que realizan médicos, enfermeros, fisioterapeutas, psicólogos, dentistas y farmacéuticos en la prevención, evaluación, tratamiento, educación sanitaria y seguimiento de las personas que conviven con dolor.
“Durante mucho tiempo, hemos asociado tratar el dolor casi exclusivamente con la intervención médica o farmacológica”, ha indicado el presidente de la sociedad científica, el doctor Luis Miguel Torres Morera, quien ha añadido que “ambas son fundamentales”. No obstante, “hoy sabemos que el abordaje puede necesitar también de Enfermería, Fisioterapia, Psicología, Odontología o Farmacia”, ha apuntado.
Coincidiendo con la celebración del Día Mundial contra el Dolor este sábado, 17 de octubre, ha recalcado que “reconocer el papel de todos estos profesionales permite ofrecer respuestas más adaptadas a la realidad de cada paciente”. En este sentido, ha explicado que “no todos” los pacientes con dolor requieren las mismas intervenciones “ni tienen que pasar por los mismos profesionales”.
“La multidisciplinariedad consiste precisamente en poder identificar qué necesita cada persona y sumar, cuando sea necesario, diferentes conocimientos y herramientas alrededor de un mismo objetivo”, que es “mejorar su salud, su función y su calidad de vida”, ha continuado Torres Morera.
Alta prevalencia del dolor crónico en adultos
En la actualidad, la situación del dolor en España refleja que uno de cada cuatro adultos padece dolor crónico, con una prevalencia cercana al 26 por ciento. Asimismo, se calcula que alrededor del 27 por ciento de los afectados desconoce el origen de un problema clínico que puede acarrear repercusiones mucho más amplias que la mera sensación dolorosa.
Distintos trabajos han evidenciado que, entre quienes sufren dolor crónico, son más habituales las limitaciones para realizar actividades cotidianas, una mayor presencia de ansiedad y depresión y una peor calidad de vida. Por este motivo, ha defendido que su manejo no debe limitarse a aliviar un síntoma concreto o a la simple prescripción de un fármaco.
“Según las características y necesidades de cada paciente, pueden resultar relevantes la evaluación clínica y el diagnóstico, el tratamiento farmacológico o intervencionista, la recuperación de la función y el movimiento, la educación sanitaria, el seguimiento de los tratamientos o el abordaje de factores psicológicos relacionados con la experiencia y el afrontamiento del dolor”, ha proseguido.
Ha señalado además que existen ámbitos específicos, como el dolor orofacial, en los que la Odontología “desempeña un papel fundamental”, mientras que el farmacéutico “puede contribuir desde su ámbito profesional a favorecer el uso seguro y adecuado de los medicamentos, la adherencia y la detección de posibles problemas relacionados con el tratamiento”.