Con la llegada de la Selectividad, miles de alumnos centran sus esfuerzos en estudiar contenidos y repasar exámenes de años anteriores. Sin embargo, quienes corrigen la PAU insisten en que muchos de los puntos que se pierden no tienen que ver con desconocer el temario, sino con errores evitables que se repiten convocatoria tras convocatoria.
Profesores, coordinadores de asignaturas y responsables universitarios coinciden en que una buena preparación no siempre garantiza una buena nota si el estudiante descuida aspectos como la comprensión del enunciado, la gestión del tiempo o la calidad de la expresión escrita.
La nueva PAU, además, otorga una relevancia creciente a competencias como la argumentación, la claridad expositiva y la capacidad de razonamiento, por lo que algunos fallos tienen ahora más peso que en años anteriores.
El error más frecuente: responder algo distinto a lo que se pregunta
Uno de los fallos que más señalan los correctores consiste en no contestar exactamente lo que pide el examen.
Muchos estudiantes identifican un tema relacionado con lo que han preparado y desarrollan una respuesta amplia, pero no ajustada al enunciado concreto. El problema se agrava en preguntas que incluyen verbos como "analiza", "compara", "justifica" o "argumenta", habituales en el nuevo modelo competencial.
Los coordinadores universitarios recuerdan que conocer el contenido no siempre es suficiente. También es necesario entender qué se está preguntando y adaptar la respuesta a los criterios específicos de evaluación.
Las faltas de ortografía ya no son un detalle menor
La ortografía y la expresión escrita adquieren una importancia creciente en la PAU 2026. Los criterios de corrección permiten aplicar penalizaciones por errores ortográficos, gramaticales y de puntuación, especialmente en aquellas materias que incluyen respuestas de desarrollo.
Además de las faltas, los correctores valoran otros aspectos relacionados con la calidad del texto:
- Claridad expositiva.
- Coherencia entre ideas.
- Organización de los contenidos.
- Corrección gramatical.
- Capacidad de argumentación.
Las universidades insisten en que una respuesta correcta desde el punto de vista del contenido puede perder puntuación si presenta deficiencias importantes en la forma.
La mala gestión del tiempo sigue siendo un problema clásico
Otro de los errores que más aparecen en los exámenes es una distribución ineficaz del tiempo. Los correctores explican que muchos alumnos llegan a las últimas preguntas con prisas o incluso las dejan incompletas por haber dedicado demasiado tiempo a las primeras cuestiones.
Entre los problemas más habituales destacan:
- Bloquearse en una pregunta difícil.
- No dejar tiempo para revisar.
- Escribir respuestas excesivamente largas.
- Abandonar preguntas con puntuación elevada.
La recomendación habitual es repartir el tiempo desde el inicio y reservar unos minutos finales para comprobar posibles errores.
La presentación y la estructura también cuentan
Aunque no suelen ser los primeros aspectos en los que piensan los estudiantes, la presentación y la organización de las respuestas influyen en la evaluación.
Los criterios de corrección valoran elementos como:
- Orden lógico de las ideas.
- Legibilidad.
- Uso adecuado de párrafos.
- Claridad en la exposición.
Una respuesta bien estructurada facilita el trabajo del corrector y permite transmitir mejor los conocimientos adquiridos.
Lo que dicen quienes corrigen los exámenes
Parte de estas recomendaciones coinciden con las recogidas en un reportaje publicado por El País, en el que varios profesores que participan habitualmente en la corrección de la PAU señalaron que muchos estudiantes siguen llegando a los exámenes sin adaptar sus respuestas al tipo exacto de pregunta planteada y sin prestar suficiente atención a los criterios de evaluación.
Más allá de los contenidos, los correctores de la Selectividad 2026 coinciden en una idea: la diferencia entre una nota buena y una excelente suele encontrarse en aspectos aparentemente pequeños. Leer bien el enunciado, escribir con claridad, evitar faltas y administrar correctamente el tiempo puede resultar tan importante como conocer el temario.