SESPAS reclama reforzar la salud pública y una coordinación excepcional ante la crisis migratoria en Ceuta

SESPAS urge a reforzar la salud pública en Ceuta, mejorar alojamientos y coordinar recursos ante la presión migratoria sin evidencias de epidemia generalizada.

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Miembros de la Cruz Roja atienden a varios inmigrantes, en la playa del Trampolín, a 20 de agosto de 2026, en Ceuta (España). Marcos Moreno - Europa Press
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La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) ha subrayado la urgencia de fortalecer los recursos sanitarios y de salud pública en Ceuta. La entidad reclama mejorar las condiciones de alojamiento, con especial atención a los menores, y articular un mecanismo extraordinario de coordinación entre todas las administraciones implicadas.

“La prioridad debe ser resolver problemas, reducir riesgos y recuperar la normalidad mediante la cooperación e información contrastada. La función de la salud pública es anticiparse, identificar los riesgos, intervenir sobre sus determinantes y evitar que esos riesgos lleguen a convertirse en daño”, señala en un comunicado.

SESPAS advierte de que la actual crisis está provocando una “presión extraordinaria” sobre los dispositivos de acogida y protección, los servicios sociales, el sistema sanitario y los recursos de salud pública de una ciudad pequeña, con unos 84.500 habitantes.

Para la sociedad científica, el reto inmediato es doble: por un lado, salvaguardar la salud y asegurar unas condiciones sanitarias adecuadas para todas las personas que permanecen en Ceuta y, por otro, facilitar que la población ceutí recupere gradualmente su vida cotidiana.

“Una situación excepcional de estas dimensiones requiere temporalmente recursos también excepcionales y una respuesta proporcionada, coordinada y sustentada en datos contrastados”, añade.

Diferenciar riesgo epidemiológico y epidemia

La organización insiste en la importancia de no confundir conceptos que se han empleado de forma imprecisa en las últimas semanas. Recuerda que una gran presión asistencial puede desbordar un sistema sanitario sin que exista necesariamente una epidemia, y que también pueden darse condiciones de riesgo epidemiológico que aconsejen intervenir de forma preventiva antes de que se declare un brote. “Riesgo epidemiológico no significa epidemia”, indica.

Asimismo, SESPAS rechaza vincular automáticamente migración y enfermedad. “Las personas migrantes no representan por su condición un riesgo para la salud pública. Los riesgos aparecen fundamentalmente cuando cualquier grupo de población permanece en condiciones de concentración, precariedad, higiene insuficiente o dificultad para acceder a la atención sanitaria y al seguimiento epidemiológico”, detalla.

Por este motivo, la sociedad remarca que la respuesta institucional debe evitar tanto alimentar una alarma injustificada por los datos disponibles como restar importancia a unas condiciones objetivas que requieren medidas preventivas.

Alojamientos temporales y salud ambiental

En este contexto, SESPAS valora de forma positiva el inicio, el 20 de agosto, del traslado de personas que se encontraban en la playa de El Trampolín y en otros asentamientos precarios hacia los dispositivos temporales habilitados en Loma Margarita y El Embolsamiento, con una capacidad conjunta cercana a las 1.800 plazas.

La sociedad científica considera necesario que estas alternativas de alojamiento se consoliden, resulten suficientes y se ajusten a la evolución de las necesidades, especialmente después de que parte de las personas trasladadas haya regresado de nuevo a la playa. “Disponer de alojamientos adecuados facilita la higiene y la salubridad, el acceso sanitario, la continuidad de los tratamientos y, cuando sea preciso, el seguimiento epidemiológico”, apunta.

Además del alojamiento, SESPAS reclama mantener y reforzar las intervenciones de salud ambiental, al considerarlas una herramienta clave de prevención ante los riesgos sanitarios asociados a la situación actual.

No hay evidencia de una epidemia generalizada

Respecto al escenario epidemiológico, SESPAS indica que, con la información disponible, no se ha constatado la existencia de una epidemia generalizada vinculada a la llegada de personas a Ceuta, si bien las circunstancias actuales hacen necesario sostener una vigilancia intensificada.

Se han notificado cuadros gastrointestinales, problemas dermatológicos, escabiosis y diagnósticos de tuberculosis, pero las diferencias entre las distintas fuentes llevan a la entidad a pedir prudencia hasta contar con datos epidemiológicos oficiales consolidados. “En particular, la información disponible no permite afirmar que exista actualmente un brote de tuberculosis asociado al episodio”, indica.

La protección de los menores es, para SESPAS, otra de las prioridades centrales. Hasta el 18 de agosto se habían identificado oficialmente 2.168 menores llegados desde el inicio del episodio. La sociedad considera imprescindible asegurar su alojamiento seguro, la alimentación, la valoración sanitaria, la atención a la salud mental y la protección frente a la violencia, la explotación o la trata.

SESPAS también llama la atención sobre el impacto en la salud mental, tanto de las personas recién llegadas como del conjunto de la población ceutí y de los profesionales implicados en la respuesta. Recuerda que la prolongación de una situación excepcional durante semanas puede generar incertidumbre, cansancio, estrés y sensación de inseguridad. “Una información pública periódica, comprensible y basada en datos contrastados, junto con la recuperación progresiva de los espacios y servicios habituales de la ciudad, forma también parte de una adecuada respuesta de salud pública”, destaca.

Propuesta de un dispositivo extraordinario de coordinación

Como medida principal, SESPAS propone la creación temporal de un Dispositivo Extraordinario de Coordinación y Respuesta. No se trataría de una nueva estructura burocrática ni de un órgano que sustituya competencias, sino de un instrumento técnico y operativo de cooperación. “En él deberían participar la autoridad de Salud Pública de Ceuta, INGESA y el Ministerio de Sanidad, junto con los organismos y entidades necesarios en función de las actuaciones a desarrollar”, señala.

Según la sociedad, este dispositivo permitiría disponer de una visión actualizada de la situación y de la distribución de las personas, detectar grupos vulnerables, compartir indicadores asistenciales, epidemiológicos y ambientales, disminuir los factores de riesgo, asegurar una respuesta sanitaria integrada y ofrecer a la ciudadanía una información pública común, verificable y comprensible.

La entidad ve especialmente conveniente difundir de forma periódica un parte técnico conjunto con un número limitado de indicadores fiables, con el fin de evitar la actual disparidad de cifras y valoraciones, que puede alimentar tanto el alarmismo como la infravaloración de los problemas existentes.