SERMEF insta a vaciar a diario la mochila escolar para que no actúe como una taquilla portátil

SERMEF aconseja vaciar y revisar a diario la mochila escolar, controlar el peso y fomentar la actividad física para proteger la espalda de niños y adolescentes.

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La presidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), Helena Bascuñana, ha alertado de que la mochila del colegio no debe transformarse en una “taquilla portátil”. Por ello, aconseja vaciarla cada jornada, organizarla según el horario del día e introducir únicamente lo imprescindible para no sobrecargar la espalda.

“Además, se debe distribuir correctamente la carga y llevarla bien ajustada mediante sus dos tirantes”, ha señalado Bascuñana con motivo del inicio del nuevo curso escolar.

En esta línea, la responsable de SERMEF remarca que no es suficiente con adquirir al principio del año académico una mochila ergonómica y desentenderse hasta final de curso. “Una mochila adecuada puede terminar siendo perjudicial si se llena con materiales que el niño no vaya a utilizar, si el contenido se mueve en su interior o si se lleva colgada de un solo hombro”, explica la doctora.

La médica rehabilitadora subraya que “la prevención comienza antes de salir de casa”. “Preparar la mochila debe formar parte de la rutina diaria: vaciarla, consultar las asignaturas previstas e introducir solo lo necesario. Esta revisión permite retirar objetos que se acumulan durante la semana y aumentan progresivamente la carga”, ha apuntado.

Revisar el peso, ordenar el contenido y ajustar la mochila

Bascuñana incide en que, al valorar el peso total, hay que considerar todo lo que se transporta, incluido el estuche, los dispositivos electrónicos o la botella de agua. “Como referencia, la carga debería mantenerse por debajo del 10 por ciento del peso corporal siempre que sea posible, mientras que el 15 por ciento debe entenderse como un límite que no debería rebasarse”, ha añadido la especialista.

“Los objetos de mayor peso deben colocarse cerca de la espalda y quedar estables. Los compartimentos ayudan a organizar el contenido y repartir la carga. La mochila, además, debe ser proporcional al tamaño del niño o adolescente y no más grande que su torso”, describe la presidenta de la SERMEF, quién añade que la mochila “también debe contar con dos tirantes anchos, acolchados y regulables, que tienen que utilizarse siempre a la vez”.

“La mochila debe quedar próxima al cuerpo y puede incorporar un cinturón lumbar y una correa de pecho para distribuir mejor el peso y reducir el balanceo. Llevarla en modo bandolera o con un solo tirante obliga al cuerpo a compensar la carga. Una mochila bien elegida pierde buena parte de sus ventajas si se utiliza mal”, advierte la doctora.

Las mochilas con ruedas y el papel de los colegios

Por otra parte, la especialista en Rehabilitación puntualiza que “además del peso, conviene valorar la duración del trayecto y las características del centro escolar”. Así, recalca que no requiere el mismo esfuerzo cargar con la mochila unos pocos minutos que recorrer largas distancias o subir varios tramos de escaleras.

“Las mochilas con ruedas pueden resultar prácticas en trayectos llanos, pero las escaleras, los bordillos y otros desniveles obligan a levantarlas, a menudo con una sola mano. Esto genera una carga asimétrica y puede producir sobrecarga en la espalda, el hombro, el brazo o la muñeca”, describe.

En este contexto, la presidenta de SERMEF insiste en que aligerar el peso no debe recaer solo en el estudiante y su familia. “Los centros educativos también pueden contribuir mediante una mejor coordinación del material solicitado, el uso razonable de recursos digitales y la disponibilidad de espacios donde dejar determinados libros”, ha explicado.

“Las familias pueden enseñar a preparar la mochila, pero también debemos preguntarnos si todo lo que contiene necesita viajar cada día de casa al colegio y del colegio a casa. Evitar cargas innecesarias requiere la colaboración del alumnado, las familias y los centros”, afirma.

Más allá de la mochila: actividad física y hábitos saludables

Por último, la médica rehabilitadora recalca que la protección de la salud musculoesquelética durante el curso va más allá del uso correcto de la mochila. “La actividad física, el descanso y la reducción del tiempo sedentario son igualmente importantes. La OMS recomienda que los niños y adolescentes de 5 a 17 años realicen una media de al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa e incorporen actividades que fortalezcan músculos y huesos al menos tres días por semana”, indica.

“Caminar al colegio cuando sea posible, subir escaleras, jugar y practicar deporte ayuda a desarrollar la musculatura y a combatir el sedentarismo. La vuelta al cole debe servir para recuperar rutinas saludables, no solo para estrenar material”, concluye.