Una neuróloga alerta de que las parasomnias pueden desencadenar conductas violentas durante el sueño

Una neuróloga advierte del impacto de las parasomnias REM, que pueden causar violencia durante el sueño y anticipar enfermedades neurodegenerativas.

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Las parasomnias son alteraciones del comportamiento que se manifiestan mientras se duerme o en el momento del despertar. Pueden tener importantes implicaciones pronósticas, como ocurre con el trastorno de la conducta del sueño REM, definido porque los pacientes "represetan" sus sueños mientras duermen y llegan a realizar conductas agresivas, como propinar puñetazos o lanzar gritos, según detalla la neuróloga del Hospital de Sant Joan Despí de Barcelona, Paula Marrero González.

Con el objetivo de reducir el infradiagnóstico de estas conductas anómalas, la Sociedad Española de Sueño (SES) ha presentado la “Guía de Práctica Clínica de Diagnóstico de Parasomnias REM” en adultos, destinada a mejorar la calidad y la precisión del diagnóstico y a unificar los criterios de atención a estos pacientes.

Los datos disponibles apuntan a que aproximadamente la mitad de la población adulta experimenta pesadillas de forma aislada, mientras que en torno a un 3 por ciento las sufre de manera repetida, con un efecto claramente perjudicial.

Además, se calcula que más del 10 por ciento de los adultos puede padecer episodios aislados de parálisis del sueño y alrededor del 1,5 por ciento desarrollará un trastorno de la conducta del sueño REM. Pese a esta prevalencia, la especialista indica que estos problemas del sueño suelen pasar "desapercibidos" en la consulta habitual, lo que favorece que no se diagnostiquen adecuadamente.

Marrero González subraya que el sueño continúa siendo un "aspecto infravalorado" por la población general, que muchas veces no comenta los síntomas relacionados con el descanso nocturno porque los percibe como poco importantes o incluso como algo normal.

“También influyen factores del sistema sanitario, como la limitada formación específica en medicina del sueño y la menor sensibilización hacia estos trastornos en algunos ámbitos clínicos", ha explicado.

Las conductas asociadas a la fase noREM del sueño suelen comenzar en la infancia y se concentran en las primeras horas de la noche, desapareciendo en la mayoría de los casos al llegar la adolescencia. Por el contrario, las parasomnias de la fase REM (como el trastorno de la conducta del sueño REM, el trastorno por pesadillas y la parálisis de sueño aislada recurrente) son más frecuentes en la segunda mitad de la noche y tienden a manifestarse en la edad adulta.

Deterioro del descanso y consecuencias en la vida diaria

De acuerdo con Marrero, las parasomnias repercuten de forma significativa tanto en la salud como en el bienestar general de quienes las padecen, ya que se asocian a un deterioro notable de la calidad del sueño y, en consecuencia, de la calidad de vida. La parálisis del sueño, por ejemplo, puede generar miedo a irse a la cama, mientras que las pesadillas repetidas pueden provocar alteraciones del estado de ánimo y conductas de evitación, como ansiedad a la hora de acostarse.

“En este trastorno existe un alto riesgo de autolesiones que pueden llegar a ser graves (fracturas en dedos, hematomas craneales, etc.) y afectar incluso al acompañante de cama", ha sostenido.

Asimismo, la experta recuerda que cerca del 90 por ciento de estos pacientes presenta o desarrollará una enfermedad neurodegenerativa, como la enfermedad de Parkinson o la demencia con cuerpos de Lewy. Este trastorno actúa como un marcador temprano de patología neurodegenerativa y puede aparecer "mucho tiempo antes" de los síntomas motores típicos del Parkinson, como la lentitud, la rigidez o el temblor.

La ausencia de guías de práctica clínica basadas en la evidencia, centradas específicamente en el diagnóstico de las parasomnias REM, ha favorecido la "variabilidad en su abordaje y posibles retrasos diagnósticos", en parte por el acceso limitado a pruebas como la video-polisomnografía en determinados centros.

“Aunque actualmente no tenemos fármacos que modifiquen la progresión de estas enfermedades, sí que están en marcha ensayos clínicos y se espera que en un futuro estén disponibles nuevos fármacos. Los pacientes con trastorno de la conducta del sueño REM aislado son candidatos ideales para probar fármacos modificadores de la enfermedad neurodegenerativa cuando estén disponibles, ya que son pacientes en fases muy precoces de la enfermedad", ha concluido Paula Marrero González.