El medicamento dapagliflozina, indicado en la diabetes tipo 2, se asocia con una mejor evolución clínica en pacientes con estenosis aórtica grave sometidos a implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI, por sus siglas en inglés). Este beneficio se observa con independencia del grado de función cardíaca, según confirma un análisis ampliado del estudio “DapaTAVI”, liderado por especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y de la Sociedad Española de Cardiología.
“Hasta ahora sabíamos que la dapagliflozina mejoraba el pronóstico de los pacientes sometidos a TAVI. Ahora hemos visto que ese beneficio se mantiene tanto en las personas con función ventricular reducida como en aquellas con función preservada”, ha explicado el director científico del CNIC, cardiólogo en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y jefe de grupo en el CIBER de enfermedades cardiovasculares (CIBERCV), Borja Ibáñez.
El trabajo, difundido en la revista “European Journal of Heart Failure”, analizó a 1.223 personas con estenosis aórtica grave tratadas con TAVI en 39 centros hospitalarios españoles. De esta cohorte, el 17,4 por ciento presentaba fracción de eyección reducida (menor o igual al 40%), mientras que el resto conservaba una función ventricular por encima del 40 por ciento.
Tras un seguimiento de un año, el equipo investigador constató que la dapagliflozina disminuía de forma uniforme el riesgo combinado de fallecimiento por cualquier causa o empeoramiento de la insuficiencia cardíaca en todos los subgrupos evaluados, según han indicado desde el CNIC.
Los modelos estadísticos confirmaron que el efecto protector del fármaco se mantenía a lo largo de todo el espectro de función ventricular, sin diferencias relevantes entre quienes tenían fracción de eyección reducida y quienes la conservaban.
“Uno de los hallazgos más relevantes es que el beneficio aparece muy pronto tras la intervención. Durante los primeros meses observamos una reducción significativa de los episodios de insuficiencia cardíaca, precisamente el periodo de mayor vulnerabilidad para estos pacientes”, ha precisado el investigador del Hospital Clínico Universitario de Valladolid y del CNIC Ignacio Amat-Santos, coautor del trabajo.
El estudio también comprobó que el tratamiento es seguro en pacientes de edad muy avanzada: la media de edad fue de 82 años, claramente superior a la de la mayoría de ensayos previos con inhibidores SGLT2. “Demostrar eficacia y seguridad en este grupo tiene una enorme relevancia asistencial”, ha resaltado el director general del CNIC, Valentín Fuster, coautor del estudio.
Según los autores, estos datos respaldan que los efectos cardiovasculares favorables de la dapagliflozina van más allá de las categorías clásicas basadas en la fracción de eyección y se relacionan con mecanismos cardiorrenales clave en la progresión de la insuficiencia cardiaca.
Una valvulopatía muy común en personas mayores
La estenosis aórtica figura entre las valvulopatías más habituales en la población de edad avanzada. El procedimiento TAVI, que permite implantar una nueva válvula mediante cateterismo y evita la cirugía abierta, ha transformado el abordaje de esta enfermedad. No obstante, un número considerable de pacientes sigue sufriendo insuficiencia cardiaca, ingresos hospitalarios repetidos y un riesgo elevado de mortalidad después del implante.
En este escenario, los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2), como la dapagliflozina, han mostrado beneficios cardiovasculares y renales en numerosos ensayos clínicos. Sin embargo, los pacientes con valvulopatías avanzadas habían quedado sistemáticamente fuera de estos estudios, generando una importante falta de evidencia específica.
“DapaTAVI' está contribuyendo a cerrar una importante laguna de conocimiento en cardiología clínica”, ha señalado el investigador del Hospital Universitario Álvaro Cunqueiro de Vigo, del CNIC y coordinador del estudio, Sergio Raposeiras-Roubín.
Por su parte, Borja Ibáñez ha destacado que la dapagliflozina “emerge como una opción sencilla, segura y potencialmente aplicable a una amplia mayoría de estos pacientes”.