Un reciente trabajo científico ha puesto de manifiesto la relación entre los hábitos alimentarios propios de la dieta mediterránea, junto con una vida social activa, y la mejora del bienestar emocional de las personas. Según este análisis, seguir un patrón de alimentación equilibrado, rico en frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva, unido a mantener vínculos sociales frecuentes, se asocia con un mejor estado de ánimo y una mayor sensación de satisfacción vital.
Los autores del estudio señalan que estos resultados refuerzan la importancia de adoptar un estilo de vida saludable que combine buena alimentación y relaciones sociales de calidad como vía para favorecer la salud mental y emocional a largo plazo.
370–379. https://doi.org/10.1056/NEJMsa066082