Los eclipses lunares más espectaculares de la historia: de Colón a la gran Luna roja de 2018

El eclipse parcial de este 28 de agosto permitirá ver desde toda España cómo la sombra de la Tierra cubre casi por completo la Luna. No será el más largo ni el más extraño registrado, pero llega después de algunos eclipses que han destacado por su duración, su rareza o incluso por el papel que jugaron en episodios históricos

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Eclipse lunar parcial, España, 28 de agosto
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El eclipse lunar del 28 de agosto de 2026 será visible desde toda España y alcanzará una magnitud de 0,93, suficiente para que la Luna quede profundamente sumergida en la sombra terrestre. El fenómeno se suma a una larga lista de eclipses que han llamado la atención por su duración, por producirse al mismo tiempo que otros fenómenos astronómicos o por haber quedado vinculados a episodios históricos. El Instituto Geográfico Nacional confirma que el de este viernes será parcial y podrá contemplarse a simple vista sin protección especial.

No existe una clasificación científica de los "mejores" eclipses lunares. Un eclipse puede resultar excepcional por ser especialmente largo, porque la Luna atraviese profundamente la umbra terrestre o porque coincida con una superluna.

Otros han quedado en la historia por razones completamente distintas.

Los catálogos de la NASA permiten reconstruir miles de años de eclipses y determinar con precisión cuánto duró cada fenómeno. Entre los ocurridos durante las últimas décadas aparecen algunos especialmente singulares.

27 de julio de 2018: el eclipse total más largo del siglo XXI

El eclipse del 27 de julio de 2018 ocupa un lugar destacado por una razón objetiva: fue el eclipse lunar total con la fase de totalidad más larga de todo el siglo XXI.

La Luna permaneció completamente dentro de la umbra terrestre durante aproximadamente 1 hora y 43 minutos. Si se cuenta toda la fase parcial, el eclipse se prolongó durante casi cuatro horas.

La duración se explica por dos circunstancias que coincidieron.

La Luna estaba próxima al apogeo, el punto más alejado de la Tierra de su órbita. A esa distancia se desplaza algo más lentamente. Al mismo tiempo, atravesó la sombra terrestre cerca de su parte central, por lo que tuvo que recorrer una distancia mayor antes de salir de ella.

El resultado fue una Luna intensamente oscurecida y rojiza visible desde buena parte de Europa, África, Asia, Australia y Sudamérica.

31 de enero de 2018: superluna, Luna azul y eclipse a la vez

Solo seis meses antes se produjo otro fenómeno que quedó asociado a una combinación mucho más inusual.

El 31 de enero de 2018 coincidieron un eclipse total de Luna, una superluna y lo que popularmente se denomina una Luna azul, es decir, la segunda Luna llena de un mismo mes.

La NASA popularizó aquel fenómeno como una "super blue blood moon".

"Azul" no describía su color. Durante el eclipse la Luna adquirió los habituales tonos rojizos de una totalidad.

La condición de superluna se debía a que el satélite se encontraba relativamente próximo al perigeo, haciendo que su tamaño aparente fuera algo mayor. NASA calcula que una superluna puede aparentar hasta aproximadamente un 14% más de tamaño que una Luna llena situada más lejos.

La totalidad duró alrededor de 1 hora y 16 minutos.

28 de septiembre de 2015: la gran superluna eclipsada

Otra combinación especialmente llamativa ocurrió durante la madrugada del 28 de septiembre de 2015.

La Luna llena coincidió prácticamente con el punto de mayor aproximación a la Tierra de aquel año: estaba a unos 356.877 kilómetros cuando atravesó la sombra terrestre.

El eclipse fue total y la fase de totalidad se prolongó durante aproximadamente 1 hora y 12 minutos. Pudo verse desde Europa, África y gran parte de América.

La cercanía del satélite aumentó ligeramente su tamaño aparente y convirtió el fenómeno en uno de los eclipses lunares más fotografiados de aquella década.

19 de noviembre de 2021: el eclipse parcial que duró casi tres horas y media

No todos los récords pertenecen a eclipses totales.

El 19 de noviembre de 2021, la Luna sufrió un eclipse parcial extraordinariamente profundo. La NASA calculó que aproximadamente el 97% del disco lunar quedó dentro de la sombra terrestre.

Su fase parcial se prolongó durante 3 horas, 28 minutos y 24 segundos, convirtiéndolo en el eclipse lunar parcial más largo en unos 580 años, según la NASA.

La diferencia respecto a una totalidad fue mínima visualmente: solo una estrecha franja permaneció iluminada directamente por el Sol.

Ese comportamiento permite compararlo con el eclipse del 28 de agosto de 2026. El próximo fenómeno también será un eclipse parcial muy profundo, aunque su magnitud será algo menor: 0,93.

16 de mayo de 2022: una Luna roja visible desde Europa

El eclipse total de 16 de mayo de 2022 tuvo especial interés para los observadores europeos.

La totalidad duró alrededor de 1 hora y 25 minutos y pudo contemplarse desde América, África y Europa. Su magnitud umbral alcanzó 1,414, lo que significa que la Luna penetró ampliamente dentro de la sombra terrestre.

La Luna se encontraba además relativamente cerca del perigeo, de manera que su diámetro aparente era aproximadamente un 7% mayor que el promedio, según los cálculos de la NASA.

Fue uno de los últimos grandes eclipses totales de Luna ampliamente visibles desde esta parte del mundo antes de los fenómenos de 2025 y 2026.

1504: el eclipse que Cristóbal Colón utilizó en Jamaica

Hay eclipses importantes no por sus características astronómicas, sino por las historias asociadas a ellos.

Uno de los ejemplos más conocidos ocurrió entre el 29 de febrero y el 1 de marzo de 1504, cuando Cristóbal Colón llevaba meses varado en Jamaica durante su cuarto viaje a América.

La NASA confirma que aquella noche tuvo lugar un eclipse total de Luna, con una totalidad de aproximadamente 48 minutos.

Según el relato transmitido posteriormente por su hijo Fernando, Colón conocía de antemano el eclipse gracias a unas tablas astronómicas y lo utilizó para presionar a la población indígena, que había dejado de suministrar alimentos a sus hombres.

Colón habría advertido de que su dios mostraría su enfado haciendo desaparecer y enrojecer la Luna. Cuando comenzó el eclipse, utilizó el fenómeno para reforzar su amenaza y consiguió que volvieran a proporcionarle víveres.

El episodio aparece en fuentes históricas, aunque algunos historiadores advierten de que los detalles del relato deben tomarse con cautela y proceden fundamentalmente de las crónicas vinculadas al propio Colón. La existencia y la fecha del eclipse, en cambio, están astronómicamente confirmadas.

1573: el eclipse que puso a prueba a Tycho Brahe

Otro eclipse tuvo consecuencias mucho más científicas.

El 8 de diciembre de 1573, el astrónomo danés Tycho Brahe observó un eclipse lunar total que él mismo había calculado previamente.

Los registros históricos recopilados por la NASA recogen cómo Brahe destacó posteriormente la precisión con la que había conseguido predecirlo. Aquel eclipse tuvo una totalidad de aproximadamente 1 hora y 34 minutos.

Las observaciones de eclipses fueron durante siglos una herramienta fundamental para mejorar los modelos de movimiento de la Luna y comprobar la precisión de las tablas astronómicas.

Los eclipses lunares también ayudaron a demostrar que la Tierra es esférica

Mucho antes de los telescopios, los eclipses ya aportaban pistas sobre la forma de nuestro planeta.

Aristóteles señaló en el siglo IV antes de nuestra era que la sombra proyectada por la Tierra sobre la Luna durante los eclipses tenía siempre un borde curvo.

Ese comportamiento constituía una de las evidencias utilizadas en la Antigüedad para argumentar que la Tierra tenía forma esférica.

Más tarde, astrónomos como Aristarco aprovecharon la geometría de los eclipses para intentar estimar las dimensiones y distancias relativas de la Tierra y la Luna.

Qué lugar ocupa el eclipse del 28 de agosto de 2026

El de este viernes no batirá ningún gran récord histórico.

Será un eclipse parcial, no total, pero alcanzará una magnitud de 0,93, por lo que la mayor parte de la Luna llegará a introducirse en la umbra terrestre.

Su otro atractivo está en la visibilidad. El IGN confirma que la fase parcial podrá observarse desde toda España, aunque en el centro y este peninsular, Baleares y Melilla la Luna se pondrá antes de que termine esa fase.

En el oeste de la Península, Canarias y Ceuta podrá seguirse durante más tiempo antes de la puesta lunar.

Además, llega apenas 16 días después del eclipse total de Sol del 12 de agosto, una proximidad que no es casual. El IGN explica que los eclipses solares y lunares suelen presentarse agrupados: cuando la geometría orbital permite uno, aproximadamente media lunación después puede producirse otro.